Milei defendió el ajuste y anticipó una campaña feroz
Andrés MonteroEl presidente Javier Milei volvió a utilizar un escenario económico para desplegar un discurso político de fuerte tono electoral. En su exposición ante el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el mandatario defendió el ajuste aplicado por su gobierno, cuestionó la idea de “Estado presente”, anticipó una supuesta “campaña de miedo” de la oposición y apuntó directamente contra el kirchnerismo, al que definió como “el monstruo K”.

Con la mira puesta en 2027 y, en particular, en las elecciones de octubre del año próximo, Milei buscó instalar una lectura triunfalista de la situación económica. Aseguró que la inflación retomó un sendero descendente, prometió que la actividad seguirá creciendo y lanzó una frase de neto tono proselitista: “Los vamos a pasar por arriba”.
La intervención del jefe de Estado combinó tres ejes que ya son marca registrada de su discurso: la reivindicación del ajuste como condición necesaria para estabilizar la economía, la crítica al rol del Estado como garante de derechos y una ofensiva discursiva contra el kirchnerismo y la oposición. Todo ello, acompañado por una promesa de futuro: según Milei, si el rumbo se sostiene, “se vienen los mejores años de la economía argentina en más de 100 años”.
El ajuste como bandera política
Milei volvió a presentar el ajuste fiscal como el punto de partida de todos los logros que atribuye a su gestión. Frente al auditorio del IAEF, el Presidente sostuvo que la desaceleración inflacionaria responde al “trabajo previo” realizado por el Gobierno y reivindicó la magnitud del recorte aplicado desde su llegada a la Casa Rosada.
“Si no hubiéramos hecho el ajuste más grande de la historia, hoy la historia sería otra”, afirmó. En esa misma línea, remarcó que ese proceso, según su mirada, se llevó adelante “sin una confiscación, sin un Plan Bonex, sin devaluar ni violentar los derechos de propiedad privada, y recomponiendo tarifas”.
La frase resume el intento oficial de convertir el ajuste en un activo político. Allí donde sus críticos ven deterioro social, pérdida de ingresos, caída del consumo y retroceso del Estado, Milei busca instalar la idea de una cirugía inevitable para ordenar la macroeconomía. En su relato, el sacrificio actual aparece como la condición de posibilidad para una futura etapa de crecimiento.
El Presidente también vinculó ese ordenamiento fiscal con una eventual baja de impuestos. “A la suba a la recaudación le seguirán bajas de impuestos y una reducción progresiva en el tamaño del Estado”, prometió, en una definición que volvió a ubicar al achicamiento estatal como horizonte central de su programa.
La “campaña de miedo” y el ataque al Estado presente
Uno de los tramos más políticos de su discurso estuvo dedicado a advertir sobre una supuesta estrategia opositora de cara a las próximas elecciones. Milei anticipó que, según su visión, la oposición intentará instalar una “campaña de miedo” para frenar el avance de las ideas libertarias.
“La gente suele ser aversa al riesgo y quiere tener la posibilidad de acceder a seguros para cubrirse ante eventualidades”, señaló. A partir de esa idea, planteó que si se entiende al Estado como “un gran gestor de seguros”, una forma de atacar a las ideas de la libertad es sembrar temor sobre lo que podría ocurrir si ese Estado se reduce.
El Presidente volvió así sobre una crítica de fondo a la noción de “Estado presente”. Para Milei, los servicios públicos y las políticas estatales funcionan como seguros que prometen cobertura, pero que —según sostuvo— fallan en el momento en que más se los necesita.
“La contracara es menos impuestos y crecer más”, afirmó. Luego explicó que el proceso de reforma debe tener “un ordenamiento y secuencialidad para que el mercado se expanda y que lo haga sin tensiones”. Sin embargo, no dejó de remarcar que, aun ante las dificultades, el Estado debería proveer salud y educación, aunque rápidamente matizó esa función al definirlo como “un prestador de seguros que tiende a fallar cuando más se lo precisa”.
