La política bonaerense busca refugio en la Iglesia ante el avance de la crisis social
La convocatoria partió de una consigna impulsada por el papa Francisco, pero terminó exponiendo una preocupación que atraviesa a dirigentes de distintos espacios políticos y municipios bonaerenses. Intendentes, concejales y funcionarios de 14 distritos participaron días atrás de una jornada de reflexión organizada por la Diócesis de Chascomús, donde el deterioro social, la pobreza y la necesidad de reconstruir espacios de diálogo aparecieron como temas centrales.
El encuentro se realizó en el Monasterio San José de Gándara y fue encabezado por el obispo de Chascomús, Juan Ignacio Liébana, junto a la Comisión Diocesana de Pastoral Social. Participaron representantes de Belgrano, Brandsen, Castelli, Chascomús, Dolores, General Paz, Guido, La Costa, Lavalle, Lezama, Maipú, Monte, Pila y Tordillo, jurisdicciones que integran la diócesis.
La actividad tuvo como eje una invitación formulada en reiteradas ocasiones por el papa Francisco: "rehabilitar la política" como una práctica social indispensable para la construcción del bien común y el fortalecimiento de la vida democrática.
Durante la jornada se proyectó un mensaje del pontífice argentino en el que definió a la política como una de las expresiones más altas de la caridad, entendida como servicio a la comunidad y compromiso con la transformación de la realidad.
Los participantes debatieron sobre pobreza, exclusión social, desigualdad, justicia e inclusión, en un contexto económico que impacta de manera creciente sobre los sectores más vulnerables.
"Queremos hacer de nuestra labor pública un testimonio de escucha, de discernimiento en común, siendo capaces de dialogar para poder construir, porque entendemos que pensar distinto es la base para encontrar las mejores respuestas a las necesidades de la sociedad", expresaron los participantes.
Una preocupación que ya venía creciendo
Esta reunión no fue un hecho aislado. Por el contrario, se inscribe en una serie de encuentros que en las últimas semanas comenzaron a reunir a dirigentes políticos y referentes religiosos alrededor de una misma preocupación: el agravamiento de la situación social en los territorios.
Semanas atrás, tal como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, mantuvo una reunión con funcionarios provinciales e intendentes peronistas del conurbano bonaerense para analizar el impacto de la crisis económica sobre las familias.
Participaron el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis; el diputado provincial Mariano Cascallares; y los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mariel Fernández (Moreno), Fernando Espinoza (La Matanza), Ariel Sujarchuk (Escobar), Andrés Watson (Florencio Varela) y Pablo Descalzo (Ituzaingó).
Durante el encuentro se compartió un diagnóstico marcado por el aumento de la demanda de alimentos, medicamentos y asistencia básica, así como por las dificultades crecientes que enfrentan los municipios para sostener políticas de acompañamiento social.
La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, destacó entonces el papel que cumplen las instituciones religiosas en los barrios. "Dialogamos sobre la compleja situación que viven las familias argentinas y el acompañamiento que brindamos los municipios y las Iglesias", señaló. Y agregó: "Además de la tarea evangelizadora, son pilares de integración y contención comunitaria. Para los gobiernos locales es fundamental contar con ellos".
Por su parte, Katopodis describió un escenario social cada vez más complejo. "Compartimos la preocupación por la aceleración de la crisis en los últimos 60 días. Estamos viviendo un mega endeudamiento de las familias, violencia intrafamiliar, miedo a perder el trabajo y multiempleo", afirmó.
Aquella reunión también puso de manifiesto el papel que la Iglesia viene desempeñando como ámbito de diálogo entre distintos sectores políticos. En paralelo, Colombo mantuvo encuentros con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y con la diputada nacional de La Libertad Avanza Juliana Santillán.
La preocupación expresada en la reunión con Colombo volvió a aparecer días después en Escobar, donde el intendente Ariel Sujarchuk convocó a organizaciones religiosas católicas de la Diócesis de Zárate-Campana, referentes evangélicos y miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Tras el encuentro, el jefe comunal advirtió sobre el crecimiento de la conflictividad social, las dificultades alimentarias y la situación que atraviesan muchos jóvenes. También planteó que existe una creciente cultura del individualismo y la agresividad que impacta en la vida comunitaria y profundiza la fragmentación social.
"Sentimos que podemos hacer más, que la sociedad debe reflexionar sobre lo que está pasando y que, cuando trabajamos de manera colectiva, unidos podemos lograr cosas muy importantes", expresó.
De la asistencia a la reconstrucción del tejido social
Más allá de las diferencias entre cada convocatoria, los encuentros desarrollados en Chascomús, Escobar y la Conferencia Episcopal muestran una preocupación compartida por la situación que atraviesan las comunidades bonaerenses.
La asistencia alimentaria, la contención de familias vulnerables, el acompañamiento de jóvenes y la reconstrucción de vínculos comunitarios aparecen como desafíos recurrentes en los diagnósticos de intendentes y referentes religiosos.
En ese escenario, parroquias, iglesias, comedores y organizaciones comunitarias se consolidan como actores cada vez más relevantes en la vida cotidiana de los barrios, mientras los municipios buscan fortalecer canales de articulación para responder a una demanda social en aumento.
La sucesión de encuentros deja además otra señal: frente a un contexto económico que sigue deteriorándose, la Iglesia vuelve a ocupar un lugar de referencia para dirigentes políticos de distintos niveles que buscan ámbitos de diálogo, coordinación y contención en los territorios.