“Una diplomacia que no esté de rodillas”: Bianco cruzó a Milei por el voto argentino sobre colonialismo y advirtió por Malvinas
Argentina se abstuvo este jueves en la votación de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU sobre una iniciativa vinculada con las formas contemporáneas de colonialismo. La decisión activó una dura respuesta del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, quien vinculó el posicionamiento con el alineamiento de Javier Milei con Estados Unidos.
“De manera insólita, la Argentina se abstuvo hoy en la ONU en la votación de un proyecto para erradicar el colonialismo en todas sus formas. ¿Es necesario aclarar que abstenerse para no incomodar a Washington debilita la coherencia de nuestra posición?”, preguntó.
La discusión abierta por el funcionario bonaerense toca un punto central de la estrategia diplomática argentina: el reclamo por las Islas Malvinas está jurídicamente inserto en el proceso de descolonización de Naciones Unidas.
La secuencia temporal agrega un elemento particularmente relevante. El 1° de octubre, al comenzar el debate sobre la erradicación del colonialismo en la misma Cuarta Comisión, la delegación argentina sostuvo que esa tarea continuaba inconclusa y ubicó expresamente a Malvinas dentro de esa agenda.
Argentina recordó que existen todavía 17 territorios no autónomos bajo análisis de Naciones Unidas y definió el caso de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur como una situación colonial “especial y particular”.
En aquella intervención, el representante nacional sostuvo además que la persistencia del colonialismo tiene consecuencias sobre “soberanía, recursos naturales, identidad nacional” y la vigencia del derecho internacional.
La delegación cerró ese tramo con una definición inequívoca: la República Argentina reafirmaba su compromiso con la eliminación definitiva del colonialismo “en todas sus formas y manifestaciones”.
Eso ocurrió apenas 14 días antes de la abstención cuestionada ahora por Bianco.
La votación de este jueves no trataba específicamente la soberanía sobre Malvinas. El proyecto denominado “Addressing Contemporary Forms of Colonialism” abordaba modalidades contemporáneas de dominación y coerción y fue impulsado por Rusia en el marco del tema de agenda dedicado a erradicar el colonialismo en todas sus expresiones.
La diferencia es importante. Pero también lo es el vínculo normativo: el debate se apoya en la misma Resolución 1514 de Naciones Unidas que constituye uno de los pilares históricos utilizados por Argentina para sostener internacionalmente la Cuestión Malvinas.
“La Cuestión Malvinas merece una diplomacia que no esté de rodillas”
Bianco recordó que el proyecto reafirma la histórica Resolución 1514, aprobada por la Asamblea General en 1960, que estableció la necesidad de terminar con el colonialismo y fijó principios centrales para los procesos de descolonización.
“La Cuestión Malvinas merece una diplomacia que no esté de rodillas”, lanzó. Luego endureció su cuestionamiento: “Abstenerse frente al colonialismo no es solo un papelón. Constituye un acto de irresponsabilidad”.
El funcionario también destacó que la iniciativa recibió respaldo de países como Brasil, Uruguay, México, Sudáfrica e India, entre otros, y puso el foco en el contraste con el posicionamiento argentino.
En este sentido, vinculó particularmente la abstención con un punto del texto referido a las medidas coercitivas unilaterales, una categoría habitualmente utilizada en Naciones Unidas para cuestionar sanciones económicas impuestas por Estados sin autorización del Consejo de Seguridad.
Ese capítulo es particularmente sensible para Washington. “El proyecto también señala las sanciones unilaterales como una forma contemporánea de colonialismo, algo que EE.UU. rechaza”, sostuvo Bianco.
El texto votado este jueves no estuvo exento de controversias internacionales. Había sido impulsado por la Federación Rusa, que semanas antes había anticipado su intención de avanzar con una iniciativa destinada a reconocer nuevas formas de colonialismo vinculadas con coerción económica, intervenciones externas, condicionamientos políticos y restricciones al acceso a mercados y tecnologías.
Rusia y otros integrantes del denominado Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas sostuvieron que las medidas coercitivas unilaterales pueden funcionar como mecanismos modernos de dominación.
Noruega, por ejemplo, rechazó el proyecto, pero explicó una razón diferente: sostuvo que Rusia no podía presentarse como promotora de una iniciativa contra el colonialismo mientras mantiene su invasión de Ucrania.
La Resolución 1514: el punto que conecta el voto con Malvinas
La Resolución 1514 (XV) fue adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1960.
