Finocchiaro: “Cuando hay un conflicto nadie gana”

Grupo La Provincia conversó con el titular de la cartera educativa bonaerense analizó cómo repercutió la era digital en esta área. Habló del rol docente.
Economía09 de mayo de 2017 Redaccion GLP
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-Usted en Capital fue subsecretario de Políticas Educativas y pudo encausar las negociaciones con los gremios, ¿Qué cambió en Provincia?

En primer lugar cambió este año porque la del 2016 fue una paritaria normal, discutimos salarios y se pudo llegar a un acuerdo. Los acuerdos en general cuestan porque hay toda una costumbre de hace muchísimo tiempo donde se discuten estos salarios en febrero, lo cual hace que se discuta siempre a contrarreloj y ayuda a que los gremios –y a esto no lo digo en forma peyorativa- busquen sacar ventaja logrando un mejor posicionamiento en la negociación. También había cuestiones que tenían que ver con la política y no con lo salarial y que eran absolutamente no paritarias, que estaban mezclándose. Finalmente, en los hechos se verificó esta situación.







-¿El conflicto docente ha permitido discutir cuestiones educativas de fondo?

Nosotros creemos que sí. Cuando hay un conflicto nadie gana por eso cuando muchas veces los periodistas nos dicen “ustedes están ganando” les decimos que nadie gana, los conflictos no son buenos. La determinación que tomó nuestra gobernadora es que un conflicto de esta magnitud debería poner en magnitud sobre la mesa además de la cuestión salarial, todos los muchos otros temas que hacen a la calidad educativa como la continuidad pedagógica del docente en el aula, la capacitación, la formación etc.

Tenemos que mejorar los salarios pero también tenemos que meter en la discusión aquellos temas que hacen a la calidad educativa.

Si un alumno tiene cuatro maestros durante el año, eso no es bueno para él. Si un docente no sabe cómo enseñar fracciones en quinto grado y las deja para el de sexto, tampoco es bueno para la educación. Lo que hay que hacer es formar a ese docente. Tenemos que premiar además a aquel que se capacita, estudia y sigue preocupándose por mejorar. No puede ser que la única base para crecer sea la antigüedad.

-¿Con qué Ministerio se encontró en el 2015 y cuál tiene hoy?

Nosotros nos encontramos con un Ministerio que no acataba la realidad de la Provincia, estaba abandonado. Siempre digo que si un gobierno fue bueno o si gobernó bien o mal siempre uno puede tener diferencias de visiones pero en este caso, en los ocho años que duró el mandato de Scioli, lo que pasó es que no se gobernó la Provincia, pareciera que de diciembre del 2007 al 2015 no pasó nada.



Había decenas de miles de expedientes sin firmar, escuelas en estado de abandono.



El Ministerio que tenemos ahora empezó a hacer las cosas que tiene que hacer. Pero, cambiar la realidad de todo lo que pasa en la Provincia, no se hace en uno o dos años. Lo que sí tenemos que hacer es empezar a cambiar. Se han empezado a hacer todo tipo de obras en establecimientos educativos, tenemos 11 mil edificios que hace 15 años nadie los toca.

-¿Cuánto del presupuesto se va en infraestructura?

Nosotros tenemos dos líneas, una que es provincial y otra nacional. Invertimos cerca de 1500 millones.

-¿Han podido resolver los problemas de infraestructura?

Hemos podido trabajar en algunos de los problemas más urgentes. Cuando nosotros asumimos, no sabíamos cuántos edificios teníamos y no sabíamos cuáles eran propios y cuáles alquilados. Los primeros meses pagábamos los alquileres cuando nos llegaban las cartas documento. No había registro de eso, el último era del año 2009. Esa tarea nos llevó cinco meses.

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-A varios años de la obligatoriedad de la escuela secundaria, ¿Qué cambios están planificando en ese nivel para sumar a la inclusión calidad educativa?

