Déjà vu: el PRO y LLA recalculan para no dividirse en 2027
La política bonaerense parece moverse en espiral. A medida que se acerca 2027, el PRO vuelve a transitar un debate conocido: cómo pararse frente a La Libertad Avanza sin quedar diluido, pero evitando una fragmentación que ya pagó caro. El recuerdo de 2023 —cuando la división opositora facilitó la reelección de Axel Kicillof— funciona como advertencia constante en el armado amarillo.
Tras la cumbre partidaria encabezada por Mauricio Macri en Parque Norte, el mensaje que empezó a consolidarse entre los principales referentes es claro: la unidad con el espacio de Javier Milei en la provincia de Buenos Aires dejó de ser una opción para transformarse en una necesidad estratégica.
Dentro del PRO, la lectura sobre la última elección bonaerense es prácticamente unánime. La dispersión de votos entre distintas ofertas opositoras terminó favoreciendo al oficialismo, en un distrito donde no existe el balotaje.
En ese marco, el jefe del bloque de diputados nacionales del PRO, Cristian Ritondo, fue categórico al plantear que “no hay posibilidad” de enfrentar al peronismo sin un acuerdo con La Libertad Avanza. La definición no sólo marca una posición táctica, sino también una estrategia de largo plazo: consolidar un frente amplio que garantice competitividad real en el principal distrito electoral del país.
La misma línea se replica en otros sectores del partido, que entienden que la Provincia concentra un peso decisivo en cualquier proyecto nacional. Sin ese territorio, reconocieron a GRUPOLAPROVINCIA.COM, se vuelve muy difícil gobernar la Argentina.
Santilli, el punto de consenso
En medio de las tensiones internas, hay un elemento que unifica a la dirigencia amarilla: la figura de Diego Santilli como candidato a gobernador. El ex vicejefe de Gobierno porteño aparece como el dirigente mejor posicionado para encabezar una eventual alianza con LLA. Su doble experiencia electoral —ganador en legislativas tanto con Juntos por el Cambio como en el esquema compartido con los libertarios— lo convierte en una carta competitiva frente al peronismo.
Incluso los intendentes, que mantienen diferencias sobre el vínculo con el oficialismo nacional, coinciden en respaldar su candidatura. En los municipios gobernados por el PRO, la estrategia apunta a combinar una boleta provincial fuerte con candidatos locales que defiendan la gestión.
Sin embargo, el acuerdo con La Libertad Avanza no está exento de resistencias. Jefes comunales y sectores internos del PRO advierten sobre el riesgo de perder autonomía política y quedar subordinados a la estructura libertaria.
Experiencias recientes alimentan esa preocupación. En algunos distritos, como Junín o Nueve de Julio, dirigentes amarillos optaron por competir por fuera del esquema libertario, priorizando la identidad local por sobre la lógica de coalición.
En las últimas horas, el diputado nacional, Martín Yeza, reforzó esta lectura al advertir que “ese error no puede repetirse” en referencia a la división opositora de 2023.
El legislador sostuvo que, en un distrito sin segunda vuelta, competir separados implica fragmentar el voto y favorecer al oficialismo. Además, planteó que el PRO debe priorizar acuerdos estratégicos por sobre especulaciones coyunturales y ratificó el acompañamiento al gobierno de Javier Milei como parte de una demanda social de cambio.
Macri, entre el liderazgo y la incógnita
La reaparición de Mauricio Macri en Parque Norte buscó enviar una señal de orden interno y vigencia política. Sin embargo, también reactivó una discusión que atraviesa al partido: el rol que jugará el expresidente en 2027.
Mientras algunos dirigentes lo impulsan como candidato presidencial, otros consideran que su figura debe utilizarse como herramienta de negociación frente a La Libertad Avanza. La estrategia de “mostrar músculo propio” para mejorar las condiciones de un eventual acuerdo gana terreno dentro del espacio.
En paralelo, figuras como María Eugenia Vidal y Soledad Martínez plantean la necesidad de que el PRO recupere volumen propio, en contraste con la línea más pragmática que promueve una integración plena al esquema libertario.
Del otro lado, La Libertad Avanza tampoco muestra una postura completamente definida. Si bien reconoce la importancia del PRO como aliado parlamentario, el armado territorial responde a una lógica propia, con fuerte centralidad en las decisiones de Karina Milei.
Dirigentes libertarios ya dejaron trascender en contacto con GRUPOLAPROVINCIA.COM que el objetivo es “pintar la provincia de violeta”, lo que implica, en los hechos, disputar el liderazgo dentro de cualquier coalición.
Este punto es clave: el acuerdo entre ambos espacios no sólo se juega en la conveniencia electoral, sino en quién conduce el proceso político en la provincia.
2027: alianza inevitable o negociación permanente
El escenario hacia 2027 empieza a mostrar una dinámica clara pero no exenta de contradicciones. El PRO necesita del acuerdo con La Libertad Avanza para ser competitivo en la provincia, pero al mismo tiempo busca evitar su propia disolución política.
La tensión entre identidad y eficacia electoral atraviesa todo el armado. Mientras algunos sectores impulsan una integración plena al proyecto libertario, otros apuestan a sostener una estructura propia que les permita negociar en mejores condiciones.
En ese equilibrio inestable se juega buena parte del futuro opositor. Porque, aunque el diagnóstico sobre la necesidad de unidad parece compartido, la pregunta de fondo sigue abierta: si el PRO será socio, protagonista o simplemente parte de una coalición liderada por otros.