Del conflicto histórico al acercamiento: Kicillof tiende puentes con el agro
Mariana Portilla
Axel Kicillof empezó a dar señales concretas de una estrategia que busca romper viejos límites del peronismo: tender puentes con el campo. No se trata de gestos aislados, sino de una serie de movimientos coordinados que combinan gestión, armado político y lectura del contexto económico.
El dato más relevante fue la reunión de más de dos horas que el gobernador bonaerense encabezó en La Plata junto al ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, con referentes de distintos sectores productivos del país. Entre ellos sobresalió la presencia de Eduardo Buzzi, ex presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA) y una de las figuras emblemáticas del conflicto entre el kirchnerismo y el campo en 2008.
Del encuentro participaron actores clave de distintas economías regionales: Gastón Borsini, titular de la Confederación General de la Producción; Néstor Roche, de los pescadores artesanales; Mónica Costa, de la Cámara de Comercio de Cipolletti; y Ricardo Garnero, referente del sector lechero santafesino.
El diagnóstico fue coincidente: los sectores productivos atraviesan una situación crítica. Según trascendió, los participantes hablaron de un escenario “devastado” como consecuencia de las políticas económicas del gobierno nacional.
En ese marco, Buzzi fue contundente tras el encuentro: “Milei está dejando a la producción devastada”. Pero además dejó una definición política de fondo al señalar que “las diferencias del pasado prescribieron”, en alusión directa al histórico enfrentamiento con el kirchnerismo.
Detrás del acercamiento aparece con fuerza la figura del ministro de Desarrollo Agrario. Javier Rodríguez viene tejiendo desde hace meses vínculos con sectores del agro, la industria y las economías regionales a través de la Corriente Futuro Federal, un espacio que busca ampliar la base política del oficialismo bonaerense.
Su trabajo incluye contactos en provincias como Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Río Negro, con la intención de construir una red federal que exceda los límites de Buenos Aires. Esa tarea se articula con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio político que impulsa el kicillofismo.

El trasfondo: crisis económica y reposicionamiento
El giro hacia el campo no puede leerse sin el contexto económico. Datos oficiales muestran una fuerte heterogeneidad sectorial: mientras el agro creció 14,1% y la actividad financiera 25,2%, sectores como la construcción (-14,1%), la industria (-8,3%) y el comercio (-5,2%) registraron caídas significativas.
Este escenario refuerza el peso relativo del sector agropecuario como generador de divisas y actividad, lo que lo convierte en un actor clave en cualquier estrategia de reconstrucción económica.
Kicillof lo entiende y, según trascendió, pidió a los dirigentes que “salgan a expresar públicamente” la situación que atraviesan sus sectores.
Convocamos a las y los intendentes para renovar el reclamo ante los incumplimientos del Gobierno nacional con la Provincia de Buenos Aires. Las finanzas municipales y provinciales, a lo largo y a lo ancho de toda la Argentina, están atravesando una crisis originada por tres… pic.twitter.com/Uibvr0XhLO
— Axel Kicillof (@Kicillofok) March 27, 2026
De la grieta al pragmatismo político
El acercamiento con Buzzi tiene un fuerte contenido simbólico. Durante el conflicto por la Resolución 125, el dirigente rural fue uno de los principales opositores al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, del que Kicillof formaba parte.
Hoy, casi dos décadas después, ambos espacios encuentran un punto de coincidencia en la crítica al modelo económico libertario. Ese cambio expone un giro hacia el pragmatismo: la construcción de mayorías políticas amplias en un contexto de crisis.
Además, el vínculo de Buzzi con Emilio Monzó —uno de los armadores que promueve acuerdos transversales— suma otra capa de lectura: el intento de tejer alianzas más allá de las fronteras partidarias tradicionales.

Aunque Kicillof insiste en que es “prematuro” hablar de candidaturas, sus movimientos muestran una clara proyección nacional. “Este es un año de construcción política, más que de campañas”, afirmó en conferencia de prensa.
En paralelo, avanza con una agenda que combina gestión y posicionamiento federal. Su próxima visita a Tierra del Fuego por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas también apunta a reforzar esa presencia fuera de la provincia.
El objetivo de fondo es claro: consolidar una fuerza política capaz de disputar el poder en 2027. Para eso, necesita ampliar su base de sustentación y sumar sectores históricamente esquivos al peronismo, como el agro.

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