Legislatura en punto muerto: el fino entramado de internas que nadie logra desactivar
El calendario avanza, pero en la Legislatura bonaerense el reloj político parece haberse detenido en un punto muerto difícil de desarmar. Entre negociaciones inconclusas, borradores que circulan sin firma y una interna que atraviesa a casi todos los bloques, tanto Diputados como el Senado siguen sin lograr algo tan básico como poner en funcionamiento sus comisiones de trabajo.
El escenario no es menor: sin esas estructuras activas, el engranaje legislativo queda prácticamente inmovilizado, con proyectos que entran pero no avanzan y una dinámica institucional que pierde ritmo en un año clave para la discusión política provincial.
En lo que va del 2026, ambas cámaras realizaron apenas dos sesiones sin carácter ordinario, lo que deja a la Legislatura en una situación de actividad mínima. En Diputados, presidida por Alejandro Dichiara, exintendente de Monte Hermoso y dirigente alineado con el kirchnerismo, solo se concretaron una sesión extraordinaria, la apertura del período ordinario encabezada por el gobernador Axel Kicillof y una sesión especial por el Día de la Memoria.
El resto del tiempo transcurrió entre reuniones informales, discusiones internas y una negociación que no termina de cerrar la integración de las comisiones permanentes, pieza central del funcionamiento parlamentario.
El punto más sensible de la disputa se concentra en la conformación de las comisiones legislativas, donde se define gran parte del poder real dentro de ambas cámaras. En Diputados, tres espacios aparecen como estratégicos: Presupuesto e Impuestos, Asuntos Constitucionales y Justicia, y Legislación General.
De acuerdo con las conversaciones que circulan en los pasillos legislativos, Rubén Eslaiman aparece como posible continuidad al frente de Legislación General, Juan Pablo de Jesús se mantendría en Presupuesto, y Lucía Iañez surge como opción para Asuntos Constitucionales tras la salida de Susana González. Sin embargo, nada está cerrado y cada designación forma parte de una negociación más amplia que involucra a los distintos sectores del oficialismo.
El mayor foco de tensión se ubica en la comisión de Reforma Política y del Estado, considerada estratégica por su impacto en debates estructurales como el calendario electoral, las PASO, la boleta única y eventuales cambios en el sistema de reelecciones.
En ese terreno conviven intereses cruzados dentro del oficialismo bonaerense, donde confluyen sectores referenciados en el "axelismo" La Cámpora y el Frente Renovador. La falta de acuerdo sobre ese espacio es uno de los principales factores que explican la demora general en la puesta en marcha del sistema de comisiones.
Un Senado aún más trabado
La situación en la Cámara alta no muestra un panorama más alentador. Bajo la presidencia de la vicegobernadora Verónica Magario, el Senado tuvo apenas dos sesiones en lo que va del año y todavía arrastra definiciones pendientes sobre la conducción de varias comisiones.
Fuentes legislativas señalaron a GRUPOLAPROVINCIA.COM que Emmanuel González Santalla y Marcelo Feliú continuarían al frente de Asuntos Constitucionales y de Presupuesto, respectivamente. Pero la comisión de Legislación General deberá redefinir su conducción tras la salida de Gustavo Soos.
En ese marco, circulan versiones sobre la existencia de un borrador avanzado con posibles autoridades, aunque sin definiciones formales. La expectativa de algunos sectores es que las comisiones puedan resolverse en el corto plazo, pero en los hechos el acuerdo sigue sin concretarse.
Internas cruzadas en todos los bloques
El freno legislativo no responde a un solo conflicto, sino a una multiplicidad de tensiones simultáneas. En Unión por la Patria, la disputa entre el kicillofismo, La Cámpora y el massismo condiciona cada definición. En la oposición, el escenario tampoco es más ordenado.
La Libertad Avanza atraviesa su propia interna entre sectores alineados con Sebastián Pareja y Santiago Caputo, mientras el PRO atribuye el estancamiento al oficialismo, pero también arrastra diferencias internas. La UCR, por su parte, sigue dividida entre referencias como Maximiliano Abad y Miguel Fernández, sin una posición unificada.
El impacto de esta parálisis ya se refleja en el funcionamiento cotidiano del Parlamento bonaerense. Decenas de proyectos vinculados a seguridad, salud, educación y nuevas problemáticas sociales, como la ludopatía, permanecen sin tratamiento por falta de comisiones constituidas.
Con 48 comisiones en Diputados aún sin conformar y varias vacantes en el Senado, el circuito legislativo quedó prácticamente interrumpido, en un contexto donde las tensiones políticas internas siguen sin mostrar señales claras de resolución.