“La UCR no tiene dueños”: la rebelión que desafía al nuevo armado en la Provincia
La Unión Cívica Radical bonaerense completó una nueva etapa de su reorganización interna con la constitución de la Convención Provincial y la consolidación de Emiliano Balbín como presidente del Comité Provincia. El acto realizado el sábado en el Club Atenas de La Plata buscó exhibir una estructura renovada y una conducción con respaldo territorial, pero terminó dejando expuesta una nueva fractura: el sector referenciado en el exintendente de Trenque Lauquen Miguel Fernández abandonó el encuentro y anunció la construcción de un espacio propio bajo el nombre “Construir”.
La jornada reunió a convencionales de los 135 distritos, intendentes, legisladores, dirigentes y militantes. Allí quedaron formalizados los órganos partidarios que completan el proceso de normalización iniciado meses atrás.
El presidente del Comité Provincia, dirigente vinculado al senador nacional Maximiliano Abad, llegó al encuentro con una hoja de ruta definida: recuperar presencia en los distritos, fortalecer la identidad radical y comenzar a construir una propuesta propia con vistas a 2027.
El problema es que la foto de unidad que buscaba instalar el radicalismo terminó conviviendo con otra imagen: la salida de un sector que cuestionó el reparto de cargos y puso en duda la legitimidad de la nueva conducción.
La unidad que llegó hasta la Convención
El proceso de reorganización de la UCR bonaerense se había puesto en marcha con un acuerdo entre diferentes sectores que durante los últimos años protagonizaron una interna atravesada por impugnaciones, disputas judiciales y fuertes diferencias sobre el rumbo partidario.
El entendimiento permitió que Emiliano Balbín asumiera la presidencia del Comité Provincia y que el dirigente platense Pablo Nicoletti, referente de Evolución Radical, quedara al frente de la Convención Provincial. La vicepresidencia del Comité quedó en manos de Josefina Mendoza, mientras que el nuevo esquema buscó representar a las distintas líneas que habían participado de la disputa interna.
La Convención tiene además una importancia que excede la organización partidaria. Será el ámbito encargado de intervenir en definiciones centrales para el radicalismo, entre ellas la aprobación de la plataforma y la estrategia de alianzas electorales. Por eso, la discusión por su integración adquirió desde el comienzo una dimensión política vinculada directamente con 2027.
El propio radicalismo planteó en su comunicado que la unidad debe dejar de ser solamente un acuerdo institucional y convertirse en una herramienta para recuperar “centralidad, fortaleza y competitividad electoral”.
En ese documento, la conducción sostuvo que deberá “priorizar los puntos en común y administrar con madurez los disensos”, al tiempo que llamó a evitar que las disputas internas vuelvan a ocupar el centro de la escena.
La agenda que propone el partido apunta a seguridad, salud, educación, infraestructura, producción y empleo, además de una discusión sobre el federalismo bonaerense y la distribución de recursos. La intención es avanzar hacia un Programa de Gobierno que permita presentar al radicalismo como una alternativa competitiva para la Provincia.
“Quiero comités que dejen de ser espacios de catarsis, autoayuda o terapia colectiva, para volver a ser la usina de ideas y el motor del cambio hacia adelante que necesita la provincia de Buenos Aires”, sostuvo Balbín.
También marcó una diferencia con cualquier estrategia que reduzca al radicalismo a una estructura subordinada a otros espacios. “No quiero conducir un partido que termine siendo una mera federación de vecinalismos”, afirmó, y planteó la necesidad de combinar identidades locales fuertes con una estrategia provincial común. “Solo podremos construir un acuerdo si primero tenemos peso propio”, sostuvo.
Fernández pateó el tablero y nació “Construir”
La contracara del acto estuvo protagonizada por el sector de Miguel Fernández, la diputada provincial Alejandra Lordén, los diputados provinciales Valentín Miranda y Priscila Minnaard, la senadora provincial Natalia Quintana y el diputado nacional Pablo Juliano, entre otros dirigentes.
El conflicto se concentró en la integración de los órganos partidarios. El acuerdo que había permitido normalizar la UCR contemplaba una distribución de lugares entre los sectores mayoritarios, pero el espacio territorial que responde a Fernández reclamaba una representación propia en la Junta y en la estructura de conducción.
