Kicillof evita la pelea chica y profundiza su estrategia federal con acuerdos productivos y rosca territorial
Axel Kicillof volvió a cruzar los límites de la provincia de Buenos Aires y desembarcó en Corrientes con una agenda cargada de señales políticas. El gobernador bonaerense fue recibido por el mandatario radical Juan Pablo Valdés, firmó convenios productivos y mantuvo reuniones con intendentes peronistas, dirigentes sindicales y referentes territoriales. Todo, en medio de una seguidilla de cuestionamientos del gobierno nacional, del PRO porteño y de sectores de La Cámpora.
Aunque en su entorno insisten en que no se trata de una campaña presidencial, la recorrida volvió a mostrar a Kicillof en una construcción que ya excede largamente el territorio bonaerense. La visita se inscribe en el despliegue del Movimiento Derecho al Futuro, que en Corrientes tiene como uno de sus armadores a Alberto Descalzo, exintendente de Ituzaingó y actual titular de Provincia Seguros.
La escala correntina tuvo además un dato político difícil de pasar por alto: Valdés pertenece a la Unión Cívica Radical y gobierna una provincia donde el peronismo no logra recuperar el poder desde hace más de dos décadas. Para el kicillofismo, la foto con un mandatario no peronista suma volumen a una estrategia que busca tender puentes con gobernadores, gremios e intendentes en un escenario marcado por los recortes de la administración de Javier Milei.
Federalismo, arroz y producción
El encuentro entre Kicillof y Valdés se realizó en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno correntina. Allí ambos gobernadores firmaron acuerdos de cooperación en materia productiva, comercial y agropecuaria. Uno de los convenios permitirá incorporar productores arroceros correntinos al programa Mercados Bonaerenses, con el objetivo de abrir canales directos de comercialización en ferias y mercados de la provincia de Buenos Aires.
El otro acuerdo apunta al mejoramiento genético animal. Según se informó, Buenos Aires pondrá a disposición de Corrientes avances desarrollados en su red de 16 chacras experimentales, con transferencia tecnológica, intercambio de experiencias y acceso a material genético bovino y ovino de calidad para pequeños y medianos productores.
Kicillof buscó encuadrar la firma en una lectura política más amplia. “Con la firma de estos acuerdos venimos a poner en valor el federalismo: con Corrientes compartimos problemas y dificultades, pero también la solidaridad y la voluntad de utilizar todas nuestras capacidades para cooperar y salir adelante”, sostuvo.
El bonaerense agregó que “entre las jurisdicciones nos debemos mutua colaboración” y remarcó: “En nombre del pueblo de la provincia de Buenos Aires, quiero dejar bien claro que estamos junto al pueblo de Corrientes para acompañarlo y ayudarlo en lo que necesiten”.
Valdés respondió en la misma línea institucional. “Los gobernadores tenemos que dialogar y trabajar más en conjunto para fortalecer el federalismo”, afirmó. Y definió los convenios como “un paso muy importante en la búsqueda de respuestas ante problemáticas similares de nuestros pueblos”.
Intendentes, gremios y un mensaje a Milei
Antes de la reunión con Valdés, Kicillof pasó por Empedrado, donde firmó un convenio con el intendente peronista Fernando Echeverría para impulsar acciones de promoción turística, intercambio cultural, fortalecimiento de destinos e iniciativas deportivas y educativas. También recorrió la Iglesia Nuestro Señor Hallado, la plaza central y el mirador de las barrancas.
Luego, en la capital correntina, mantuvo encuentros con intendentes, dirigentes políticos y representantes de la CGT regional. Participaron Cristian Ledesma, de Felipe Yofre; Cristian Olivetti, de Esquina; Norberto Villordo, de Santa Lucía; Paola Pérez, de Bonpland; Vilma Ojeda, de San Isidro; y Guido Tello, secretario general de la CGT Corrientes.
Allí Kicillof cargó contra el rumbo económico nacional. “Estuve reunido con intendentes locales y todos coincidimos en que la situación económica y productiva está cada vez peor: ocurre en la provincia de Buenos Aires, en Corrientes y en cada rincón de la Argentina”, planteó.
Después apuntó directamente contra la Casa Rosada: “No es casualidad, es el resultado del programa económico de Milei, que va contra la producción nacional, el trabajo y el salario”. También cuestionó “tarifazos, desregulación” y un modelo que, según dijo, busca convertir a la Argentina “en una economía primarizada y extractivista”.
La visita se produjo mientras Kicillof acumulaba ataques desde distintos frentes. Jorge Macri lo cuestionó por la seguridad bonaerense; Luis “Toto” Caputo dijo que “Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida”; y Máximo Kirchner volvió a enviar un mensaje crítico hacia sectores del peronismo que no reclaman con la misma intensidad por Cristina Fernández de Kirchner.
El gobernador evitó responder y cerró su agenda con la presentación de su libro “De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento económico” en la Facultad de Derecho, Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional del Nordeste. Viajó acompañado por Carlos Bianco, Andrés Larroque, Javier Alonso, Javier Rodríguez, Mario Secco, Alberto Descalzo y Victoria Cerdán.
“Es momento de consolidar la unidad de todos los sectores que se oponen a las políticas de ajuste: para nosotros, lo único innegociable es el cuidado de la salud, la educación, la producción y el trabajo nacional”, afirmó.