Elecciones 2025: tensión en Provincia por boletas y listas colectoras
Pamela Orellana


Con la mira puesta en las elecciones provinciales del 7 de septiembre, la política bonaerense entró en una etapa de redefiniciones aceleradas. Luego de que la Legislatura suspendiera las PASO, el escenario cambió drásticamente: sin internas obligatorias, los partidos deberán resolver sus listas de manera interna y a contrarreloj. En ese contexto, se activaron reformas que pueden alterar el proceso electoral como se conoce hoy: la vuelta de las listas colectoras, la modificación del diseño de las boletas y el corrimiento de los plazos para presentar candidaturas.
Boletas en blanco y negro
Entre las propuestas que ganaron fuerza aparece la modificación del diseño de las boletas partidarias. El proyecto, atribuido al radicalismo con aval de sectores del oficialismo, busca que todas las papeletas se impriman en blanco y negro. La excusa formal es el ahorro de gastos de impresión, pero el trasfondo político es evidente: neutralizar la ventaja visual de La Libertad Avanza, que logró instalar el color violeta como símbolo de identidad.
“No se trata sólo de reducir costos. Hay una necesidad de equidad visual en una elección tan sensible como esta”, deslizó un dirigente peronista que respalda la medida. La iniciativa también contempla eliminar los rostros de los candidatos de las boletas, lo que disminuiría aún más la identificación directa con figuras poco conocidas, especialmente en espacios nuevos o sin estructuras territoriales.
Aunque todavía no fue tratada formalmente en el recinto, la propuesta ya genera ruido en la oposición. Desde La Libertad Avanza entienden que se trata de una maniobra para borrar su presencia simbólica en el cuarto oscuro. "Nadie conoce a nuestros candidatos a legisladores, pero todos identifican el violeta", reconocen off the record en el espacio liberal.
El regreso de las listas colectoras
Otra reforma que gana terreno es la posible rehabilitación de las listas colectoras, un mecanismo que permite que varias boletas de diferentes agrupaciones apoyen a un mismo candidato en determinadas categorías. Prohibidas durante la gestión de María Eugenia Vidal, las colectoras podrían reaparecer como solución para evitar fracturas internas, en especial dentro del oficialismo.
La herramienta aparece como una vía para permitir acuerdos parciales entre el kirchnerismo y el kicillofismo, sectores que aún no logran consensuar candidaturas únicas. En distritos donde las tensiones locales son fuertes, las colectoras permitirían que cada espacio mantenga su boleta propia a nivel local, pero confluyendo en una misma lista de diputados o senadores provinciales. La medida también beneficiaría a sectores de la oposición, donde la dispersión de liderazgos es notoria.

El debate por los plazos
Tras la suspensión de las PASO, el debate por los plazos para la presentación de candidaturas se convirtió en el nuevo campo de batalla. Mientras que el gobernador Axel Kicillof propuso adelantar el cierre de listas a 70 días antes de los comicios, el planteo de la Junta Electoral fue de hacerlo 50 días previos, es decir, alrededor del 20 de julio, argumentando que el esquema actual (pensado en 1946) no se adapta a los 13 millones de electores bonaerenses actuales.
Sin embargo, el kirchnerismo resiste. Cristina Fernández de Kirchner, que ya confirmó su candidatura como diputada provincial por la Tercera Sección, apuesta a un cronograma más ajustado, con cierre de listas el 8 de agosto, es decir 30 días antes de la elección, como determina el cronograma vigente, casi en simultáneo con el de las elecciones nacionales. El temor de CFK es claro: que tras el cierre provincial, los intendentes y referentes territoriales se desentiendan de la campaña nacional, donde ella buscaría mantener el control de la "lapicera".
Sin PASO, todo vuelve a la rosca partidaria
La eliminación de las primarias reconfigura completamente la dinámica política. Hasta ahora, las PASO funcionaban como una gran encuesta que ordenaba la oferta electoral. Ahora, los partidos deberán resolver puertas adentro quiénes serán sus candidatos. Esto obliga a intensas negociaciones y presiona a los espacios a evitar rupturas.
Sin reglas claras y con los plazos aún en disputa, la incertidumbre domina el proceso electoral bonaerense. El oficialismo busca consolidar su estrategia, mientras que la oposición todavía digiere el nuevo escenario. En el medio, los votantes se preparan para enfrentar un sistema modificado, con boletas distintas, sin PASO, y con la posible vuelta de las colectoras.

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