Reforma electoral bonaerense: oficialismo y oposición reclaman reglas claras para 2027
A menos de un año de las elecciones, la Legislatura bonaerense enfrenta el reclamo de definir qué reglas regirán los comicios de 2027. La diputada Sofía Vannelli, del Frente Renovador; el diputado Diego Garciarena, de UCR + Cambio Federal; y el senador Matías de Urraza, de La Libertad Avanza, coincidieron en pedir un debate que evite cambios a último momento. Lo hicieron el martes 27 de octubre, durante un panel en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
La coincidencia terminó allí: mientras unos defienden las primarias, otros proponen eliminarlas; también persisten diferencias sobre la Boleta Única de Papel (BUP), las reelecciones de intendentes y las fechas de votación. La discusión llega después de que en 2025 se suspendieran excepcionalmente las PASO y la Provincia separara sus elecciones legislativas de las nacionales.
El radical Garciarena pidió establecer un régimen que no cambie según cada coyuntura electoral. Vannelli, por su parte, planteó que la legislación bonaerense, basada en la Ley 5.109 de 1946 y modificada reiteradamente, necesita una revisión integral. Ambos señalaron dificultades que los cambios de último momento provocan para los partidos, la ciudadanía y los organismos electorales.
Las PASO enfrentan al radicalismo y los libertarios
Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) fueron suspendidas solo para los comicios de 2025. En consecuencia, siguen previstas para 2027 si no se modifica nuevamente la legislación. El Gobierno de Javier Milei impulsa su eliminación o una nueva suspensión a nivel nacional, pero la discusión todavía no tiene una resolución definitiva en el Congreso.
Garciarena defendió las primarias como un avance frente a las internas cerradas y una herramienta para evitar que las conducciones partidarias decidan todas las candidaturas. Para el legislador, el costo de la votación no justifica renunciar a la competencia interna: “A nuestro país le sale mucho más caro no votar”, sostuvo.
De Urraza cuestionó esa posición. Afirmó que las PASO tuvieron pocas competencias internas efectivas y señaló que la diferencia de participación entre primarias y generales pasó de alrededor del 1% en 2011 al 8,8% en 2023. También sostuvo que apenas un 8% de los intendentes llegó a su candidatura mediante una primaria competitiva. Según su postura, los partidos deberían organizar sus propias internas sin trasladar el costo del proceso al conjunto de los contribuyentes.
Bianco condiciona el desdoblamiento a las PASO nacionales
El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, expuso una posición distinta durante las mismas jornadas en la UNLP. En nombre de la administración de Axel Kicillof, defendió las PASO como un mecanismo para ordenar candidaturas y fortalecer a los partidos. La continuidad del sistema nacional, advirtió, también condiciona una decisión decisiva para la Provincia: si volverá a separar sus elecciones de las nacionales.
Bianco explicó que la normativa bonaerense vincula la celebración de las primarias provinciales con las nacionales. Por los tiempos necesarios para organizar una elección de semejante magnitud, consideró que, si se mantienen las PASO nacionales, “difícilmente se pueda pensar en una modificación de las fechas de las generales”. Así, bajo ese escenario, el Gobierno provincial considera muy difícil repetir el desdoblamiento de 2025.
Votar el mismo día no supondría necesariamente utilizar la misma boleta. Con las normas actuales, los cargos nacionales se elegirían mediante BUP, mientras que para gobernador, legisladores provinciales e intendentes se mantendría la boleta partidaria. El cronograma bonaerense todavía no fue oficializado y Bianco recordó que la convocatoria electoral es una atribución constitucional del gobernador.
Garciarena valoró el desdoblamiento de 2025 porque, a su juicio, permitió dar protagonismo a los temas provinciales y municipales. Vannelli reconoció, en cambio, las dificultades que ocasionó el calendario más breve para presentar listas y candidaturas, aunque destacó la cooperación técnica y logística entre autoridades electorales provinciales y federales.
La boleta única profundiza las diferencias
La boleta única expuso otra diferencia. Garciarena y De Urraza reclamaron su implementación en la provincia, al considerar que permitiría ofrecer las mismas opciones electorales en cada establecimiento y reducir problemas asociados con la distribución de boletas. El senador libertario sostuvo que la experiencia nacional de 2025 demostró que el instrumento puede adaptarse a diferentes cantidades de agrupaciones políticas.
Bianco defendió el sistema de boleta partidaria que se utilizó en septiembre de 2025 y calificó aquella elección como “la más transparente de la historia de la provincia”. Para respaldar su posición, señaló que se registraron solo 11 infracciones. También cuestionó el argumento económico a favor de la BUP: citó un gasto provincial cercano a los $86.000 millones y estimó que el equivalente del presupuesto nacional habría representado unos $150.000 millones para Buenos Aires.
El ministro advirtió, además, sobre los votos en blanco registrados en determinadas categorías nacionales y los problemas de capacitación que, según su evaluación, pudieron haber influido en esos resultados. Vannelli concentró sus propuestas en otros aspectos: mecanismos de revisión judicial de las decisiones electorales, plazos más estables para presentar candidaturas y reglas para abordar la desinformación, los videos manipulados y el uso de inteligencia artificial durante las campañas.
Reelecciones de intendentes: otra línea divisoria
Las reelecciones de intendentes también dividieron al peronismo. Bianco defendió que los jefes comunales puedan volver a presentarse sin el límite actual y consideró “proscriptiva” la restricción porque impide a los vecinos elegir determinados candidatos. Más de 80 intendentes quedarían impedidos de competir nuevamente en 2027 bajo el régimen vigente.
Vannelli reafirmó la posición del Frente Renovador contra las reelecciones indefinidas, una postura que ese sector sostuvo cuando se estableció el límite de mandatos durante la gestión de María Eugenia Vidal. Garciarena también expresó su rechazo personal a la continuidad indefinida, aunque aclaró que la UCR todavía no fijó una posición institucional. La senadora Ayelén Durán impulsa una modificación de las restricciones, pero su proyecto no obtuvo media sanción.
La Legislatura, bajo presión para acordar las reglas de 2027
La discusión ya tiene un recorrido parlamentario. La Comisión de Reforma Política del Senado, presidida por Malena Galmarini, mantuvo reuniones informativas y solicitó que se le giren expedientes relacionados con el sistema electoral. Galmarini planteó que deben tratarse durante 2026 y comunicó que Agustina Vila funcionaría como enlace político del Ejecutivo para negociar el paquete de iniciativas.
En septiembre, legisladores de distintos bloques también acordaron acelerar el tratamiento de proyectos pendientes y discutir las reglas electorales antes del año de votación. Ese entendimiento no se tradujo todavía en una reforma integral ni resolvió las diferencias sobre primarias, boletas y mandatos.
A la presión política se sumó el reclamo de los jueces Alejo Ramos Padilla y Sergio Torres, quienes pidieron que las modificaciones se resuelvan con anticipación para evitar incertidumbre y dificultades operativas. La Justicia Electoral también alertó sobre el desafío de organizar una votación con distintos instrumentos si se celebran elecciones nacionales y provinciales el mismo día.
Mientras el Congreso define el futuro de las PASO nacionales, la Legislatura bonaerense mantiene abiertos los debates sobre el sistema provincial. La forma de votar, el calendario y las condiciones para competir en 2027 continúan sin una definición común entre los espacios políticos.