Kicillof acelera con los Moyano y suma músculo sindical al MDF mientras mide su proyección nacional
El tablero peronista se mueve en varias direcciones, pero Axel Kicillof eligió una: consolidar poder territorial y sindical mientras proyecta volumen político hacia 2027. En esa línea se inscribe la reunión que mantuvo en las últimas horas con Hugo Moyano y la cúpula camionera, un encuentro que, aunque presentado como habitual, estuvo atravesado por un objetivo concreto: avanzar en el armado del MDF Trabajo, una de las patas que el oficialismo bonaerense busca fortalecer dentro del Movimiento Derecho al Futuro.
El encuentro reunió al histórico líder camionero, a Hugo Moyano (hijo), Jerónimo Moyano, Octavio Argüello y Héctor Maldonado, con la participación del ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa. Según trascendió, no se trató solo de una foto sindical: hubo discusión política de fondo, análisis de la coyuntura nacional y una mirada puesta en el escenario electoral.
El MDF Trabajo aparece como un engranaje central dentro de la arquitectura que el kicillofismo viene desplegando, en paralelo a otras estructuras sectoriales como MDF Universidad y Ciencia, MDF Educación y MDF Mujeres y Diversidades —este último con activación prevista para el 15 de mayo—. La lógica es clara: construir representación orgánica en distintos frentes que funcionen como base de sustentación política.
Gremios, Córdoba y el ensayo de expansión
La reunión con los Moyano no quedó aislada. Forma parte de una secuencia que tendrá continuidad inmediata en Córdoba, donde Kicillof participará de un congreso sindical en La Falda organizado por la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad (FATSA), con Héctor Daer como anfitrión. Allí se espera la presencia de más de 600 delegados —algunas estimaciones elevan la cifra— y dirigentes como el propio Argüello y Jorge Sola.
El desembarco en territorio cordobés no es un gesto menor. En un distrito históricamente refractario al kirchnerismo, el gobernador bonaerense busca mostrar capacidad de articulación y testear vínculos en un contexto donde el peronismo local juega con autonomía.
La agenda incluye además una parada en Cosquín para la firma de convenios junto al intendente Raúl Cardinalli, vinculado al exsenador Carlos Caserio, uno de los armadores del espacio en esa provincia.
La estrategia combina gestión, academia y política. Habrá acuerdos con la Universidad Tecnológica Nacional en coordinación con el Ministerio de Desarrollo Agrario que conduce Javier Rodríguez, y la presentación del libro “De Smith a Keynes”. Pero el eje, otra vez, será el sindicalismo como plataforma de construcción.
Ese anclaje gremial no es nuevo, aunque en este contexto adquiere otra dimensión. Días atrás, Kicillof encabezó en la Casa de Gobierno bonaerense una nueva reunión del Encuentro Federal del Trabajo junto a funcionarios provinciales, legisladores y referentes sindicales para fijar una postura común frente a la reforma laboral impulsada por Javier Milei.
“Hay un intento muy claro por parte del Gobierno nacional de suprimir las facultades y competencias de las provincias con respecto a la fiscalización y el control en materia laboral: lo que están haciendo es absolutamente inconstitucional”, advirtió el mandatario. Y agregó: “El objetivo de Milei es degradar los derechos laborales y que nadie se ocupe de ellos”.
Interna abierta y discurso contra Milei
El avance del MDF y la articulación sindical se dan en paralelo a una interna peronista cada vez más expuesta. La discusión sobre candidaturas y mecanismos de selección suma voces y presión desde distintos sectores. Hugo “Huguito” Moyano fue uno de los que salió a marcar posición: “Sería sano una interna para que el candidato se discuta de abajo hacia arriba y no sea un acuerdo de cúpulas”.
El planteo no es aislado. Se suma a la propuesta de Sergio Uñac de impulsar internas partidarias y a los movimientos de espacios como “Primero las ideas”, lanzado por Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos. En ese marco, el propio Kicillof evita confrontar públicamente, pero avanza en su construcción.
En paralelo, el discurso del oficialismo bonaerense se endurece frente al gobierno nacional. El MDF lo explicitó en el Día del Trabajador con un mensaje directo: “Milei, gobernar es crear trabajo”. La frase sintetiza la línea argumental que el espacio viene sosteniendo frente a las políticas económicas libertarias.
Del otro lado, Milei ratificó su rumbo en una exposición reciente, donde aseguró que “lo peor ya pasó” y negó la caída del empleo y del salario, a contramano de distintos indicadores. Incluso sostuvo que el consumo está en un “pico histórico” y pidió “no dejarse psicopatear” por la oposición.
Ese contrapunto define el clima político actual: mientras la Casa Rosada defiende su programa económico, el kicillofismo busca construir una alternativa con base territorial, sindical y programática. En ese esquema, el MDF —y en particular su pata laboral— aparece como una herramienta para ordenar apoyos y proyectar volumen político en un escenario todavía abierto.
La agenda continuará con nuevas reuniones y movimientos. Este martes, por ejemplo, está previsto un encuentro entre Emilio Monzó y el intendente de La Plata, Julio Alak, en medio de una reconfiguración de alianzas que atraviesa a todo el sistema político.