A partir del 2009, en el Consejo Federal de Educación, comenzó un cambio importante en todo lo que es la currícula de la escuela media para adaptarla, modernizarla, etc. Yo creo que eso estuvo bien trabajado por todos los ministros de todas las jurisdicciones. En algunos casos, como el de la provincia de Buenos Aires, que había adherido a la Ley Federal Educación fue más fácil que otros lugares como la Ciudad de Buenos Aires que al no haber adherido tenía muchas más modalidades. En algunas jurisdicciones los programas de la escuela media databan del año 1964/65/67. Siempre pongo el ejemplo de las escuelas técnicas, imagínense ustedes un profesor en el 2017 dando clases con un programa de 1964.

Una de las cosas en las que tenemos que trabajar mucho es en el tema del abandono y la repitencia. Una de las cosas que fotografió el Operativo Aprender es que la repitencia en los términos en que nosotros la conocimos, no sirve, los chicos repitentes bajan la calidad de sus estudios. Acá tenemos que hacer una gruesa diferencia entre un alumno que repite por llevarse 12 materias y otro que a lo mejor se lleva 3 o 4.

-¿Usted plantea una reforma al estilo Río Negro?

No. Todavía estamos trabajando en eso. Yo iría más a un sistema más parecido a lo que es el sistema universitario y con fuertes tutorías en las áreas en las que los alumnos estén más flojos. Por supuesto que al final de la escuela se tiene que haber aprobado todo. Alguno me podrá decir que en vez de tardar 5 años se tarde 6 en terminar pero nosotros ya tenemos sobre edad. El tema es que cuando terminen la escuela, terminen con saberes significativos y estén adaptados para el mundo del siglo XXI.

-¿Y en lo que respecta a la primaria?

En la primaria los resultados no han sido tan malos como los de la escuela media. Creo que ahí no hay un problema curricular y creo que tenemos que trabajar mucho en la formación de los profesorados de escuela primaria y en la capacitación de nuestros docentes. De la misma manera con los equipos directivos, la planificación, el orden en las escuelas, capacitaciones en servicio, etc.

-¿Por qué cree que cuesta tanto evaluar en el sistema educativo? 

Hay una resistencia fuerte al cambio. El año pasado se verificó una resistencia de parte de algunos gremios y de algunos sectores de los mismos. La Provincia durante el año pasado aumentó un 30% su nivel de respuesta respecto al operativo ONE del año 2013. Fue una de las provincias con más nivel de respondencia en todo el país. A veces evaluar es feo como es feo mirarse al espejo porque uno tiene una imagen idealizada y después el espejo devuelve otra cosa. Mirarnos al espejo también nos hace entrar a la realidad. La evaluación nunca es para castigar a nadie, siempre es para tener datos precisos para poder mejorar.

-¿De qué habla Cambiemos cuando dice que quiere buscar un nuevo panorama educativo?

Para entrar en un nuevo paradigma educativo necesitamos a chicos que sepan leer, escribir, que estén alfabetizados en niveles iniciales, etc. Creemos que los chicos de hoy son muy diferentes a los de hace 100, 40 o 30 años. Si usted toma una foto del año 1917 y la compara con una del año 2017 se va a dar cuenta que la disposición es la misma, que los alumnos son exactamente iguales, la docente es igual y lo que cambia solamente es la vestimenta y los peinados. Hoy tenemos que meternos en una nueva forma de aprender y enseñar.

Según una encuesta de UNICEF en Argentina, el 90% de los chicos accede a plataformas digitales y casi todos los hacen a través de sus celulares sin distinción de nivel socioeconómico. Estos chicos tienen una cantidad de información que nosotros no teníamos, están en condiciones de producir conocimientos guiados por el docente que es quien debe guiar el proceso pero hay que ver otra forma de hacerlo.

Hoy entra una docente a un aula de cualquier escuela de la Provincia, agarra una tiza, mira por la ventana, ve el día que es y escribe “hoy es tal día de tal mes, nublado” –como cuando éramos chicos- y de repente Juancito le dice “sí, aclarando levemente al mediodía, pero con lluvias intermitentes por la noche”. Juancito está mirando por su celular el clima y además le puede decir a la seño qué temperatura hace en Shangai y qué clima hay en el Océano Índico. Esa es la diferencia y nosotros tenemos que adaptarnos. Tenemos que crear una enseñanza donde ellos aprendan a trabajar en forma interdisciplinaria y colaborativa. Todo eso configura el nuevo paradigma educativo que vamos a implementar antes del fin del mandato de la gobernadora Vidal.



