La economía de Milei según la Provincia: crecimiento concentrado, consumo débil y empleo formal en caída
El crecimiento que exhiben algunos indicadores nacionales tiene una letra chica que el Gobierno bonaerense decidió llevar al centro del debate. El ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Pablo López, difundió una batería de datos sobre consumo, inversión, producción y trabajo registrado y sostuvo que la mejora quedó concentrada en pocas actividades, mientras buena parte del entramado ligado al mercado interno continúa por debajo de 2023. El tablero reúne series de INDEC, SIPA, CAC, CAME, Scentia, ACARA, ADEFA, AFCP, CAMMESA, Ferreres y Banco Provincia.
El dato que ordena la lectura es el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). En junio de 2026 avanzó 2,7% interanual y quedó 5,5% por encima de 2023. Sin embargo, al excluir agro y minería, la suba frente al año pasado se reduce a 1,9% y la comparación con 2023 pasa a ser negativa: -1,1%.
Para López, esa diferencia impide hablar de una recuperación extendida. “Solo unos pocos sectores primarios crecen. El resto de la economía continúa fuertemente deteriorado y el monotributo absorbe una parte del empleo perdido”, afirmó.
Una mejora de pocos casilleros
En los primeros cinco meses del año, el agro creció 73,5% frente a 2023; la minería, 31,1%; y la intermediación financiera, 19,7%. Las tres actividades reúnen apenas el 9,1% del empleo privado registrado. Del otro lado aparecen la construcción, 13,4% por debajo de aquel año; la industria manufacturera, 11,8%; y el comercio, 1,9%. Esos rubros concentran el 44,1% de los puestos privados y explican, según el gráfico difundido por el ministro, el 67% del empleo asalariado formal perdido desde noviembre de 2023.
La radiografía de junio sostiene ese contraste. La industria permaneció 11,5% por debajo de 2023 y la construcción, 13,9%. La producción automotriz acumuló una diferencia de -36,7%; el consumo de cemento, de -25%; y el índice de inversión IBIM, de -11,8%. Incluso la demanda energética industrial, otro termómetro fabril, se ubicó 10,3% detrás de aquel punto de referencia.
Buenos Aires reproduce esa distancia entre actividades. El indicador Pulso PBA, elaborado por Banco Provincia, mostró para enero-julio de 2026 caídas frente al mismo período de 2023 en construcción (-21,7%), industria manufacturera (-11,6%) y comercio (-11,2%). En cambio, el agro avanzó 51,8%, minas y canteras 30,2% e intermediación financiera 15,6%. Contra 2025, esos tres últimos sectores crecieron 10,5%, 12,9% y 6,1%, respectivamente, mientras comercio retrocedió 3,7% e industria 2,1%.
El consumo sigue sin volver
La distancia también aparece en el bolsillo. Con noviembre de 2023 fijado como base 100, las ventas desestacionalizadas en centros de compras se ubicaron en 92,6 puntos en junio y el consumo masivo, en 82,1. En la comparación interanual, las ventas de supermercados y autoservicios mayoristas bajaron 3,1%; las de los shoppings, 4,9%; y el relevamiento de consumo masivo, 2,7%. Las ventas minoristas de julio cedieron 3,8%, mientras el patentamiento de autos cayó 30,3%.
La comparación con 2023 resulta más profunda: supermercados, -9,6%; mayoristas, -24%; centros de compras, -6,7%; y ventas minoristas, -20,5%. La recaudación del IVA DGI mejoró 5,8% interanual en julio, pero continuó 4,3% por debajo del nivel de aquel año. “El consumo masivo se mantuvo siempre por debajo de los niveles previos a la llegada de Milei”, remarcó López.
Los alimentos básicos completan el cuadro. En el primer semestre, el consumo de leche fluida cayó 7,4% frente a 2023 y el de leche en polvo, 33,6%. Para las carnes, cuyos datos abarcan enero-julio, el volumen total retrocedió 17,3% y el consumo por habitante, 14,7% respecto del mismo período de 2023.
Menos firmas y menos trabajo registrado
La serie de unidades productivas muestra un deterioro persistente desde el comienzo de la gestión nacional. La diferencia respecto de noviembre de 2023 fue de 5.675 registros menos en abril de 2024, llegó a 12.216 en diciembre de ese año, a 22.195 en diciembre de 2025 y alcanzó 30.633 en mayo de 2026. López definió esa pérdida neta como una cifra “escabrosa”.
El empleo asalariado privado siguió una trayectoria similar: la brecha era de 46.000 puestos en enero de 2024, de 108.900 al terminar ese año y de 200.900 en diciembre de 2025. En mayo de 2026 llegó a 241.200 empleos menos que en noviembre de 2023; contra mayo de 2025, la baja fue de 137.550.
Al considerar todas las modalidades registradas, el saldo frente a 2023 fue de 469.610 puestos menos. Dentro de esa cuenta, el monotributo sumó 230.830 inscripciones, mientras retrocedieron el empleo privado, el público, el trabajo en casas particulares, los autónomos y el monotributo social. Esa composición llevó al ministro a plantear que parte de la pérdida de puestos asalariados fue absorbida por modalidades no asalariadas.
“La economía real está deteriorada en todos los frentes. Este modelo no va más: reprimariza la economía, destruye el entramado empresarial y expulsa trabajadores del mercado formal todos los días, llevando al consumo a niveles mínimos y desincentivando la inversión productiva.”