La crítica se volvió todavía más fuerte cuando Milei utilizó la pandemia como ejemplo. “Si pensamos en la salud pública como un seguro, la pandemia fue el gran ejemplo de que es ineficiente”, sostuvo. Y completó: “El Estado presente ofrece muchos seguros, pero cuando aparece el siniestro no cubre ninguno”.
La afirmación no fue casual. En un contexto de debate permanente sobre el rol estatal, el Presidente volvió a apuntar contra uno de los pilares discursivos del peronismo y del kirchnerismo: la defensa de la intervención pública como herramienta de protección social. Milei, por el contrario, insistió en que la reducción del Estado, la baja de impuestos y la expansión del mercado son el camino para liberar las fuerzas productivas del país.
Monsters Inc, el “monstruo K” y la épica antikirchnerista
En otro pasaje de su exposición, Milei apeló a una referencia de la cultura popular para reforzar su embestida contra el kirchnerismo. Comparó al espacio opositor con la película animada Monsters Inc y aseguró: “Al monstruo K ya no le tenemos miedo”.
La frase funcionó como síntesis de la estrategia política libertaria: polarizar con el kirchnerismo, presentarlo como una amenaza del pasado y, al mismo tiempo, buscar mostrar que esa amenaza ya no tendría la capacidad de disciplinar al electorado.
“El día que le saquemos la careta a los monstruos corporativistas, la Argentina va a ser grande nuevamente”, agregó Milei, en una frase que combinó su habitual crítica a las corporaciones con una consigna de tono épico sobre la recuperación nacional.
La comparación con Monsters Inc no fue un recurso aislado. Se insertó en una lógica de campaña que intenta construir al kirchnerismo como un adversario todavía poderoso, pero en retirada; temido durante años, pero ahora expuesto. Milei buscó transmitir que su gobierno no solo enfrenta una disputa económica, sino también una batalla cultural contra lo que identifica como el entramado político, sindical, empresarial y estatal que habría frenado el desarrollo argentino.
Crecimiento, pobreza e inflación: el relato de los resultados
Después de cargar contra la oposición, el Presidente volvió a defender su modelo económico. “Estamos creciendo, está bajando la inflación y bajamos casi 14 millones de personas de la pobreza”, afirmó.
Milei insistió en que la estabilidad monetaria y el orden macroeconómico son condiciones “imprescindibles” para que “un país devastado comience a despegar”. En su discurso, la estabilización no aparece como un objetivo final, sino como una plataforma desde la cual profundizar las reformas.
“No nos conformamos con eso. El crecimiento que viene de la estabilidad es solo la base. La estabilidad hay que potenciarla con el crecimiento que genera liberar las fuerzas productivas del país”, planteó.
El Presidente volvió así a uno de los núcleos ideológicos de su gobierno: la idea de que la Argentina no necesita más intervención estatal, sino menos regulaciones, menor carga impositiva y mayor libertad para invertir, producir y contratar. Bajo esa lectura, el crecimiento no vendría de una política de estímulo público, sino de la eliminación de trabas que, según Milei, impiden que el sector privado despliegue su potencial.
“Nuestro objetivo es ese: queremos que la Argentina vuelva a ser protagonista en el mercado mundial después de un siglo de decadencia”, subrayó.
“No fue mala suerte, fueron pésimos gobernantes”
Milei también dedicó parte de su exposición a una lectura histórica de la decadencia argentina. Según el mandatario, el país no llegó a su situación actual por azar ni por factores externos, sino por decisiones políticas equivocadas acumuladas durante décadas.
La Argentina “no tuvo mala suerte”, sostuvo, sino “pésimos gobernantes”. A partir de esa definición, buscó diferenciar a su administración de sus antecesores: “Nosotros decidimos hacer lo que corresponde”.
La frase volvió a ubicar a su gobierno en el lugar de una supuesta ruptura histórica. Para Milei, su gestión no sería una administración más dentro del sistema político tradicional, sino un punto de inflexión destinado a corregir un siglo de errores. Ese planteo, repetido en distintos discursos oficiales, intenta sostener la épica de una transformación profunda, aun cuando las consecuencias sociales del ajuste siguen siendo motivo de fuertes críticas.