Argentina votó a favor. También acompañaron Brasil, México, India, Uruguay y decenas de países que en esos años protagonizaban o respaldaban los procesos de descolonización. Estados Unidos y el Reino Unido se abstuvieron. El resultado fue 89 votos afirmativos, ninguno negativo y nueve abstenciones.
La declaración proclamó la necesidad de poner fin al colonialismo y estableció principios vinculados tanto a la autodeterminación como a la integridad territorial de los Estados. Ese último concepto es decisivo para la posición argentina sobre Malvinas.
El 16 de diciembre de 1965, Naciones Unidas aprobó la Resolución 2065. El texto reconoció formalmente la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas y convocó a ambos gobiernos a negociar una solución pacífica.
La resolución tomó expresamente como referencia la Declaración de Descolonización de 1960. Fue aprobada por 94 votos afirmativos, ninguno negativo y 14 abstenciones. El Reino Unido estuvo entre quienes se abstuvieron.
Desde entonces, Argentina sostiene que la cuestión constituye un caso especial y particular de descolonización en el que debe aplicarse el principio de integridad territorial.
“Nos complican muchísimo”: una advertencia que Bianco ya había hecho
El cuestionamiento no nació con la votación de este jueves. En abril, Bianco ya había dedicado parte de una conferencia de prensa a analizar el comportamiento argentino en Naciones Unidas bajo la gestión de Milei.
Entonces habló de un “alineamiento colonial casi absoluto detrás de los intereses de Estados Unidos” y sostuvo que determinadas posiciones argentinas no coincidían con la tradición diplomática del país. La expresión pertenece al funcionario bonaerense.
Su principal argumento era estrictamente diplomático. Muchos de los países africanos, asiáticos y latinoamericanos con los que Argentina comenzó a diferenciarse en votaciones de Naciones Unidas son, al mismo tiempo, Estados que tradicionalmente acompañan al país en el Comité de Descolonización.
“Estamos poniendo en riesgo gran cantidad de votos que nos acompañan permanentemente en las Naciones Unidas en lo que probablemente sea la principal causa nacional que tenemos para tratar en ese foro”, había advertido.
Como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, la Provincia viene utilizando ese argumento para cuestionar el rumbo internacional de Milei. En mayo, Bianco volvió a hablar de una “alineación de sumisión automática” con Estados Unidos y recordó que Washington mantiene históricamente una posición que no reconoce la soberanía argentina sobre las islas.
Milei llevó Malvinas a la ONU, pero también ratificó su alianza con Estados Unidos
La abstención se produce menos de un mes después de que el propio Milei utilizara la tribuna de Naciones Unidas para volver a plantear la soberanía argentina. El 23 de septiembre, el Presidente pidió al Reino Unido retomar las negociaciones y calificó a Malvinas como una “causa nacional”.
Pero en ese mismo discurso ratificó su alineamiento internacional con Estados Unidos e Israel y volvió a cuestionar duramente el funcionamiento de Naciones Unidas. La relación con Washington constituye uno de los pilares declarados de la política exterior libertaria.
La discusión tiene además otro antecedente reciente. En septiembre, China volvió a respaldar públicamente la soberanía argentina sobre Malvinas y reclamó que la disputa sea resuelta conforme a las resoluciones de Naciones Unidas.
Como informó este medio, el embajador Wang Wei señaló que Beijing acompañaba el reclamo argentino y defendió la reanudación de las negociaciones con Londres.
El pronunciamiento expuso una dificultad para la estrategia internacional de Milei: algunos de los apoyos más explícitos que recibe Argentina por Malvinas provienen precisamente de países con los que Washington mantiene fuertes disputas geopolíticas. China es uno.
El giro de septiembre y los cuestionamientos de la Provincia
Milei había intentado endurecer su posición sobre Malvinas a comienzos de septiembre. En cadena nacional anunció sanciones vinculadas con actividades hidrocarburíferas, nuevas herramientas legales y medidas destinadas a fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur.
La Provincia acompañó parte de esas decisiones pero cuestionó fuertemente su demora. Bianco calculó entonces que habían pasado 267 días desde que Navitas Petroleum y Rockhopper anunciaron la decisión final de inversión para avanzar con Sea Lion, el proyecto petrolero ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. “267 días tardó el fan de Thatcher en cumplir la ley”, lanzó el ministro.