-Le consulto por su actividad militante en La Matanza, ¿Cuál es la participación que tiene Cambiemos en ese distrito? ¿Tiene futuro electoral la coalición allí?

Yo soy matancero, me crié en La Matanza, jugué en sus calles, terminé la escuela primaria y secundaria y viví allí mientras hice la carrera universitaria. Allí todavía viven mis hermanos, soy profesor de la Universidad y fui decano.

La Matanza es mi terruño, mi patria chica y lo que siempre me llamó la atención y después me indignó es comprender que un municipio que tiene todas las condiciones para ser uno de los más desarrollados del conurbano bonaerense, es posiblemente uno de los más pobres sino el más pobre.

Estuvimos visitando el Barrio Don Juan que queda en Laferrere, y están alejados de la mano de Dios, es gente que vive como puede. Estuvimos trabajando con ellos, con merenderos y la verdad es que uno siempre siente que da poco. Lo que necesitamos son políticas inteligentes, que permitan desarrollar.

La Matanza es el único municipio que tiene mucha tierra y nosotros tenemos empresas que ocupan una manzana a seis cuadras de Rivadavia y Avenida de Mayo en Ramos Mejía. Son manzanas que valen montón de dinero. Tenemos que lograr que esas personas vendan eso y se instalen en las otras tierras, mediante una promoción industrial, mediante medidas positivas de desarrollo e incentivos positivos porque cuando se instala una fábrica en un lugar desolado después se activa la industria de la construcción y con eso poner cloacas, gas natural, hacer caminos, etc.

A esta altura de mi vida siento que lo que tengo que hacer es devolver todo lo que mi país me ha dado y elegí hacerlo en La Matanza que es el lugar que quiero.

-¿Qué opina de la justificación que ha dado la intendenta Magario con respecto a los móviles policiales ploteados?

Magario, a quien conozco personalmente y no puede decir nada de ella en términos personales, tiene la misma configuración que algunos otros políticos que gobiernan territorios que entienden que son los dueños del lugar que gobiernan.

No se enteraron que en 1853 en nuestro país se dictó una Constitución, que vivimos en una República y que ningún funcionario es dueño ni del cargo político que ostenta ni del territorio que gobierna.

Cuando salía del barrio Don Juan pensaba en que cuando lleguen las obras que vamos a hacer con la gobernadora, hay que plotearlas con el nombre de todos los vecinos porque ellos son los verdaderos dueños. Son los que, a nosotros los funcionarios, nos pagan el sueldo con sus impuestos.

Me parece muy mal lo que hizo Magario así como cualquier intendente que hace lo mismo en el signo político que sea.






Alejandro Finocchiaro

Finocchiaro, el hombre que asegura que La Matanza es ‘su terruño’

Virginiano al igual que la gobernadora Vidal (nació el 27 agosto de 1967), el titular de la cartera de Educación se define como “matancero” por haberse criado en el distrito más populoso de la Provincia: La Matanza. Allí, pasó su infancia, cursó sus estudios primarios y secundarios. “La Matanza es mi patria chica”, asegura Finocchiaro sobre el distrito donde supo ser Decano de Derecho y Ciencia Política (2004-2011).

Su curriculum indica que es abogado recibido en la UBA en 1993, especialista en Gestión Educativa, Magister en Educación y Doctor en Historia. Es profesor en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de La Matanza.

Entre 2011 y 2015 cumplió funciones de Subsecretario de Políticas Educativas y Carrera Docente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Argentina ante el grupo de Trabajo sobre Cooperación Internacional para la Educación, Rememoración e Investigación del Holocausto (IHRA).

Desde diciembre de 2015 se desempeña como Director General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. Se lo conoce, además, como el hombre que hace años ha sido ‘la mano derecha’ de Esteban Bullrich, actual ministro de Educación de la Nación.

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