
Jubilados reprimidos otra vez en el Congreso por reclamar aumentos
Juan Manuel Villarreal

Como ya es habitual desde hace semanas, este miércoles se vivió una nueva jornada de tensión frente al Congreso de la Nación. En medio del reclamo por una recomposición de haberes, jubilados y manifestantes fueron reprimidos por fuerzas de seguridad que aplicaron el protocolo antipiquete dispuesto por el Ministerio de Seguridad.
La protesta, convocada por el mismo núcleo de adultos mayores que cada semana visibiliza el bajo monto de las jubilaciones mínimas, derivó nuevamente en escenas de violencia. El despliegue incluyó efectivos de la Prefectura Naval, la Policía Federal y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
El operativo bloqueó el acceso al Congreso
El epicentro de la manifestación fue la intersección de Rivadavia y Callao, frente al Parlamento. Pero, como ocurrió en otras ocasiones, las inmediaciones del Congreso se encontraban completamente valladas, impidiendo el paso de los manifestantes hacia el edificio legislativo.
Cuando un grupo intentó rodear el Congreso, las fuerzas avanzaron con escudos y gases para desplazarlos hacia la Plaza del Congreso. El tránsito sobre Rivadavia fue completamente interrumpido y hubo desvíos en la avenida Callao, generando un caos vehicular en pleno centro porteño.
Gas pimienta, heridos y el padre Paco otra vez en el foco
Los manifestantes denunciaron la utilización de gas pimienta por parte de las fuerzas, que también realizaron varias detenciones. Entre los afectados volvió a aparecer el padre Paco Olveira, quien ya había sido golpeado la semana pasada. Esta vez, fue aprehendido brevemente en medio del caos y luego liberado.
“Íbamos a estar en la vereda del anexo del Congreso, pero estaba todo vallado. Le tienen miedo a los curas, ya no mandamos al infierno”, ironizó el religioso, quien la semana pasada había resultado herido.
Testimonios de los jubilados: "Nos tiraron al piso"
Uno de los momentos más conmocionantes se produjo cuando jubilados que intentaban cortar la calle fueron derribados por la policía. “Nos tiraron al piso. Me pisó uno, me pisaron la mano”, relató un hombre de 73 años.
Otro manifestante lanzó duras críticas a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich: “Esto es una vergüenza. Hasta que esto no se solucione, no voy a parar. Mi sangre va a correr, la tuya también”, gritó mientras sostenía un cartel improvisado.
La movilización volvió a poner el foco sobre la situación crítica de los jubilados. La mínima se ubica en $366.481,75, monto considerado insuficiente por los manifestantes que, semana tras semana, sostienen el reclamo con persistencia. En esta ocasión, también se sumó un pequeño grupo de trabajadores del sindicato ATE que reclamaban en el PAMI.
Cabe recordar que hace casi un mes, una jornada similar derivó en graves incidentes cuando barras de fútbol se enfrentaron con la policía. En aquella oportunidad, el fotógrafo Pablo Grillo resultó herido de gravedad y todavía permanece internado en el hospital Ramos Mejía. Aunque esta vez no se registraron hechos de esa magnitud, la represión y la violencia volvieron a teñir de tensión un nuevo miércoles frente al Congreso.


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