La UCR bonaerense activó su nueva conducción y busca transformar la tregua interna en armado 2027
La Unión Cívica Radical bonaerense puso en marcha su nueva etapa institucional con el primer Plenario del Comité Provincia bajo la conducción de Emiliano Balbín. El encuentro, realizado en La Plata, formalizó la transición interna después del acuerdo que evitó la elección partidaria prevista para el 7 de junio y cerró una pulseada que venía atravesada por más de dos años de desgaste, heridas abiertas y riesgo de judicialización.
La conducción surgió de un entendimiento entre sectores alineados con Maximiliano Abad, Martín Lousteau, Gustavo Posse y Daniel Salvador, por un lado, y el espacio referenciado en Miguel Fernández y Alejandra Lordén, por el otro.
El pacto dejó a Balbín, exdiputado provincial y nieto del histórico dirigente Ricardo Balbín, al frente del Comité Provincia, con Josefina Mendoza como vicepresidenta. En el esquema acordado también quedaron representados Adelante, Evolución, el possismo y el salvadorismo, además del sector de Lordén y Fernández, que obtuvo lugares en la estructura partidaria y en la Convención.
El partido sale de la interna
El primer plenario fue presentado como “el inicio formal de la transición institucional y el comienzo de la construcción de una agenda estratégica del partido de cara a los desafíos políticos venideros”. Participaron 16 miembros en forma presencial, otros 7 bajo modalidad virtual y una representante de la Juventud Radical.
La reunión incluyó un informe sobre el estado financiero recibido, la invitación a asumir formalmente a las nuevas autoridades distritales y la definición de canales institucionales, entre ellos uno de difusión vía WhatsApp. También se avanzó en la convocatoria a la Convención Provincial, órgano que tendrá peso en una discusión sensible para el radicalismo: la política de alianzas en tiempos electorales.
Balbín buscó darle volumen político al trámite partidario. “Este plenario no es un simple acto administrativo, sino la reafirmación de nuestra identidad democrática; en tiempos donde la política tiende a la fragmentación, el radicalismo demuestra que la institucionalidad y el respeto por los procesos son las bases innegociables sobre las cuales debemos construir”, sostuvo.
El nuevo titular radical también planteó que “no hay tiempo que perder” y pidió consolidar “un espacio alternativo que se ocupe los problemas reales del presente que son mucho y variados”.
Agenda bonaerense y mira en 2027
La nueva conducción intenta dejar atrás la postal más áspera de los últimos meses, aunque el acuerdo partidario todavía convive con una situación no resuelta en la Legislatura bonaerense: siguen funcionando dos bloques de diputados radicales.
Por un lado, el bloque UCR, integrado por Alejandra Lordén, Valentín Miranda y Priscila Minaard. Por el otro, UCR + Cambio Federal, donde están Diego Garciarena, Matías Civale y la monzoísta Silvina Vaccarezza.
La apuesta, de todos modos, apunta a ordenar el partido antes de la pelea grande de 2027. Maximiliano Abad, senador nacional y uno de los referentes del radicalismo bonaerense, ya había respaldado el cierre de unidad con una definición política: “La unidad es la condición para que nuestras ideas lleguen donde tienen que llegar. Un partido unido es un partido que puede gobernar”.
En la misma línea, Abad proyectó una UCR con presencia electoral en todo el territorio: “Vamos a construir una alternativa en principio poniendo en valor al radicalismo construyendo agenda, equipos y una propuesta para los bonaerenses que va a incluir un candidato a gobernador y candidato en los 135 municipios”.
Los intendentes radicales también empujaron el acuerdo para evitar otra interna desgastante. José Luis Salomón, jefe comunal de Saladillo, había advertido en diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM que “no es productivo para nadie judicializar”. Esteban Reino, intendente de Balcarce, fue más duro: “Si te quedás en la nostalgia y en ciertas ideologías que hoy no tienen nada que ver con la necesidad de la gente, sos un partido en extinción”.
Balbín endurece el discurso
En su debut formal, Balbín eligió correr el eje del orden interno hacia una agenda de oposición provincial. Apuntó al gobierno de Axel Kicillof por el paro docente del martes, la crisis del IOMA, los hospitales provinciales y municipales, y los aumentos tarifarios anunciados para los próximos meses.
Josefina Mendoza acompañó ese tono con una lectura menos confrontativa pero igual de política. “La sociedad está demandando fuerzas políticas capaces de salir de las lógicas de la confrontación permanente y de construir acuerdos duraderos”, afirmó. Y agregó que el radicalismo debe ser “un espacio moderno, democrático y con vocación transformadora, que convoque a nuevas generaciones y protagonice la agenda del futuro”.
Balbín dejó la frase más filosa del plenario: “Escucho a muchos dirigentes decir que quieren que al Gobierno le vaya bien, nosotros queremos que a la gente le vaya bien y si no hacemos nada, a los gobiernos les va a ir bien y nosotros vamos estar cada vez peor”.