Suspensiones, cierres y empleo en retroceso: la industria bonaerense alimenta las advertencias sobre el modelo Milei
La crisis que atraviesa el entramado productivo argentino volvió a exhibir una señal de alerta en la provincia de Buenos Aires. La decisión de la fabricante de neumáticos Pirelli de paralizar durante una semana su planta de Merlo y reorganizar de manera permanente su esquema de producción se convirtió en un nuevo síntoma de un fenómeno más amplio que ya impacta sobre fábricas, comercios, empleo y recaudación.
La medida, que afectará a una de las plantas industriales más importantes del oeste bonaerense, se suma a una serie de cierres, suspensiones, retiros voluntarios y reducciones de actividad que vienen acumulándose en distintos sectores productivos desde comienzos de año.
En ese contexto, tanto dirigentes empresariales como funcionarios provinciales coinciden en advertir que la desaceleración económica ya dejó de ser un problema circunscripto a determinados rubros y empieza a mostrar consecuencias más profundas sobre la estructura productiva.
La economía real vuelve a encender alarmas
La suspensión anunciada por Pirelli entre el 15 y el 21 de junio se realizará con pago de salarios, pero el principal foco de preocupación está puesto en los cambios que comenzarán a regir desde julio.
La compañía comunicó que dejará de operar durante los fines de semana, una modificación que eliminará horas extras y adicionales que representaban una porción importante de los ingresos de numerosos trabajadores. Según estimaciones surgidas del ámbito gremial, la pérdida salarial podría alcanzar el 27% para parte del personal.
Actualmente la planta emplea a alrededor de 650 trabajadores y atraviesa una fuerte reducción en sus niveles de producción. De acuerdo con datos difundidos por representantes sindicales, el establecimiento pasó de fabricar hasta 18.000 neumáticos diarios en sus períodos de mayor actividad a producir entre 3.500 y 4.000 unidades por jornada.
La empresa atribuye la decisión a la caída de las ventas y a la necesidad de adecuar la producción a la demanda actual. Sin embargo, entre los trabajadores también aparecen cuestionamientos vinculados al crecimiento de las importaciones y a las dificultades para sostener la competitividad de la producción local.
La situación de Pirelli se produce pocos meses después del cierre de Fate, una de las históricas fabricantes nacionales de neumáticos, que dejó sin empleo a cientos de trabajadores y encendió una fuerte discusión sobre el futuro del sector.
Pero el problema no se limita a esa actividad. Durante los últimos meses también se registraron procesos de ajuste en distintos segmentos de la industria manufacturera, con impacto en empresas vinculadas a la construcción, la producción automotriz y la fabricación de bienes de consumo.
La combinación de caída del consumo, retracción de la demanda interna, apertura de importaciones y reducción de la actividad industrial aparece de manera recurrente en los diagnósticos elaborados tanto por cámaras empresariales como por sindicatos.
La Provincia apunta contra la estrategia económica nacional
En paralelo, desde el gobierno bonaerense volvieron a cuestionar el rumbo económico impulsado por la administración de Javier Milei. El ministro de Economía provincial, Pablo López, sostuvo recientemente que los problemas que atraviesan las empresas no responden a dificultades individuales sino a las características del modelo económico vigente.
“El problema del modelo económico nacional no es microeconómico, es macro: se destruyen empresas y empleos registrados y se deprimen los salarios y el consumo, afectando fuertemente a la recaudación”, afirmó durante su participación en el panel "Argentina en Números", organizado por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El funcionario también insistió en uno de los reclamos históricos de la administración de Axel Kicillof respecto de la distribución de recursos entre Nación y provincias. Según planteó, Buenos Aires aporta cerca del 38% de los recursos nacionales pero recibe apenas el 6,8% de las transferencias.
Para el gobierno bonaerense, el deterioro de la actividad económica termina generando una doble presión: afecta la producción y el empleo, pero además reduce la recaudación provincial en un contexto de crecientes demandas sociales.
Empresarios advierten por cierres y pérdida de puestos de trabajo
Las advertencias oficiales encontraron eco en el sector privado. El presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires, Alberto Kahale, describió un panorama complejo para comercios, industrias y pequeñas empresas de toda la provincia.
Según explicó, la pérdida de poder adquisitivo está impactando directamente sobre el consumo y provocando dificultades crecientes para sostener la actividad. En distintos municipios, señaló, comienzan a multiplicarse los locales cerrados y los cambios de rubro por falta de rentabilidad.
La definición más contundente llegó al referirse al mercado laboral. “Se pierden 25.000 puestos de trabajo directos e indirectos por mes. Es una situación más que caótica la que estamos atravesando. Incluso me atrevo a decir que estamos peor que en el 2001”, afirmó.
Kahale también cuestionó el avance de productos importados y sostuvo que numerosas pymes enfrentan dificultades para competir con mercadería proveniente del exterior, especialmente desde mercados asiáticos.