El recambio en el socialismo bonaerense que fortalece el acercamiento a Kicillof rumbo a 2027
El cambio de autoridades en el Partido Socialista de la provincia de Buenos Aires tiene una lectura que excede largamente la vida interna de la fuerza. Carlos Ajamil asumió la Secretaría General y puso a Usina Socialista al frente de una estructura que durante el último año fue abandonando la equidistancia para acercarse a la construcción política de Axel Kicillof, mientras empieza a ordenar su estrategia para 2027.
Ajamil ya integraba la conducción surgida del proceso de normalización partidaria junto al sector de Luciano Burket, Socialismo en Movimiento. Ahora, el recambio coloca en el primer plano provincial a una corriente con base fuerte en La Plata, referenciada también en Marcelo Galland, presidente del Concejo Deliberante platense, y que mantiene una relación política sostenida con la gestión de Julio Alak.
El nuevo secretario general dejó planteada esa orientación al asumir. Habló de construir “un socialismo protagonista”, con presencia en los distritos y “abierto al diálogo con otras fuerzas políticas y sociales” que compartan sus valores.
La definición encaja con una discusión que el PS bonaerense viene dando desde hace meses: cómo recuperar volumen propio sin quedar aislado frente a la polarización y, especialmente, qué lugar ocupar en la conformación de una alternativa al gobierno de Javier Milei.
Ese debate ya no parte de cero. El espacio atravesó una intervención, reorganizó sus estructuras y retomó durante 2025 su proceso institucional. El propio PS bonaerense lo definió como el pasaje “de la normalización al relanzamiento partidario”.
De la reorganización interna al diálogo con Kicillof
Usina Socialista fue una de las corrientes que empujó con mayor claridad el cambio de rumbo. Su crecimiento se produjo como contracara de la etapa en la que sectores del partido bonaerense habían transitado acuerdos con el PRO y Juntos por el Cambio.
Desde comienzos de 2026, Ajamil y Galland comenzaron a reclamar un perfil opositor más definido frente a Milei y una discusión sobre alianzas capaz de devolver al socialismo incidencia en la política provincial.
Kicillof apareció progresivamente en el centro de esa conversación. En enero, dirigentes socialistas bonaerenses rechazaron los cuestionamientos de Milei contra el gobernador y sectores de Usina promovieron un diálogo programático con el Movimiento Derecho al Futuro.
Meses después, Carlos Bianco participó de las actividades por los 130 años del Partido Socialista, donde compartió un panel dedicado precisamente a debatir la construcción de una alternativa al Gobierno nacional. La participación del ministro también quedó registrada por el PS nacional.
El ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco participó de las actividades por los 130 años del PS.
Lo que inicialmente era una posición más marcada de Usina comenzó luego a alcanzar a la otra parte de la conducción bonaerense. Burket reconoció durante el invierno que el partido estaba dispuesto a repensar su esquema de acuerdos y que Kicillof intentaba construir algo diferente, aunque dejó dos condiciones: conocer cómo se ordenará el peronismo y qué propuesta política terminará ofreciendo.
Hay una orientación cada vez más visible hacia la conformación de un frente opositor amplio y fuentes vinculadas a la nueva conducción ubican entre sus horizontes un eventual acompañamiento a Kicillof si finalmente compite por la Presidencia en 2027, preservando al mismo tiempo la autonomía del PS.
La línea provincial, además, se mueve dentro de una discusión nacional todavía abierta. El Partido Socialista argentino viene convocando a construir una alternativa democrática, productiva y federal frente a Milei, pero no definió un candidato presidencial. La estrategia bonaerense intenta encontrar un lugar dentro de esa construcción sin resignar identidad propia.
La pata platense y la relación con Alak
El segundo nivel del movimiento pasa por La Plata. Usina Socialista tiene allí uno de sus principales núcleos políticos y forma parte del entramado que acompaña la gestión municipal de Alak. Galland preside el Concejo Deliberante y el propio Ajamil desarrolló su actividad política dentro de esa corriente platense.
La relación tuvo también una traducción electoral en octubre de 2025. La conducción socialista bonaerense acompañó a Fuerza Patria en La Plata y referentes del partido compartieron actividades con Alak, en un proceso de acercamiento que combinó la estrategia local con la discusión provincial y nacional. Una de esas fotografías reunió al intendente con Ajamil, Galland y dirigentes de la nueva conducción partidaria.
Esa conexión adquiere otra dimensión porque Alak está entre los nombres que circulan dentro del peronismo para la sucesión bonaerense. El intendente no lanzó una candidatura a gobernador, pero durante 2026 aumentó su participación en actividades del Movimiento Derecho al Futuro, asumió responsabilidades dentro del PJ provincial y amplió contactos políticos más allá de La Plata. En el universo del kicillofismo comparte esa discusión con figuras como Carlos Bianco, Gabriel Katopodis, Jorge Ferraresi y Fernando Espinoza.
La cercanía entre Usina y Alak coloca a la corriente que acaba de asumir la Secretaría General en una ubicación singular: mientras empuja desde el PS un diálogo con Kicillof para la construcción nacional, participa en La Plata de un esquema encabezado por uno de los dirigentes que aparecen en la conversación sucesoria provincial.
El desafío de convertir el diálogo en una estrategia
El cambio de conducción encuentra así al socialismo bonaerense en una etapa distinta de la que atravesaba apenas dos años atrás. La discusión dejó de concentrarse exclusivamente en recuperar la institucionalidad partidaria y pasó a girar alrededor de cómo volver a intervenir en una elección provincial y nacional con incidencia política.
Ajamil deberá administrar, además, los matices internos. Usina exhibe una relación más consolidada con el kicillofismo; Socialismo en Movimiento avanzó en la misma conversación, aunque plantea condiciones sobre el formato que debería adoptar una futura coalición. Durante este proceso, el partido insistió en que cualquier entendimiento deberá preservar su autonomía y evitar una integración automática al peronismo.
Ese equilibrio aparece también en el mensaje con el que Ajamil inauguró su etapa: fortalecer al Partido Socialista, expandirlo territorialmente y, al mismo tiempo, abrirlo al diálogo con otros espacios.
La definición conecta el recambio de autoridades con una discusión mucho mayor: si el socialismo bonaerense termina convirtiéndose en una de las fuerzas no peronistas que acompañen una eventual proyección nacional de Kicillof y qué papel juega, en ese escenario, la trama política que Usina ya construyó alrededor de Alak en la capital provincial.