Rosca sin fin: comisiones trabadas, un enroque que fuerza votaciones y proyectos que no arrancan
Pamela Orellana


La Legislatura bonaerense atraviesa un parate que ya dejó de ser anecdótico y empieza a tener impacto concreto en la gestión y en la agenda política. A casi dos meses del inicio formal del período ordinario, ni Diputados ni el Senado lograron poner en marcha el engranaje básico: las comisiones siguen sin autoridades ni integrantes, lo que impide que cualquier proyecto avance hacia el recinto.
El conflicto excede lo administrativo. En el oficialismo, la disputa entre el kicillofismo, el kirchnerismo duro y el Frente Renovador mantiene trabado el reparto de espacios estratégicos. Legislación General, Presupuesto, Asuntos Constitucionales y Reforma Política concentran la puja porque ordenan el flujo legislativo. Allí se define qué se trata y qué queda archivado.
En el Senado, algunos casilleros parecen más claros: Emmanuel González Santalla seguiría en Asuntos Constitucionales y Marcelo Feliú en Presupuesto. Pero la salida de Gustavo Soos dejó vacante Legislación General, una de las más codiciadas.
En paralelo, Reforma Política se volvió el botín más disputado, con sectores del oficialismo decididos a quedarse con una comisión que tendrá en sus manos debates sobre PASO, boleta única y eventuales cambios en el calendario electoral.
La tensión escaló a tal punto que nadie desmiente la versión de un ultimátum de la vicegobernadora Verónica Magario, quien habría advertido que, si no hay acuerdo, avanzará con un “dedazo” para definir autoridades.
Diputados espera, pero la interna libertaria suma ruido
En la Cámara baja, el escenario no es menos complejo. Aunque el presidente Alejandro Dichiara había planteado la intención de sesionar al menos una vez por mes, lo cierto es que esa meta quedó lejos: solo hubo una sesión extraordinaria en febrero y una especial en marzo.

El armado de comisiones en Diputados está prácticamente cerrado, pero atado a lo que ocurra en el Senado. En ese esquema, Juan Pablo de Jesús continuaría en Presupuesto y Rubén Eslaiman en Legislación General. La comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia, en cambio, deberá redefinirse tras la salida de Susana González.
Pero el dato que terminó de exponer el nivel de desorden fue la interna de La Libertad Avanza. El hasta ahora titular del bloque, Agustín Romo, presentó una lista de nombres para las comisiones, mientras que el vicepresidente Juanes Osaba elevó otra distinta. La reacción desde la conducción de la Cámara fue inmediata: rechazaron ambas y les exigieron que unifiquen criterios.
“No quieran que nosotros les resolvamos su interna”, fue la respuesta que bajó desde la presidencia del cuerpo, según pudo reconstruirse. La disputa no es menor: responde al reordenamiento interno impulsado por Karina Milei y Sebastián Pareja, que empujó la salida de Romo. Osaba quedaría al frente del bloque, pero ese movimiento obliga a una nueva votación en el recinto para redefinir también las vicepresidencias.
“No es tan fácil como cambiar un nombre por otro. Cuando sesionemos habrá que votar otra vez todas las vicepresidencias”, explicó un legislador opositor.
Proyectos frenados y una agenda que no arranca
El impacto de la parálisis ya se siente en la agenda legislativa. El gobernador Axel Kicillof tiene frenadas iniciativas centrales que anunció el 2 de marzo, como la ley de producción pública de medicamentos, pensada para “reducir costos y garantizar el acceso en toda la provincia”. También quedaron en pausa proyectos vinculados a seguridad y a la regulación del personal policial.
Desde la oposición, el panorama no es distinto. Propuestas para implementar la boleta única de papel, modificar el funcionamiento del IOMA o avanzar en reformas judiciales tampoco logran salir del papel. Incluso iniciativas libertarias de reducción impositiva y achicamiento del Estado, como las impulsadas por el senador Matías De Urraza, siguen sin tratamiento.

El trasfondo político tampoco ayuda. La disputa entre el kicillofismo y el cristinismo, que sumó un nuevo capítulo en las últimas horas, aparece como uno de los factores que explica la falta de acuerdos dentro del oficialismo. “La Legislatura está manejada por un sector que eligió jugar a ser oposición”, deslizó una fuente del Ejecutivo en diálogo con la prensa.
Mientras tanto, desde la oposición crecen las críticas. El senador del PRO Pablo Petrecca ya había advertido que la falta de acuerdos “demora” el funcionamiento legislativo, mientras que el radical Matías Civale remarcó que a esta altura “tendríamos que estar trabajando en comisiones”.
Con el calendario corriendo, también asoma otro frente: la necesidad de adaptar la legislación provincial tras la modificación nacional de la edad de imputabilidad. “Hay seis meses de plazo y ya estamos casi en mayo”, alertaron desde el PRO, en referencia a una discusión que también depende de que las comisiones empiecen a funcionar.

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