El ajuste tiene excepciones: Milei abre otra caja millonaria para la SIDE
El gobierno de Javier Milei volvió a abrir la billetera para el área de inteligencia. En medio de una política fiscal atravesada por recortes, reestructuraciones y una fuerte disputa por cada partida estatal, el Poder Ejecutivo amplió en $49.261,5 millones el presupuesto de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), incluyendo casi $7.500 millones cuyo destino permanecerá bajo reserva.
La decisión fue instrumentada mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 594/2026, firmado por el Presidente y sus ministros y publicado este jueves 16 de julio en el Boletín Oficial. La norma introduce una extensa modificación del Presupuesto nacional, con cambios en educación, seguridad social, cajas jubilatorias provinciales, programas laborales y servicios de la deuda pública.
Sin embargo, el refuerzo destinado al sistema de inteligencia vuelve a colocar al Gobierno en un terreno políticamente sensible. No sólo por el volumen de los recursos incorporados, sino porque una parte significativa podrá utilizarse sin el nivel de publicidad y desglose que rige para otras erogaciones del Estado.
Las planillas anexas al DNU asignan exactamente $49.261.489.000 al programa “Información e Inteligencia”, correspondiente a la SIDE y ubicado dentro de la jurisdicción de la Presidencia de la Nación.
De esa suma, $7.467 millones fueron incluidos en la categoría de gastos reservados. El monto equivale a poco más del 15% de todo el refuerzo otorgado al organismo y podrá utilizarse en operaciones y actividades cuya naturaleza se mantiene en secreto por razones de inteligencia.
A diferencia de los gastos administrativos convencionales, estos recursos están exceptuados de los mecanismos habituales de publicidad presupuestaria. Aunque su utilización debe quedar asentada dentro de los sistemas internos de control, la sociedad no puede conocer de manera detallada quién recibió el dinero, qué bienes o servicios fueron contratados ni cuál fue su aplicación concreta.
El incremento se produce, además, después de que la Casa Rosada impulsara una reforma del sistema de inteligencia que amplió las atribuciones operativas de la SIDE y generó fuertes objeciones políticas y judiciales. La combinación de mayores facultades, fondos confidenciales y controles limitados volvió a encender las alarmas en el Congreso.
El grueso de la ampliación irá a salarios
La mayor parte de los recursos adicionales se destinará al personal del organismo. Según el desglose presupuestario, el Ejecutivo incorporó $31.396 millones para ese rubro, cerca del 64% del aumento total.
Dentro de ese paquete aparecen $21.965 millones para personal permanente. Allí se incluyen $17.015 millones en retribuciones de cargos, $1.591 millones para suplementos salariales y aproximadamente $3.236 millones correspondientes a contribuciones patronales.
El refuerzo muestra que la decisión no se limita a financiar operaciones específicas o renovar tecnología. Una porción central será utilizada para sostener y ampliar la estructura cotidiana del organismo, incluyendo remuneraciones, adicionales y obligaciones vinculadas con su plantilla.
También fueron incorporados cerca de $2.000 millones para bienes de consumo. La categoría abarca alimentos, prendas de vestir, productos de papel y cartón, combustibles, medicamentos, herramientas, repuestos y útiles de oficina.
Computadoras y mobiliario por casi $18.000 millones
El otro gran componente del incremento corresponde a bienes de capital. Para ese apartado se autorizaron $17.865,5 millones, una cifra equivalente a más de un tercio de la ampliación.
El principal desembolso será para equipamiento informático. El Gobierno asignó $9.457 millones a la compra de computadoras y otros dispositivos tecnológicos utilizados por la estructura de inteligencia.
Otros $7.023 millones tendrán como destino equipamiento de oficina y mobiliario. Además, se incorporaron $1.336 millones para equipos educacionales y recreativos y cerca de $49 millones para instrumental sanitario y de laboratorio.
El aumento no constituye el primer refuerzo extraordinario dispuesto por Milei para el área de inteligencia. En julio de 2024, el Ejecutivo había asignado $100.000 millones de carácter reservado para la SIDE mediante un decreto que provocó una dura reacción parlamentaria.
La Cámara de Diputados rechazó aquella ampliación con 156 votos afirmativos y 52 negativos. El resultado reunió al peronismo, sectores de la Unión Cívica Radical, la izquierda y una parte del PRO, que en ese momento tomó distancia de la Casa Rosada ante la falta de precisiones sobre el uso del dinero.
En marzo de 2025, el Gobierno volvió a ampliar las partidas del organismo y destinó cerca de $1.600 millones adicionales a gastos reservados. Meses después sumó otros $8.017 millones bajo esa misma modalidad, profundizando una política de refuerzos sucesivos para el aparato de inteligencia.
La nueva ampliación lleva la misma firma política: el Ejecutivo utiliza decretos para modificar partidas sin atravesar previamente una discusión específica en el Congreso. El mecanismo permite disponer los recursos de manera inmediata, aunque deja abierta la posibilidad de que ambas cámaras intenten rechazar posteriormente la medida.