Pulseada 2027: ¿Cómo arma Kicillof su red con sindicatos y aliados globales?
En un contexto de máxima tensión con la Casa Rosada y tras cerrar las paritarias en la Provincia, Axel Kicillof reunió en La Plata a referentes sindicales locales e internacionales. La foto funcionó como una síntesis del momento: respaldo del movimiento obrero, articulación regional y un mensaje directo contra el modelo económico de Javier Milei.
La reunión se realizó en la Gobernación y contó con la participación de funcionarios clave como el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa; el ministro de Gobierno, Carlos Bianco; y la ministra de Mujeres, Estela Díaz.
Del lado sindical, dijeron presente referentes de peso como Roberto Baradel (SUTEBA), Sonia Alesso (CTERA) y Oscar de Isasi (ATE), junto a dirigentes de las CTA bonaerenses y representantes de la CGT regional.
Pero el dato diferencial fue la presencia internacional. Participaron dirigentes como la ex ministra de Trabajo de Chile, Jeannette Jara, el titular de la Confederación Sindical Internacional, Luc Triangle, y el referente de la Confederación Sindical de las Américas, Rafael Freire.
Según coincidieron los participantes, el eje del encuentro fue doble: por un lado, analizar el impacto del ajuste nacional sobre los trabajadores; por otro, avanzar en una articulación regional que permita construir respuestas políticas coordinadas.
Kicillof lo explicitó sin matices: “Hoy los trabajadores son víctimas del mismo modelo económico que se aplicó durante la dictadura”. La frase no solo buscó marcar un posicionamiento ideológico, sino también conectar con el clima político generado en torno al 24 de marzo.
Del gesto sindical a la construcción política
Lejos de tratarse de una reunión aislada, el encuentro se inscribe en una estrategia más amplia del gobernador: consolidar una base de sustentación propia dentro del peronismo.
El respaldo sindical no es un dato menor. En un escenario de fragmentación interna, el vínculo con los gremios aparece como uno de los pilares más sólidos para ordenar poder territorial y proyectar volumen político.
La presencia de dirigentes internacionales también suma una capa adicional, una señal de inserción en debates más amplios sobre el futuro del trabajo en América Latina. En ese marco, desde la CTA plantearon la necesidad de avanzar en un programa común que tenga como eje la defensa del empleo y la producción frente a las políticas de ajuste.
El encuentro se dio en la antesala de la movilización por el Día de la Memoria, donde Kicillof profundizó su perfil opositor. En ese escenario, vinculó el rumbo económico actual con el de la última dictadura y denunció una “política de persecución”.
El gobernador no se limitó a la conmemoración. Subió al escenario, dejó definiciones políticas y se posicionó como uno de los principales articuladores de la oposición al gobierno de Milei.
Un liderazgo que crece y tensiona
El fortalecimiento de Kicillof no pasa desapercibido dentro del propio peronismo. Mientras su armado —con base en el Movimiento Derecho al Futuro— gana volumen territorial, también empiezan a aparecer resistencias internas.
Dirigentes cercanos a La Cámpora, como Máximo Kirchner y Mayra Mendoza, ya dejaron entrever diferencias sobre el rumbo y los liderazgos dentro del espacio.
La masiva movilización del 24 de marzo volvió a mostrar una postal conocida: unidad en la calle, pero estrategias divergentes puertas adentro. La ausencia de una foto conjunta entre los principales referentes volvió a evidenciar esa dinámica.
Sin embargo, el dato político central es otro: en medio del ajuste y la confrontación con el Gobierno nacional, el peronismo mantiene capacidad de movilización y disputa. Y en ese escenario, Kicillof empieza a correrse de la lógica exclusivamente provincial para ensayar un rol más amplio.