El plan que cranea el kirchnerismo duro para que Cristina sea candidata en 2027
En un escenario político que ya se mueve con lógica electoral, el peronismo empieza a definir prioridades que exceden lo programático y se meten de lleno en el terreno institucional. Las declaraciones de Oscar Parrilli no sólo volvieron a poner en discusión el fallo de la Corte Suprema que ratificó la condena de Cristina Fernández de Kirchner, sino que lo ubicaron como el principal ordenador estratégico del espacio.
El exsenador y actual titular del Instituto Patria fue explícito al marcar el rumbo: “No puede ser que la Justicia macrista nos imponga que Cristina no pueda ser candidata”. En esa línea, sostuvo que el objetivo central del peronismo debe ser revertir esa decisión judicial y avanzar con una campaña sostenida: “No vamos a parar hasta lograr el Cristina libre. Y debe culminar con la eliminación de ese fallo vergonzoso”.
En ese marco, sostuvo que el equipo jurídico ya trabaja en instancias internacionales para cuestionar la situación, y recordó que en 2019 un relator especial de la ONU había pedido explicaciones al gobierno de Mauricio Macri ante la sospecha de presiones sobre jueces y fiscales. A la par, señaló que se impulsa una campaña política para sumar respaldos dentro de la dirigencia con el objetivo de anular el fallo.
Parrilli no disoció la situación judicial de Cristina del actual gobierno. Por el contrario, vinculó directamente al presidente Javier Milei con una supuesta intención de sostener esa proscripción. “Milei quiere proscribir a Cristina porque le tiene miedo, porque sabe que como candidata ella le gana las elecciones”, afirmó.
En su análisis, el oficialismo necesita condicionar la oferta electoral para garantizar continuidad en su programa económico: “Quieren tener a un presidente sometido a los designios de esta política económica, que este programa económico continúe”.
A la par, el exsenador trazó un diagnóstico crítico del rumbo del país. “Todos los días el país está peor. En cuanto al empleo, trabajo, salario, mejorar la calidad de vida. Las industrias cierran y suben los servicios públicos”, sostuvo, y advirtió que el modelo económico “tiene un final anunciado”.
Democracia, atentado y cuestionamientos judiciales
El discurso de Parrilli también se apoyó en una lectura más amplia sobre la calidad democrática. “Tenemos que evitar que se convierta en algo natural la calidad de la democracia que tenemos”, advirtió.
En ese sentido, vinculó el fallo judicial con otros episodios recientes, como el intento de magnicidio contra Fernández de Kirchner. “Estuvieron tres años para condenar a los autores materiales, pero se encargaron de ocultar los autores intelectuales y ni siquiera investigarlos”, denunció.
Además, cuestionó aspectos puntuales de la investigación: “No se investigó a (Gerardo) Milman, qué pasó con el teléfono de (Fernando) Sabag Montiel”, y agregó que tampoco se avanzó sobre los “lazos económicos” detrás del ataque.
Para el dirigente, existe una continuidad entre ese episodio y la situación judicial actual: “Se intenta generar una situación como si fuera natural ir a elecciones con Cristina proscripta”.
La interna peronista: Cristina como punto de tensión
Sin embargo, el movimiento más delicado ocurre puertas adentro. Porque mientras Parrilli refuerza la centralidad de Cristina, otras voces advierten sobre las dificultades de ordenar al peronismo en torno a esa figura.
El análisis de Horacio Verbitsky aporta una dimensión clave: la distancia creciente entre Axel Kicillof y el núcleo duro del kirchnerismo. Según su mirada, esa relación está atravesada por tensiones que ponen en duda un eventual respaldo electoral. El periodista fue directo al señalar que, en el escenario actual, “Cristina apoyaría a cualquier otro candidato peronista que no sea Kicillof”.
Al mismo tiempo, Kicillof aparece en una posición ambigua. Por un lado, reconoce la centralidad de Cristina: incluso deslizó que sin ella “no hay forma de ganar la presidencia”. Pero, por otro, intenta construir volumen propio, lo que genera fricciones con el Instituto Patria.
Verbitsky advierte que esa estrategia puede derivar en un escenario similar al de la gestión de Alberto Fernández: una convivencia tensionada que termina debilitando al espacio.
El trasfondo de estas disputas es más profundo que una simple interna. Lo que está en juego es la capacidad del peronismo para reconstruir una propuesta de poder en un contexto adverso.
La voz de Axel
Días atrás, en medio de su gira por Europa, Axel Kicillof también eligió intervenir en el debate sobre cómo reconstruir al peronismo tras la derrota electoral del año pasado.
Lejos de lanzar una candidatura, el mandatario puso el foco en lo que considera el principal déficit del espacio: la falta de articulación política. “Primero hay que enhebrar una construcción política que hoy está bastante poco articulada y robusta”, planteó en una entrevista en Madrid, en una frase que resonó como diagnóstico y advertencia hacia adentro del justicialismo.
“Aparece uno y dice ‘yo quiero ser Presidente’ y después todos vengan conmigo", dijo y trazó una línea crítica que apunta tanto al presente como a experiencias pasadas dentro del peronismo. Sin mencionar nombres propios, la definición funciona como una revisión de los errores recientes del espacio, donde las candidaturas muchas veces se definieron antes que los programas.
“Estaré donde tenga que estar pero en base a algo más amplio”, remarcó, dejando abierta la puerta a una eventual proyección nacional, aunque subordinada, eso sí, a una construcción colectiva.