El ajuste de Milei profundiza las privaciones en la Provincia: el 77% de las familias resignó alimentos por falta de dinero
La crisis económica sigue dejando huellas visibles en los hogares bonaerenses. Un relevamiento realizado por la organización Libres del Sur junto al Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) reveló que el 77% de las familias de la provincia de Buenos Aires debió privarse de consumir alimentos esenciales por falta de dinero, mientras que más de la mitad de los hogares se endeuda para garantizar la comida diaria.
La encuesta fue realizada entre el 27 y el 29 de mayo sobre 1.301 hogares distribuidos en 30 municipios del Conurbano, además de La Plata, Mar del Plata, Pergamino, Salto, Trenque Lauquen, General Arenales, Bragado, Bolívar, Olavarría, 25 de Mayo, Bahía Blanca y Chascomús. El monitoreo incluyó trabajadores formales, trabajadores informales, personas desocupadas y jubilados.
Los resultados muestran un deterioro que atraviesa distintos sectores sociales y laborales, incluso aquellos que históricamente contaban con mayores niveles de estabilidad económica.
Uno de los datos más contundentes del informe es que el 86% de los hogares relevados atraviesa una situación de estrés económico mensual. Dentro de ese universo, el 47% manifestó que necesita endeudarse para llegar a fin de mes, mientras que otro 39% afirmó que solo logra cubrir gastos ajustando consumos considerados no esenciales.
La referente nacional de Libres del Sur, Silvia Saravia, sostuvo que los primeros resultados del estudio "muestran una realidad muy preocupante, fruto de las políticas de Milei".
La dirigente explicó que el fenómeno del endeudamiento ya no está vinculado exclusivamente a la adquisición de bienes o mejoras para el hogar. "Más del 50% se endeuda no ya para la compra de bienes o mejoras en el hogar sino para garantizar la comida diaria", advirtió.
El relevamiento detectó además que el 43% de los hogares tiene deudas que afectan directamente la posibilidad de comprar todos los alimentos necesarios. En otras palabras, más de cuatro de cada diez familias reconocen que deben resignar parte de su alimentación para afrontar compromisos económicos.
El avance de la inseguridad alimentaria
La investigación también pone el foco sobre un fenómeno que se expande más allá de los sectores históricamente vulnerables: la inseguridad alimentaria.
Según el informe, el 80% de los hogares encuestados presenta algún grado de inseguridad alimentaria. El indicador contempla situaciones como la reducción involuntaria de porciones o la eliminación de alguna de las comidas diarias por falta de recursos.
Los datos muestran que el 70% de las familias redujo las cantidades de comida consumidas durante el último mes. A su vez, el 66% admitió que algún integrante del hogar tuvo que saltearse al menos una de las cuatro comidas diarias porque no contaba con dinero suficiente para acceder a los alimentos necesarios.
Desde ISEPCI remarcaron que la problemática ya no se concentra únicamente en hogares desocupados o informales. De hecho, el 60% de las familias cuyo principal sostén tiene empleo registrado también padece inseguridad alimentaria.
El panorama es todavía más crítico entre los trabajadores informales, donde el índice alcanza al 81%; entre jubilados, con un 78%; y entre desocupados, donde llega al 89%.
Cuando el trabajo ya no garantiza la alimentación
Uno de los aspectos que más preocupa a los responsables del monitoreo es la pérdida de capacidad protectora del empleo formal. Las conclusiones del estudio señalan que "el tener recibo de sueldo ya no es sinónimo de plato lleno", una afirmación respaldada por los niveles de privación detectados incluso entre hogares con empleo registrado.
Saravia describió además un cambio que observan diariamente en los barrios. "Quienes antes ayudaban a comedores y merenderos, hoy nos piden ayuda. Familias que antes hacían donaciones, hoy tienen dificultades para llegar a fin de mes o para garantizar la comida en sus casas", sostuvo.
La dirigente precisó que "el 77% de las familias entrevistadas se privó de consumir lácteos, carnes, verduras, frutas, cereales o legumbres por falta de dinero".
El relevamiento también profundizó sobre la situación de los jubilados y de los hogares con niños, niñas y adolescentes. En relación con los adultos mayores, Saravia afirmó que "8 de cada 10 nos dicen que la jubilación no les alcanza para alimentarse de forma adecuada".
Por otra parte, entre los 1.087 hogares encuestados que tienen menores de edad, el 79% respondió que durante este año alguna vez se quedó sin recursos para garantizar una alimentación saludable, adecuada y variada para sus hijos.
Dentro de ese grupo, el 41% aseguró que esta situación ocurre con mucha frecuencia, mientras que otro 38% indicó que la padece ocasionalmente.
Los resultados también muestran que el 20% de los hogares necesita recurrir a comedores, merenderos o ayuda de familiares para sostener la alimentación cotidiana, mientras que un 6% declaró haber vendido bienes para poder comprar comida.
"Lo que vivimos todos los días quedó plasmado en los resultados de esta muestra. Podemos afirmar que las dificultades no son individuales, como pretende hacernos creer Milei. El problema se sigue extendiendo en los sectores que antes podían alimentarse de manera saludable, y es el resultado del modelo de país que este gobierno busca consolidar", sostuvo Saravia.