Despedidos de Granja Tres Arroyos denuncian pago parcial de indemnización
Juan Manuel Villarreal


Los trabajadores de la planta de Granja Tres Arroyos en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, se han levantado contra lo que consideran una injusticia laboral. Aseguran que la empresa ha comenzado a pagar solo el 50% de las indemnizaciones a los empleados despedidos. La situación se agrava con el avance de los despidos: ya son al menos 80 los afectados, y se teme que el número llegue a 400 en los próximos días.
Pese a que la empresa alega una crisis económica como justificación para los despidos, los trabajadores no creen en esa versión. "Tienen pedidos y las exportaciones no están cortadas", denuncian, sugiriendo que el verdadero objetivo es presionar al Sindicato de Trabajadores de la Alimentación para que acepte una reducción de personal y salarios. Según los empleados, la supuesta crisis sería solo una excusa para imponer condiciones más duras a los trabajadores.
La difícil realidad de los despedidos
En medio de la incertidumbre, los trabajadores que perdieron su empleo enfrentan serias dificultades. Marcos, uno de los despedidos, relató cómo la situación afecta a los empleados con familia. “Hay muchos compañeros con hijos y con problemas de salud”, aseguró, destacando que al perder el trabajo también pierden acceso a la cobertura médica. Además, las indemnizaciones no han sido completas, lo que deja a los afectados sin recursos para cubrir sus gastos básicos.

Franco, otro de los despedidos, expresó su preocupación al descubrir que el pago que recibió por su despido es la mitad de lo que le corresponde: "Todavía no he recibido nada completo. Solo me dieron el 50% y no me alcanza ni para los gastos básicos", lamentó.
El apriete detrás de los despidos
Según los testimonios de los trabajadores, los despidos masivos no son solo una medida económica, sino una estrategia para presionar al sindicato. La empresa habría solicitado ante la Secretaría de Trabajo el despido de hasta 700 empleados o, en su defecto, una reducción de salarios. La acusación es clara: los empresarios estarían utilizando las desvinculaciones como un “apriete” para que el sindicato acepte sus condiciones.
La lucha por la justicia laboral
En el marco de esta grave crisis, los trabajadores no solo exigen la restitución de los puestos de trabajo, sino también que se respeten sus derechos. Denuncian que, a pesar de la alta rentabilidad de la empresa y la insalubridad de las condiciones laborales, los empresarios prefieren enriquecer a unos pocos en lugar de garantizar la estabilidad y el bienestar de sus empleados.
Nicolás, otro trabajador despedido, resumió la situación de forma tajante: “Los empresarios se llenan los bolsillos gracias a nosotros y ahora nos echan como perros”. Esta denuncia refleja una creciente frustración por el manejo empresarial y las condiciones laborales precarias en la planta.

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