Tironeo por una comisión clave empantana el arranque del Senado
El arranque del año legislativo en la provincia de Buenos Aires quedó atrapado en la disputa por quién controla la comisión que definirá las reglas electorales del futuro. Sin ese acuerdo, no hay comisiones; y sin comisiones, la Legislatura directamente no funciona.
Lo que aparece como una demora administrativa es, en realidad, una pulseada política de fondo que atraviesa al oficialismo y condiciona toda la agenda parlamentaria.
El principal punto de conflicto está en la comisión de Reforma Política, un espacio estratégico porque allí se discutirán los cambios electorales que impactarán en 2027. Como ya informamos en GRUPOLAPROVINCIA.COM, no se trata de un reparto menor. Por esa comisión pasarán temas sensibles como: la posible implementación de la Boleta Única Papel, el desdoblamiento o unificación de las elecciones, las reelecciones indefinidas para intendentes y legisladores y el esquema de las PASO en la provincia.
En ese contexto, la negociación no es solo entre oficialismo y oposición. El verdadero nudo está dentro del propio peronismo.
Tres peronismos, una misma disputa
El reparto de comisiones expuso las tensiones entre los tres sectores que conviven en Unión por la Patria: el kirchnerismo, el axelismo y el massismo. Cada uno busca garantizarse representación en la comisión que definirá el tablero electoral. El objetivo es claro: no quedar afuera de las decisiones que pueden ordenar —o desordenar— el poder en la provincia.
El antecedente del año pasado pesa. La discusión por las reglas electorales dejó heridas abiertas, con proyectos sin consenso, amenazas cruzadas y un desgaste político que ahora nadie quiere repetir, pero tampoco resignar posiciones.
La vicegobernadora Verónica Magario y el secretario legislativo Mariano Ríos Ordoñez quedaron en el centro de las negociaciones, atravesadas además por la dinámica interna del peronismo en los distritos.
En paralelo, el jefe del bloque oficialista, Sergio Berni, enfrentó resistencias del sector alineado con Kicillof. Cuando pidió a esos senadores que definieran sus preferencias para las comisiones, la respuesta fue directa: elevarían sus pedidos por otra vía.
Ese gesto dejó en evidencia que la discusión excede lo legislativo y se mete de lleno en la conducción política del espacio.
La oposición también mete ruido
El escenario se complejiza con una oposición más fuerte tras el recambio legislativo. La Libertad Avanza y el PRO ampliaron su representación y ahora disputan lugares en las comisiones.
En Diputados, incluso, las demoras también responden a tensiones internas dentro del bloque libertario. El jefe de bancada, Agustín Romo, enfrenta diferencias con los legisladores que responden a Sebastián Pareja, lo que retrasa la presentación de nombres.
Así, la falta de acuerdo no es exclusiva del oficialismo, pero sí es el factor central que mantiene paralizada la maquinaria legislativa.
Detrás de la pelea por las comisiones aparece una discusión más profunda: la estrategia electoral del peronismo para sostener el control de la provincia.
En sectores cercanos a Kicillof creen posible un acuerdo con el armado libertario bonaerense para avanzar con la Boleta Única Papel a cambio de habilitar reelecciones indefinidas. Una negociación de alto voltaje que reconfiguraría el sistema político provincial.