Kicillof se quedó con la comisión más codiciada del Senado y el kirchnerismo explotó: "Se había decidido otra cosa”
La interna del peronismo bonaerense volvió a quedar al descubierto este viernes en el Senado provincial. En el Salón Antonio Cafiero, la comisión de Legislación General pasó a manos del senador Germán Lago, uno de los dirigentes alineados con Axel Kicillof dentro del Movimiento Derecho al Futuro.
Aunque el oficialismo hizo valer su mayoría para quedarse con la conducción de la comisión, La Cámpora volvió a mostrar resistencia y dejó una señal política que resonó fuerte dentro del bloque de Fuerza Patria. El encargado de marcar la diferencia fue Diego Videla, senador referenciado en el intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, quien se abstuvo de votar las autoridades. Lo hizo además con una frase que sintetizó el malestar del kirchnerismo duro: “En la discusión de nuestro bloque se había decidido otra cosa”.
La escena terminó de confirmar que la pelea por el reparto de poder dentro del Senado está lejos de cerrarse. Y que la convivencia entre el kicillofismo, el cristinismo y el massismo atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio del nuevo esquema legislativo.
El decreto de Magario y la avanzada del MDF
La presidencia de Lago había empezado a definirse varios días antes. El lunes, la vicegobernadora Verónica Magario firmó el decreto que puso en marcha la comisión y habilitó su constitución formal. Ese movimiento ya había despertado ruido interno porque consolidaba el avance del espacio de Kicillof sobre una comisión estratégica para el funcionamiento legislativo.
Legislación General es uno de los ámbitos más sensibles de la Cámara alta. Por allí pasan buena parte de los proyectos de mayor peso político y administrativo, motivo por el cual su control suele convertirse en un punto central de negociación entre las distintas terminales del oficialismo.
Finalmente, el esquema quedó conformado con Germán Lago como presidente, Marcelo Leguizamón, de Hechos-UCR Identidad, en la vicepresidencia y Pedro Borgini, también ligado al MDF, como secretario.
El resto de la comisión quedó integrado por Fernando Coronel y Ayelén Durán por el Movimiento Derecho al Futuro; Diego Videla por La Cámpora; Federico Fagioli por Patria Grande; Guillermo Montenegro, Carlos Curestis y Gonzalo Cabezas por La Libertad Avanza; además de Carlos Kikuchi por Unión y Libertad.
La única ausencia fue la de Fagioli, que no participó del encuentro y alimentó aún más las especulaciones sobre el nivel de tensión interna que atraviesa el oficialismo.
La reunión de Berni que no logró ordenar el bloque
La votación de este viernes fue, en realidad, la continuidad de una discusión que ya había escalado el jueves durante una extensa reunión de bloque convocada por Sergio Berni. El encuentro se extendió durante más de cuatro horas y terminó sin acuerdo definitivo sobre el reparto de comisiones.
Lejos de ordenar la situación, la cumbre profundizó las diferencias. El principal foco de conflicto sigue siendo la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA), otra de las estructuras neurálgicas del Senado bonaerense.
En el oficialismo descuentan que Malena Galmarini se encamina a quedarse con ese lugar, un movimiento que genera fuerte resistencia en La Cámpora porque implicaría perder el control de una comisión históricamente sensible para el kirchnerismo.
Un bloque atravesado por la desconfianza
La abstención de Videla terminó funcionando como una advertencia política. Aunque el oficialismo consiguió avanzar con la designación de Lago, el gesto camporista mostró que las diferencias siguen abiertas y que todavía no existe una síntesis interna consolidada.
De hecho, en sectores del kirchnerismo aseguran que la discusión por las comisiones todavía no está terminada y anticipan nuevas disputas cuando deban terminar de constituirse el resto de los espacios parlamentarios.
En ese tablero todavía queda una pieza clave sin definición: la comisión de Reforma Política, considerada estratégica por todas las tribus del peronismo y que podría convertirse en la moneda de equilibrio para descomprimir la pelea entre el kicillofismo, el massismo y La Cámpora.
Mientras tanto, en el Senado bonaerense ya nadie oculta que el reparto de poder dejó heridas abiertas. Y que el bloque oficialista atraviesa un momento de fragilidad interna donde cada comisión empieza a valer mucho más que un cargo administrativo.