Entre la crisis radical y los guiños del peronismo, el homenaje a Alfonsín dejó señales políticas
En el corazón de La Plata, frente al monumento que recuerda al expresidente Raúl Alfonsín, el radicalismo volvió a encontrarse con su propia historia. Pero esta vez el homenaje no ocurrió en un clima de unidad plena: se desarrolló mientras la Unión Cívica Radical bonaerense atraviesa una de las internas más profundas de los últimos años.
El acto fue encabezado por el intendente Julio Alak, quien definió a Alfonsín como un “líder mundial de la democracia” al cumplirse el 99° aniversario de su nacimiento. La actividad fue organizada de manera conjunta por la Municipalidad y la Junta Central de la UCR de La Plata, presidida por Pablo Nicoletti.
Sobre el escenario se ubicaron Ricardo Alfonsín y el histórico dirigente Federico “Freddy” Storani, mientras que en las primeras filas se pudo ver a varios protagonistas de la disputa interna radical: el senador nacional Maximiliano Abad, el diputado provincial Matías Civale, el exdiputado Pablo Domenichini, la senadora Nerina Neumann y los exlegisladores Miguel Bazze y Josefina Mendoza, todos integrantes del espacio que aspira a conducir el Comité bonaerense.
También hubo presencia del peronismo bonaerense: participaron el intendente de Chascomús, Javier Gastón, distrito donde nació Alfonsín, y el jefe comunal de Berisso, Fabián Cagliardi.
Durante su discurso, el intendente Alak resaltó el legado político del líder radical y lo vinculó con los desafíos actuales del sistema democrático. “Recuperar ese espíritu de diálogo y de construcción común que Alfonsín imaginó sería, sin dudas, un paso indispensable para fortalecer nuestra democracia”, sostuvo.
El jefe comunal remarcó que el expresidente representó una concepción de la política basada en la búsqueda de acuerdos amplios. “Frente a los desafíos que atraviesa nuestra sociedad, esa idea vuelve a adquirir una enorme vigencia. La Argentina necesita nuevamente la capacidad de construir consensos amplios, de superar divisiones estériles y de pensar el futuro con una mirada estratégica”, afirmó.
El presidente de la UCR platense, Pablo Nicoletti, destacó que el monumento a Alfonsín tiene una historia militante detrás. Según recordó, la estatua fue financiada mediante la venta de 1.600 bustos del expresidente, lo que permitió concretar el proyecto sin recurrir a fondos públicos ni a grandes donaciones privadas.
“El radicalismo de La Plata no se va a olvidar de este gesto”, señaló el dirigente. Para Nicoletti, recordar al exmandatario implica también renovar un compromiso político.
Durante el acto también habló Ricardo Alfonsín, quien vinculó los homenajes al expresidente con el proceso histórico que encabezó su padre en 1983. “Este reconocimiento es, en última instancia, un reconocimiento al pueblo argentino. Habría sido imposible si no se comprometía la mayoría de la sociedad y todas las fuerzas políticas detrás de la recuperación de la democracia”, indicó.
El homenaje en medio de la interna radical
El acto se desarrolló en paralelo a un escenario de fuerte tensión dentro de la UCR bonaerense, donde la disputa por la conducción partidaria sigue abierta y ya llegó a la Justicia.
El conflicto se reactivó luego de que el juez federal con competencia electoral en La Plata, Alejo Ramos Padilla, rechazara una medida cautelar presentada por el sector encabezado por Miguel Fernández para frenar el adelantamiento de las elecciones internas.
La decisión judicial dejó vigente, al menos de manera provisoria, el cronograma que fija los comicios partidarios para el 7 de junio, cuando originalmente estaban previstos para septiembre de 2026.
El adelantamiento fue impulsado por el sector de Abad, junto a dirigentes vinculados al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y al espacio Evolución Radical, referenciado en Martín Lousteau. En cambio, Fernández cuestiona la legalidad de la autoconvocatoria del 6 de marzo que modificó el calendario y sostiene que la reunión carece de validez reglamentaria.
La disputa forma parte de una crisis institucional que se arrastra desde octubre de 2024, cuando las elecciones internas terminaron en un empate entre las listas Adelante, encabezada por Fernández, y Futuro, liderada por Pablo Domenichini.
Desde entonces, la conducción del partido quedó en manos de un Comité de Contingencia y una Convención de Contingencia, estructuras provisorias creadas para evitar la parálisis institucional.
La discusión radical y el escenario nacional
En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, el histórico dirigente radical Federico Storani planteó que el debate dentro del radicalismo también se vincula con el reordenamiento político que atraviesa el país.
Según el exdiputado nacional, el escenario actual muestra la consolidación de un espacio político alineado con el gobierno de Javier Milei. “El partido autoritario-conservador ya está constituido. Tiene como epicentro a Milei, también a Victoria Villarruel con matices, y a Mauricio Macri después del pacto de Acassuso”, sostuvo.
Para el dirigente, el desafío del radicalismo pasa por construir una alternativa política más amplia. “Hay que buscar denominadores comunes con el otro país, el que defiende el interés nacional y tiene sensibilidad social. Algunos lo hacen desde un pensamiento social cristiano, como parte del peronismo, y otros desde un pensamiento socialdemócrata, como el radicalismo que impulsó Alfonsín”, señaló.
El homenaje en La Plata dejó una imagen política que sintetiza el momento que atraviesa el radicalismo: dirigentes de distintos sectores reunidos alrededor de la figura de Alfonsín, mientras el partido todavía intenta resolver su propia conducción.
La figura del expresidente sigue funcionando como un punto de referencia dentro de la UCR. Sin embargo, el debate sobre el rumbo político del partido —sus alianzas, su identidad y su estrategia frente al gobierno de Javier Milei— continúa abierto.
Y, en ese escenario, la interna radical parece lejos de encontrar un cierre definitivo.