“Que el pueblo elija”: Kicillof reactiva una pulseada incómoda por las reelecciones indefinidas
Mariana Portilla


El gobernador Axel Kicillof se metió en la discusión por los límites a las reelecciones. Fue en Ensenada, durante el acto por el 225° aniversario del distrito, donde dejó una definición que rápidamente se leyó en clave interna.
“Tu elección, una tras otra, es la expresión de la voluntad popular y eso es la democracia, que el pueblo elija a los que quiere”, sostuvo el mandatario provincial al respaldar al intendente Mario Secco.
La frase no fue aislada. En un contexto donde la ley que limita los mandatos consecutivos vuelve a estar en el centro de la escena, el posicionamiento de Kicillof refuerza la presión de un sector del peronismo que busca modificar la normativa vigente antes de 2027.
La discusión tiene un trasfondo concreto: si no hay cambios, más de 80 intendentes bonaerenses no podrán competir por un nuevo mandato. En ese marco, el argumento que empieza a consolidarse dentro del kicillofismo es que la limitación vigente restringe la voluntad popular. Esa línea ya había sido explicitada por el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien planteó que impedir una reelección puede resultar “proscriptivo” si existe respaldo electoral.
Sin embargo, la idea de avanzar con una reforma choca con resistencias tanto fuera como dentro del propio oficialismo.
Una interna abierta: entre la renovación y la continuidad
El peronismo bonaerense está lejos de mostrar una posición unificada. Mientras el Movimiento Derecho al Futuro empuja cambios en la ley, otros sectores consideran que el ciclo de algunos liderazgos locales ya está cumplido.
Dirigentes como Mariel Fernández o Federico Otermín dejaron trascender públicamente su preferencia por procesos de renovación. En paralelo, voces de peso dentro del espacio admiten en privado que las chances de modificar la normativa son cada vez más acotadas.
En ese equilibrio inestable también juega el Frente Renovador, el sector que responde a Sergio Massa y que fue impulsor original de la ley durante la gestión de María Eugenia Vidal. Desde allí sostienen su rechazo a cualquier cambio, aunque evitan bloquear el debate si aparecen los votos.

Legislatura bloqueada y una salida judicial en análisis
El camino legislativo aparece, por ahora, empantanado. Las tensiones internas del oficialismo y la falta de acuerdos con la oposición complican cualquier intento de reforma. Aun en el Senado, donde el peronismo tiene mayor fortaleza, las diferencias internas condicionan el avance.
Detrás del debate jurídico y político, lo que está en juego es el armado electoral de cara a 2027. La imposibilidad de reelección obligaría a una renovación masiva de candidatos en municipios clave, con impacto directo en la estructura territorial del peronismo.
En ese tablero también se cruzan otros debates pendientes, como las PASO, la Boleta Única (BUP) y el calendario electoral. Sectores vinculados a Cristina Fernández de Kirchner y Máximo Kirchner insisten en que cualquier cambio debe formar parte de una negociación más amplia, lo que complejiza aún más el escenario.
Cerca del líder de La Cámpora aseguran que la llave política está de su lado y que no habrá concesiones fragmentadas. En ese esquema, incluso sectores históricamente críticos de la BUP ahora muestran flexibilidad para aceptarla en la elección general, mientras defienden las PASO como herramienta para ordenar la interna.
Es que el propio peronismo convive con múltiples aspirantes y liderazgos territoriales. En la carrera hacia 2027 ya suenan nombres como Mariel Fernández, Mayra Mendoza, Federico Achával y Jorge Ferraresi. En ese mapa, eliminar las primarias implicaría trasladar toda la negociación a las cúpulas.

“Lo único importante en este proceso es lo que opina la gente. Si la gente define que un dirigente es valioso y quiere seguir acompañándolo, tiene todo el derecho de hacerlo”, dijo a GRUPOLAPROVINCIA.COM un intendente kicillofista del interior.
Otro jefe comunal alineado, que quedará impedido de competir, fue aún más explícito en declaraciones al medio: “Esta ley le prohíbe a la gente elegir. La legitimidad se construye en las urnas, no en los límites legales”. La frase sintetiza el malestar que recorre a buena parte del oficialismo frente a las restricciones que impone la ley 14.836, sancionada en 2016, que fijó el límite de dos mandatos consecutivos para cargos ejecutivos municipales.
En 2021, una modificación habilitó interpretaciones que permitieron a varios intendentes volver a competir en 2023. Sin embargo, ese “paréntesis” se cerró y ahora el límite vuelve a ser rígido: quienes asumieron en 2019 y fueron reelectos en 2023 no podrán presentarse en 2027.
El dato explica la tensión política: no se trata solo de nombres propios, sino de control territorial, armado electoral y proyección de poder. Para el oficialismo provincial, y en particular para el espacio que lidera Kicillof, la continuidad de los intendentes es una pieza clave para sostener músculo político en una provincia que concentra casi el 40% del padrón nacional.

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