Lo que dejó el paro docente: más presión sobre Kicillof y una paritaria bajo la lupa
Mariana Portilla


El paro convocado por el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) dejó un dato político imposible de ignorar para la administración de Axel Kicillof. Más allá del impacto en las aulas, con una adhesión que los sindicatos estimaron en el 95% en toda la provincia, la medida reflejó que el conflicto ya dejó de girar exclusivamente alrededor de la discusión salarial y pasó a condensar una serie de demandas que vienen acumulándose desde hace meses.
La falta de una nueva convocatoria paritaria con una oferta concreta, el deterioro del poder adquisitivo, el aumento de los episodios de violencia en las escuelas, los cuestionamientos al funcionamiento de IOMA y la incertidumbre sobre distintos aspectos laborales terminaron confluyendo en una protesta que mostró una foto de fuerte unidad entre SUTEBA, FEB, UDOCBA y AMET.
El resultado deja ahora una pregunta central: cuál será la respuesta del Gobierno bonaerense y cuánto margen tiene para evitar que el conflicto escale durante el segundo semestre.
El salario volvió a convertirse en el eje de la discusión
El conflicto comenzó a profundizarse después de las reuniones paritarias de junio. Aunque las autoridades provinciales recibieron al Frente de Unidad Docente Bonaerense, no presentaron una propuesta de actualización salarial.
La ausencia de una oferta generó malestar en las conducciones sindicales, que consideran que la inflación volvió a erosionar el acuerdo firmado durante el primer cuatrimestre del año. Actualmente, el salario inicial de un maestro de grado de jornada simple se ubica en 850.053 pesos de bolsillo, según el último incremento liquidado.
Los gremios sostienen que esa referencia salarial ya perdió capacidad de compra frente al aumento del costo de vida y reclaman una recomposición que permita recuperar parte del poder adquisitivo perdido.
La preocupación no alcanza únicamente a los docentes. Estatales y judiciales también solicitaron reabrir sus respectivas negociaciones salariales, por lo que la discusión dejó de ser un conflicto sectorial para transformarse en un frente de presión más amplio sobre las cuentas provinciales.

Aunque la cuestión salarial ocupó el centro de la negociación, la protesta también buscó instalar otro problema que los sindicatos consideran cada vez más urgente: el incremento de los hechos de violencia dentro de las escuelas.
Durante la jornada de protesta hubo clases públicas, volanteadas, semaforazos, presentaciones en Consejos Escolares, Concejos Deliberantes y Jefaturas Distritales para visibilizar esa problemática.
La secretaria general de SUTEBA, María Laura Torre, sostuvo que la medida tuvo dos objetivos centrales: exigir la reapertura de la paritaria y reclamar respuestas frente a las agresiones que sufren docentes y comunidades educativas.
"Han sucedido situaciones de violencia física hacia docentes que vienen in crescendo. Hasta acá llegamos, basta, necesitamos una respuesta de toda la sociedad. No existe la violencia escolar. Existe la violencia en la sociedad que explota adentro de la escuela", afirmó la dirigente.
Los sindicatos reclaman la aplicación plena del acuerdo paritario sobre prevención, resguardo y reparación ante hechos de violencia, junto con protocolos específicos que permitan actuar rápidamente frente a estos episodios.

El paro también dejó otra señal política hacia el interior del propio sindicalismo docente. En los últimos meses crecieron expresiones críticas tanto desde sectores de SUTEBA Multicolor como desde la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires (AMPBA), espacios que cuestionan la estrategia de las conducciones tradicionales y vienen impulsando protestas propias.
Ese contexto explica, en parte, la decisión del Frente de Unidad Docente Bonaerense de avanzar con una medida conjunta. La protesta permitió volver a mostrar cohesión entre los principales gremios, aunque el malestar que emerge desde las bases sigue siendo uno de los factores que condiciona la negociación.
A eso se suma el cambio de conducción en SUTEBA. Tras la salida de Roberto Baradel de la Secretaría General, el gremio quedó encabezado por María Laura Torre, quien debió conducir uno de los primeros conflictos de magnitud de su gestión.
Lo que espera la Provincia
Tras la contundencia que los gremios atribuyeron al paro, la expectativa quedó concentrada en la próxima convocatoria oficial.
Los sindicatos esperan que el Ejecutivo provincial retome la negociación con una propuesta salarial concreta y respuestas sobre el resto de los reclamos planteados durante las reuniones paritarias. Entre ellos aparecen la situación de IOMA, la educación técnica, la sobrecarga laboral, el régimen académico, la desconexión digital fuera del horario de trabajo y las condiciones de jubilación.
En paralelo, las organizaciones continúan reclamando al Gobierno nacional la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y mayores recursos para el sistema educativo, al considerar que el recorte de transferencias también condiciona la capacidad financiera de la Provincia.

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