Fragilidad de hogares: crecen la mora, cae el empleo y cierran más empresas
Pamela Orellana
La estabilidad cambiaria y financiera que busca mostrar el Gobierno de Javier Milei convive con señales de tensión en la economía real. En los últimos meses, distintos indicadores sociales y productivos muestran un deterioro persistente en las condiciones de los hogares: caída del empleo formal, cierre de empresas, salarios que no recuperan poder adquisitivo y un fuerte aumento de la morosidad.
El Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso alcanzó en marzo los 5,3 puntos, el tercer peor registro desde el inicio de la gestión libertaria, y completó once meses consecutivos de aumento. La medición quedó dentro del estadio denominado “Fragilidad Familiar”, que describe un escenario en el que los hogares ya no cuentan con excedentes suficientes para absorber contingencias económicas sin afectar consumo, endeudamiento o capacidad de cumplimiento financiero.

El indicador subió 0,2 puntos respecto de febrero y 1,4 puntos frente al mismo mes del año anterior. Según el documento, el deterioro estuvo impulsado principalmente por la inflación mensual, el aumento de la morosidad y el retroceso de la estructura productiva y del empleo formal. El trabajo advierte que el dato de marzo “consolida una etapa de fragilidad persistente en las condiciones de los hogares, que se inicia tras las elecciones legislativas del 2025”.
El índice fue diseñado como una medición sintética del bienestar económico familiar a partir de cinco dimensiones: IPC Federal, ingresos reales, empleo asalariado formal privado, cantidad de empresas empleadoras registradas y morosidad de las familias. Cada variable tiene igual ponderación. En una escala del uno al diez, los valores más bajos reflejan una situación económica más robusta, mientras que el aumento del puntaje expresa mayor vulnerabilidad.
El empleo formal, una de las señales de alerta
Uno de los ejes centrales del informe es que el crecimiento económico registrado durante 2025 no tuvo un correlato equivalente en el mercado laboral ni en los ingresos. Tras la contracción del producto en 2024, la economía creció 4,4% interanual en 2025, pero el impulso estuvo concentrado en sectores con baja demanda de empleo, como minería, agricultura e intermediación financiera.
El documento sostiene que 2025 fue el primer año en tres décadas en que la economía creció sin que ese crecimiento se reflejara en la creación de nuevos puestos de trabajo formales. Por eso, plantea que la evolución del producto dejó de ser suficiente para describir el impacto social del esquema económico y que resulta necesario mirar también producción, trabajo, ingresos y capacidad de pago.
En marzo, de acuerdo con el informe, se destruyeron 7.603 puestos asalariados formales privados. En la comparación interanual, la pérdida llegó a 98.856 empleos registrados frente a marzo de 2025. Desde noviembre de 2023, el saldo negativo asciende a 216.643 puestos.
La dinámica laboral aparece como uno de los factores que explican el aumento sostenido de la vulnerabilidad familiar, porque impacta de manera directa sobre ingresos corrientes, consumo y cumplimiento financiero. El trabajo también remarca que solo en 9 de los 29 meses transcurridos desde el inicio de la actual gestión se registró creación neta de empleo privado formal.

Menos empresas y salarios más bajos
El deterioro también se observa en el entramado empresarial. Según datos oficiales relevados por el informe, en marzo cerraron 2.011 unidades productivas respecto del mes anterior. Desde noviembre de 2023, la pérdida acumulada llega a 26.448 empresas empleadoras.
El documento señala que en febrero se había interrumpido una secuencia de 23 meses consecutivos de cierre de unidades productivas, pero esa tendencia volvió a aparecer en marzo. El total de unidades productivas activas quedó en 485,9 mil, un nivel comparable con el observado a la salida de la pandemia.
A ese cuadro se suma la evolución de los salarios. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el poder adquisitivo de los salarios registrados cayó 9,2 puntos. En la comparación con marzo del año pasado, la reducción real fue de 3,2 puntos porcentuales.
El informe identifica tres etapas: el impacto inicial de la devaluación de diciembre de 2023, una recuperación asociada a la desaceleración de la nominalidad y una nueva caída del salario real iniciada desde agosto de 2025. También advierte que la dinámica podría continuar por la combinación entre acuerdos salariales por debajo de los aumentos de precios y una inflación mensual que se mantiene por encima del 2%.
La mora bancaria alcanzó un récord
La situación de los hogares también se refleja en el crédito. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central, la mora de los préstamos bancarios a familias llegó al 12,1% en abril, el nivel más alto en más de 20 años. El registro se triplicó en el último año y subió medio punto frente a marzo.
El porcentaje de financiamiento al sector privado en situación de atraso alcanzó el 7,3% en abril, con un aumento de 0,3 puntos porcentuales respecto del mes anterior y de 5,1 puntos frente a abril de 2025. El deterioro se observó en todos los tipos de entidades financieras, aunque fue más pronunciado en los préstamos a familias.

Por línea crediticia, la mora en préstamos personales llegó al 14,9%; en tarjetas de crédito, al 12,5%; en préstamos prendarios, al 7,3%; y en hipotecarios, al 1,5%. El segmento de hogares acumuló dieciocho meses consecutivos de aumento en la tasa de morosidad.
Estimaciones privadas señalan que ya hay 5,3 millones de personas con al menos un crédito irregular, sobre un universo de 20 millones de personas con préstamos. Eso implica que el 26,7% de quienes tienen algún tipo de financiamiento registra al menos una deuda impaga con más de 90 días de atraso.
Ingresos comprimidos y consumo bajo presión
Otro informe privado advierte que la masa de ingresos formales se ubica casi 10% por debajo de los niveles de noviembre de 2023. Este indicador mide el dinero total que reciben distintos grupos sociales a través de salarios, jubilaciones y prestaciones, y permite observar la capacidad de consumo de la población.

El trabajo de CP Consultora señala que la economía recuperó actividad en algunos sectores, pero la masa de ingresos sigue muy por debajo de los registros previos al cambio de gobierno. Esa diferencia se explica por un patrón de crecimiento concentrado en actividades como energía, minería, agroexportaciones y finanzas, con menor impacto sobre el empleo y los ingresos de la mayoría de los hogares.
La evolución de los distintos componentes también muestra un ajuste desigual. Los asalariados registrados del sector privado lograron defender parcialmente sus ingresos a través de paritarias, aunque la caída del empleo limitó esa mejora. En cambio, los salarios del sector público acumulan una baja cercana al 19% respecto de noviembre de 2023, mientras que jubilaciones mínimas y programas sociales quedaron entre los segmentos más afectados.
Hacia adelante, el informe advierte que la desaceleración inflacionaria podría generar alguna mejora transitoria en ingresos indexados, como las jubilaciones, pero con alcance limitado. Además, la caída de la recaudación tributaria suma presión sobre las partidas no indexadas si el Gobierno busca preservar el superávit fiscal.

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