En esa línea, el Presidente aseguró que los resultados lo acompañan. “Claramente los resultados nos están acompañando. La economía creció muchísimo, pero a fin de año va a estar mejor; a mitad del año que viene va a estar mejor; y en octubre los vamos a pasar por arriba y vamos a seguir impulsando las ideas de la libertad”, lanzó.
La frase dejó en claro que Milei ya piensa la economía en clave electoral. La recuperación que promete no solo aparece como un objetivo de gestión, sino como el principal argumento para disputar las próximas elecciones.
Inflación, regulación e impuestos: los “enemigos” de la riqueza
En el tramo más técnico de su presentación, Milei enumeró lo que definió como “tres mecanismos de destrucción de la riqueza y el crecimiento”. El primero fue la inflación, a la que describió como “el impuesto más regresivo que existe, porque implica una transferencia de riqueza de los más pobres”.
El segundo fue la regulación. Para el Presidente, las regulaciones son “una traba que impide que dos partes lleguen a un acuerdo voluntario que los beneficie a ambos”. Allí volvió a aparecer su mirada de raíz liberal: el Estado como obstáculo para los intercambios privados y el mercado como espacio natural de coordinación social.
El tercer mecanismo señalado fue la presión impositiva. Milei sostuvo que, si el retorno de una inversión queda en manos del Estado en lugar de su “legítimo dueño”, la inversión no se produce. También advirtió contra la posibilidad de que el Estado “se lo pueda llegar a robar según el capricho expropiador de algún gobernante de turno”.
“Y si la inversión no ocurre, el empleo no se genera y el crecimiento económico no sucede. Es así de simple, no tiene mayor misterio”, afirmó.
Con esa secuencia, el Presidente volvió a defender una agenda de desregulación, reducción impositiva y protección de la propiedad privada. Para Milei, esos elementos no son apenas medidas económicas, sino condiciones estructurales para que el país pueda crecer a tasas más altas.
Las reformas como trofeo de gestión
Milei también reivindicó las reformas impulsadas durante su gobierno. Según afirmó, su administración realizó “15 mil reformas”, entre las que destacó la ley de modernización laboral y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI.
El Presidente definió ese proceso como “la eliminación sistemática de los obstáculos que les impedían a los argentinos crecer”. Y fue más allá: “En dos años y medio hicimos más que 100 años de historia argentina”.
La frase, de fuerte carga propagandística, buscó reforzar la idea de una gestión que avanza a una velocidad inédita. Milei presentó las reformas no como medidas aisladas, sino como parte de un proceso integral de transformación económica e institucional.
Según su mirada, el Gobierno ya cuenta con tres elementos fundamentales: “las condiciones macros, las reformas y lo más importante: las ideas de la libertad”. A partir de esa combinación, proyectó un escenario de crecimiento acelerado.
“Argentina no va a crecer al 4 o 5%, va a crecer a tasas del 7%. Va a poder duplicar su PBI cada 10 años”, vaticinó.
“Los mejores 30 años”: promesa de futuro en clave electoral
Hacia el cierre de su exposición, Milei buscó instalar una perspectiva de largo plazo. Sostuvo que, si la Argentina logra “resistir” y mantener el rumbo económico, el país ingresará en una etapa excepcional.
“Si logramos resistir y seguimos manteniendo esta política, se vienen los mejores años de la economía argentina en más de 100 años”, aseguró.
La frase condensó el núcleo del mensaje presidencial: el ajuste ya realizado sería el costo inicial de una transformación mayor; las reformas serían el camino; el crecimiento, la recompensa; y las elecciones, la instancia en la que el oficialismo buscará validar ese rumbo.
Finalmente, Milei cerró con una definición de tono épico: “La transformación recién comienza. Con mucho esfuerzo hemos atravesado la tormenta. Ahora nos esperan los mejores 30 años de la historia argentina”.

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