El entendimiento no prosperó y los convencionales identificados con ese sector decidieron retirarse del encuentro.
El dirigente Martín Borrazás fue uno de los encargados de expresar públicamente el rechazo. Desde ese espacio cuestionaron que una parte del radicalismo quedara afuera de la nueva estructura pese a contar con intendentes, legisladores y presencia territorial. “Así, la reconstrucción no es viable”, planteó Borrazás antes de la salida del sector.
La ruptura derivó en la conformación de Construir, una corriente que busca presentarse como una alternativa dentro del radicalismo y cuya principal carta política será el anclaje territorial.
En su primer documento, el nuevo espacio fue contundente: “Construir desde las bases no es un eslogan, es una decisión política”. El sector sostuvo que no acompañará “acuerdos de cúpulas” ni una conducción que, según su interpretación, se aleje de la voluntad de los afiliados.
“La UCR no tiene dueños. Pertenece a sus afiliados”, señalaron. La definición marca una diferencia política con el esquema que terminó imponiéndose en la Convención. Mientras la conducción provincial busca consolidar la estructura institucional surgida del acuerdo, Construir pretende disputar legitimidad desde intendentes, legisladores, concejales y militantes.
Una disputa con intendentes y legisladores
La ruptura no quedó circunscripta a un grupo de convencionales. Fernández consiguió reunir detrás de su nueva construcción a un conjunto importante de jefes comunales del interior bonaerense.
Entre quienes se referencian en Construir aparecen Maximiliano Suescun, intendente de Rauch y presidente del Foro de Intendentes Radicales; Franco Flexas, de General Viamonte; Juan Carlos Chalde, de Coronel Dorrego; Lisandro Hourcade, de Magdalena; José Luis Salomón, de Saladillo; Román Bouvier, de Rojas; Nahuel Mittelbach, de Florentino Ameghino; Salvador Serenal, de Lincoln; Martín Randazzo, de General La Madrid; Francisco Recoulat, de Trenque Lauquen; Javier Andres, de Adolfo Alsina; y Esteban Santoro, de General Madariaga.
El listado no es menor para una discusión que tiene como uno de sus principales objetivos recuperar competitividad electoral. El radicalismo conserva una estructura municipal significativa en el interior bonaerense y ese volumen territorial puede convertirse en una pieza decisiva para cualquier estrategia de 2027.
Varios de esos dirigentes ya habían participado en marzo de una jornada realizada en Saladillo bajo el lema “Pensar presente, construir futuro”, que reunió a dirigentes radicales de las ocho secciones electorales y puso en discusión la necesidad de construir una propuesta con identidad propia.
Ese antecedente ayuda a explicar por qué el conflicto actual no puede reducirse únicamente a una pelea por cargos partidarios. Detrás de la discusión por la integración de los órganos aparece una disputa sobre quién tendrá capacidad para representar al radicalismo territorial cuando empiece a definirse la estrategia electoral.
Garciarena respondió y pidió mirar a 2027
La respuesta del sector que sostiene a la nueva conducción llegó rápidamente a través de Diego Garciarena, presidente del bloque UCR + Cambio Federal en la Cámara de Diputados bonaerense y uno de los dirigentes más cercanos al armado de Maximiliano Abad.
El legislador marplatense cuestionó la decisión de abandonar la Convención y sostuvo que las diferencias deben resolverse dentro de los ámbitos partidarios. “Invito a estos compañeros que se fueron a que vengan a discutir la estrategia electoral del radicalismo para ganar en el 2027 en la provincia de Buenos Aires”, planteó.
Garciarena también puso sobre la mesa una de las principales preocupaciones de la conducción: la necesidad de reconstruir una estructura electoral capaz de competir en todos los distritos.
“Tenemos que tener 135 candidatos a intendentes”, afirmó, y remarcó que el partido necesita reconstruir una organización que permita disputar elecciones desde abajo hacia arriba.
El dirigente también apuntó contra el desempeño electoral de la UCR en 2025 y recordó que el partido no presentó una lista nacional propia en la provincia, un hecho que consideró inédito desde el retorno de la democracia. Su mensaje terminó con una definición que resume buena parte de la discusión interna: “La función de los partidos políticos también es ganar elecciones”.