La nueva CGT ya se mueve para frenar los cambios más duros de la reforma laboral
Andrés Montero
La flamante conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT), de perfil más dialoguista, ya definió su primera estrategia: iniciar contactos con los gobernadores provinciales para que no acompañen en el Congreso la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional y que los sindicalistas califican como “antisindical”.
La iniciativa fue propuesta por Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA, quien se consolidó como el principal referente del ala negociadora y uno de los ganadores del congreso cegetista. Su influencia quedó reflejada en la integración del nuevo triunvirato de conducción y en el clima general de moderación que primó durante las deliberaciones.
Martínez y los moderados, los grandes ganadores del congreso
El congreso cegetista logró evitar mayores fracturas gracias al rol conciliador de Martínez y de José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), que lograron contener tensiones internas tras la salida de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
La lista única fue aprobada por 1604 congresales, con 35 votos en blanco, aunque 547 delegados se retiraron antes de la votación, una señal de malestar que quedó flotando en el ambiente.
Martínez consiguió ubicar en el triunvirato a su candidato, Cristian Jerónimo, del sindicato del Vidrio, pese a los rechazos iniciales de sectores como “los Gordos” y el barrionuevismo. En contrapartida, varios dirigentes del nuevo polo “jeronimista”, como Juan Pablo Brey (Aeronavegantes) y Omar Plaini (Canillitas), quedaron relegados de la cúpula.
Una conducción de diálogo y sin el ala dura kirchnerista
La nueva CGT quedó dominada por los sectores moderados, con la marginalización del kirchnerismo y de los aliados de Luis Barrionuevo. El ala dura decidió retirar a sus referentes de los cargos principales, dejando lugar a segundas líneas.
Además, se consolidó el espacio Agenda Siglo XXI, liderado por Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), que retuvo el 35% de los puestos en la estructura de conducción.
“La CGT realizó un congreso con distintos matices donde se logró una lista única. A partir de ahora, el desafío interno es hacer la autocrítica para lograr la unidad y debatir una agenda concreta de cara a los desafíos presentes y futuros”, señaló Sasia.
Negociar sin romper: la apuesta del nuevo triunvirato
En su discurso de asunción, Octavio Argüello (Camioneros) y Jerónimo expresaron su rechazo a una reforma laboral que debilite los derechos de los trabajadores, aunque destacaron la necesidad del diálogo.
El mensaje más resonante llegó de Jorge Sola (Seguros), quien afirmó: “El poder político es quien la ciudadanía ha elegido para que estén en mejores condiciones los propios ciudadanos. Nosotros estamos ahí para ayudar. Estamos para incorporarnos a la discusión que sea necesaria. Con acuerdos, con diálogos, con tensión y con conflicto. Rechazamos el enfrentamiento y creemos en la tensión constructiva”.
Estas palabras fueron interpretadas como una ratificación del perfil negociador que busca imprimir la nueva conducción. Sola y Martínez aparecen así como los pilares de una estrategia que combina diálogo con firmeza ante los intentos de modificar las reglas laborales.
El frente político: gobernadores en la mira
El nuevo plan cegetista contempla una ronda de reuniones con gobernadores para evitar que la reforma laboral avance con apoyo provincial.
Si bien el tucumano Osvaldo Jaldo se mostró favorable a “modernizar las leyes laborales”, los sindicatos ya habrían logrado el respaldo de Martín Llaryora, de Córdoba, a la posición de la CGT. Según trascendió, otros mandatarios podrían sumarse a esa línea de resistencia moderada.
El objetivo es presionar políticamente para que diputados y senadores provinciales no acompañen cambios drásticos que afecten el modelo sindical argentino.
Desconfianza hacia el Gobierno y señales de alerta
A pesar de los canales de diálogo, en la CGT persiste la desconfianza. Las recientes declaraciones del ministro Federico Sturzenegger, quien en Madrid habló de “desarticular” la estructura sindical priorizando convenios por empresa, encendieron las alarmas en la central obrera.
La salida del gabinete del exministro Guillermo Francos, considerado un interlocutor confiable, y la falta de avance en el ascenso del asesor Santiago Caputo, de buenos vínculos gremiales, profundizaron el recelo.
En ese contexto, el dirigente ferroviario Omar Maturano, de La Fraternidad, advirtió con dureza durante el congreso: “No podemos acompañar a ningún partido porque a nosotros no nos acompaña nadie. En la reforma laboral los gobernadores nos van a cagar como siempre. Son peronistas y nos van a cagar. Los diputados también nos van a cagar”.
Un nuevo escenario sindical
Con una conducción más moderada y con el desafío de preservar el poder sindical en medio del ajuste, la nueva CGT inicia una etapa de equilibrio político.
Entre el diálogo y la tensión, la estrategia estará centrada en negociar sin romper, buscando contener los embates del oficialismo sobre las estructuras gremiales.
El “plan de gobernadores” será, por ahora, la primera jugada de la nueva CGT para evitar que la reforma laboral erosione su histórica influencia en el mundo del trabajo argentino.

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