La CGT, las CTA y la UTEP consolidan un frente común con el paro general en debate
La Confederación General del Trabajo volverá a ocupar el centro de la escena política apenas termine el Mundial. El miércoles 22 de julio encabezará una movilización junto a la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular y organizaciones de jubilados. La concentración fue fijada para las 15 en Avenida Rivadavia y Rodríguez Peña, frente al Congreso, bajo la consigna “La seguridad social es un derecho: marchamos junto a las y los jubilados”.
La protesta será la primera demostración pública del nuevo esquema de unidad que las centrales vienen construyendo frente al ajuste del gobierno de Javier Milei. El reclamo estará enfocado en los haberes previsionales, la pérdida de ingresos y las condiciones de vida de los adultos mayores, pero el objetivo político es más amplio: sostener una agenda común ante el deterioro del empleo, la caída del poder adquisitivo y las reformas laborales impulsadas por la Casa Rosada.
Una alianza que vuelve a la calle
La marcha no fue pensada como una acción aislada. En reuniones realizadas durante las últimas semanas, la CGT, las dos CTA y la UTEP acordaron avanzar con una estrategia federal y escalonada, que podría incluir asambleas, manifestaciones sectoriales y una nueva huelga nacional. La CTA ya planteó que el proceso debería confluir en una Marcha Federal y un paro general, aunque todavía no existe una fecha cerrada.
El acercamiento se aceleró después de la finalización del programa Volver al Trabajo. El Gobierno informó en abril que el plan había concluido al cumplirse los dos años previstos desde su creación y que la última asignación había sido liquidada ese mes. Las organizaciones sociales cuestionaron la medida y advirtieron que dejó sin un ingreso directo a sectores que no lograron incorporarse al empleo formal.
La UTEP, conducida por Alejandro Gramajo, pasó así a ocupar un lugar central en el armado. La organización también prepara la movilización de San Cayetano del 7 de agosto, otra de las fechas previstas dentro del cronograma. En paralelo, las centrales analizan sumar protestas vinculadas con la industria, la educación y los conflictos laborales que se desarrollan en distintas provincias.
El paro general vuelve al debate
En la conducción cegetista todavía conviven posiciones diferentes. Un sector propone mantener la presión mediante protestas progresivas y evitar una huelga inmediata; otro considera que el desgaste salarial y el avance de las reformas ya justifican una medida nacional. Según pudo reconstruir este medio, las fechas que circulan van desde noviembre hasta la primera quincena de diciembre, pero la decisión dependerá de la respuesta oficial y de la capacidad de sostener la unidad.
Hugo “Cachorro” Godoy, secretario general de la CTA Autónoma, habló de construir “una gran marcha y paro”. Hugo Yasky, titular de la CTA de los Trabajadores, sostuvo que las centrales deben recomponer la articulación con jubilados y movimientos sociales para trasladar los reclamos a la calle. La CGT, por su parte, busca evitar que los conflictos queden dispersos y propone que cada gremio acompañe las protestas sectoriales con dirigentes, delegados y presencia territorial.
La advertencia ante la OIT
La ofensiva sindical también llegó al plano internacional. En un encuentro reciente realizado en la sede de la UOCRA, representantes de la CGT y las dos CTA presentaron ante Oliver Röpke, director de la Oficina de Actividades para los Trabajadores de la Organización Internacional del Trabajo, un diagnóstico sobre la parálisis del empleo, el deterioro de las condiciones de vida y la falta de diálogo social. ACTRAV es el área de la OIT que articula con las organizaciones sindicales.
Participaron Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Gerardo Martínez por la CGT; Hugo Godoy, Adolfo Aguirre y Daniel Jorajuria por la CTA Autónoma; y Hugo Yasky y Roberto Baradel por la CTA de los Trabajadores.
Según fuentes sindicales, Röpke y Amanda Villatoro, responsable de ACTRAV para América Latina y el Caribe, expresaron preocupación por las reformas que afectan derechos individuales y colectivos y ratificaron su respaldo a la libertad sindical.
Tras la reunión, Sola sintetizó la posición de la central: “La unidad no es solo una consigna; es compartir una agenda común que siempre tenga en el centro a quienes trabajan y a sus familias”.