“No se descarta un paro general”: la CGT sube la tensión contra el Gobierno
Juan Manuel Villarreal
La Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a endurecer su postura contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y no descartó avanzar con un nuevo paro general si no hay cambios en la implementación de la normativa.
El planteo fue expresado por Cristian Jerónimo, cosecretario general de la central obrera y titular del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio, quien cuestionó con dureza la reglamentación oficial y sostuvo que la reforma no generó empleo, sino que profundizó la pérdida de derechos laborales y sindicales.
“Desde que este gobierno planteó la reforma laboral lo único que vimos fue desinversión, salida de empresas y pérdida de puestos de trabajo”, afirmó el dirigente gremial. En la misma línea, remarcó que la reforma “no generó ni un puesto de trabajo”.
Las declaraciones se produjeron pocos días después de que el Gobierno reglamentara aspectos centrales de la reforma laboral mediante el decreto 407, publicado en el Boletín Oficial. La norma fija el alcance de distintos artículos vinculados con registración laboral, recibos de sueldo, licencias médicas, desvinculaciones, trámites jubilatorios y otros puntos de la relación de trabajo.
El rechazo de la CGT a la reglamentación
La CGT considera que la reglamentación excede los límites de la ley y apunta a debilitar la representación sindical. Para la central obrera, el texto final del decreto introduce criterios que afectan derechos colectivos e individuales de los trabajadores.
Jerónimo sostuvo que la central no se equivocó cuando advirtió que la reforma tenía una “carga maliciosa” y que buscaba desfinanciar a las organizaciones sindicales para quitar derechos laborales.

La conducción cegetista también cuestiona las modificaciones vinculadas con el derecho de huelga, la actividad gremial y el funcionamiento interno de los sindicatos. En ese punto, la central sostiene que la libertad sindical no puede quedar subordinada a una reglamentación del Poder Ejecutivo.
El dirigente remarcó que el sindicalismo continuará defendiendo los derechos adquiridos “más allá de que vengan con una ley retrógrada”. Además, planteó que la CGT no aceptará una norma que considera perjudicial para los trabajadores mientras el Gobierno incumple otras leyes sancionadas por el Congreso.
Un paro general en evaluación
La posibilidad de una nueva medida de fuerza quedó abierta. Consultado sobre los próximos pasos de la central obrera, Jerónimo afirmó que “no se descarta un paro general”.
De todos modos, la CGT todavía no formalizó una convocatoria. La definición dependerá de las discusiones internas de la conducción y de la evolución del conflicto con el Gobierno por la aplicación de la reforma laboral.
Dentro de la central conviven distintas posiciones. Algunos sectores priorizan la vía judicial e institucional para cuestionar la normativa, mientras otros reclaman profundizar el plan de lucha con nuevas protestas y medidas de fuerza.
En ese marco, la conducción cegetista prevé reunir a su Consejo Directivo para definir los próximos pasos. La discusión podría incluir la continuidad de acciones judiciales, presentaciones internacionales y una eventual convocatoria a paro general.
La estrategia judicial e internacional
El rechazo de la CGT no se limita al plano gremial. La central obrera mantiene activa una estrategia judicial contra la reforma laboral y busca sostener los cuestionamientos sobre la constitucionalidad de distintos artículos.
Al mismo tiempo, llevó sus planteos al plano internacional. Una delegación de la CGT participa de la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra, donde busca denunciar lo que considera violaciones a la libertad sindical y a los derechos laborales.

La central apunta especialmente al cumplimiento de convenios internacionales que protegen la organización sindical, la negociación colectiva y el derecho de huelga.
Jerónimo sostuvo que existen antecedentes internacionales que respaldan la postura de las organizaciones gremiales y afirmó que el derecho de huelga forma parte de las bases del movimiento trabajador.
Un nuevo frente de tensión con el Gobierno
El Gobierno defiende la reforma laboral como una herramienta para modernizar las relaciones de trabajo, simplificar cargas administrativas, promover la registración y facilitar el cumplimiento de obligaciones mediante herramientas digitales.
La CGT, en cambio, entiende que el paquete reglamentario consolida una flexibilización laboral y avanza sobre derechos históricos. La central sostiene que la normativa no generará nuevos puestos de trabajo y que puede profundizar la precarización.
La tensión vuelve a abrir un frente sensible para la administración de Javier Milei, que ya enfrentó varios paros generales durante su gestión. La eventual convocatoria a una nueva medida de fuerza dependerá de la evaluación política y sindical de las próximas semanas.
Por ahora, la CGT endureció el tono, ratificó su rechazo a la reglamentación y dejó abierta la posibilidad de avanzar con una nueva protesta nacional si el Gobierno mantiene el rumbo de la reforma laboral.

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