Salarios, bronca y urnas: la elección en SUTEBA se juega mucho más que un cambio de nombres
Por primera vez desde 2004, Roberto Baradel no aparecerá en la boleta de SUTEBA y el mayor gremio docente bonaerense se encamina a una elección atravesada por una discusión que excede los nombres: la relación con Axel Kicillof, el deterioro salarial y el descontento que distintas corrientes opositoras aseguran detectar en las escuelas.
La salida de Baradel de la conducción formal del sindicato abre una etapa desconocida para el oficialismo celeste, que durante dos décadas administró el gremio sin sobresaltos internos de magnitud y con una estructura territorial que todavía conserva una amplia ventaja sobre sus rivales.
El armado alineado con el histórico dirigente llevará como candidata a María Laura Torre, actual secretaria adjunta y una de las dirigentes de mayor confianza del jefe sindical.
La lista Celeste-Violeta también estará integrada por María Cattaneo y Silvia Almazán como candidatas a secretarias generales adjuntas. En el oficialismo intentan despegar la discusión electoral de la figura de Baradel y sostienen que “lo que se vota es un modelo sindical, no a una persona”.
No es una elección más. En 2022, el espacio de Baradel ganó 129 de las 133 seccionales del gremio y dejó a la oposición apenas cuatro distritos: Tigre, Marcos Paz, Bahía Blanca y Berazategui. Ahora, sin el dirigente que condujo el sindicato durante 20 años, en la oposición creen que existe una oportunidad para crecer sobre el malhumor de las bases.
El frente opositor apuesta al desgaste salarial
La Lista Multicolor, vinculada al Frente de Izquierda-Unidad, llevará como candidata a María Elisa Salgado, referente de Tigre. La acompañan Ana María Canullo y Angélica Guiot. También aparece Laura Champeau entre los principales lugares de la nómina.
El discurso opositor viene endureciéndose a medida que se acercan los comicios. En plena campaña, desde la Multicolor plantearon que existe “un malestar enorme con la conducción actual porque los salarios son de miseria y el sindicato es una secretaría del gobierno provincial”.
La crítica no es casual. Desde que Kicillof asumió la Gobernación, SUTEBA evitó confrontaciones abiertas con la Provincia y no impulsó paros provinciales contra la gestión bonaerense. La única huelga de peso durante este período fue en marzo pasado, aunque el foco de los reclamos estuvo dirigido a Javier Milei y al recorte de fondos nacionales, particularmente por la restitución del FONID y el financiamiento educativo.
Ese vínculo político entre Baradel y Kicillof atraviesa toda la elección. El dirigente docente fue uno de los primeros sindicalistas en respaldar al entonces gobernador electo en 2019 y hoy integra el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la línea interna del mandatario bonaerense dentro del peronismo.
La oposición intenta pegar sobre esa cercanía. En los últimos días, sectores de SUTEBA Multicolor encabezaron movilizaciones a la Gobernación y al Ministerio de Educación bonaerense para reclamar una recomposición salarial. Allí aparecieron testimonios que sintetizan el clima que buscan instalar en la campaña.
“La realidad es realmente preocupante, tenemos que trabajar el doble y triple cargo para llegar a fin de mes”, señaló una docente durante la protesta en La Plata. Otra manifestante, María Díaz, denunció demoras salariales: “Hay docentes a los que les adeudan el sueldo, estamos denunciando esta situación desde hace meses”.
La Matanza y La Plata, dos termómetros de la pelea
La disputa territorial también aparece como uno de los ejes decisivos. La oposición buscará conservar Tigre, Marcos Paz y Bahía Blanca, pero además apunta a recuperar dos seccionales consideradas estratégicas: La Plata y, sobre todo, La Matanza.
Ese distrito tiene un peso simbólico fuerte dentro del gremio. Durante años fue un bastión opositor referenciado en Romina Del Plá, hasta que en 2022 el oficialismo logró recuperarlo. Ahora, la Multicolor y la Azul y Blanca sellaron allí un acuerdo local bajo el frente Multicolor Azul y Blanca para intentar volver a quedarse con la conducción.
La tercera lista en competencia será justamente la Azul y Blanca, identificada con el Partido Comunista Revolucionario (PCR), uno de los espacios que integran Fuerza Patria. La nómina estará encabezada por Myriam Marinozzi, dirigente de Berazategui, junto a Débora Procaccini.
En paralelo, la campaña sumó denuncias cruzadas. La Multicolor cuestionó presuntas irregularidades en los padrones, particularmente en La Plata, donde habló de listados “inflados” con personas que, según sostienen, no serían docentes.
Mientras tanto, el conflicto universitario y las medidas contra el ajuste nacional también impactaron en la interna sindical. Sectores de SUTEBA Multicolor anunciaron su adhesión a la marcha federal universitaria y reclamaron a CTERA y a la conducción provincial “un paro y plan de lucha nacional en defensa de nuestros salarios, condiciones laborales y la escuela pública”.
Las dos CTA también convocaron a movilizarse y ratificaron un plan de lucha federal “para frenar el ajuste y el deterioro de la calidad de vida de la clase trabajadora”.
En el oficialismo creen que la estructura territorial construida durante dos décadas alcanzará para sostener el control del sindicato aun sin Baradel en la boleta. En la oposición leen otra cosa: bronca en las escuelas, salarios deteriorados y una conducción que, según repiten en cada acto, “dejó de representar el reclamo docente”.