“Hay que sacar a Milei”: Kreplak pone cifras al ajuste y advierte por el futuro de la salud pública
Mariana Portilla
La actividad reunió a cerca de 1.500 trabajadores, profesionales, investigadores, estudiantes, representantes sindicales y organizaciones sociales procedentes de distintas provincias. El diagnóstico atravesó desde el recorte de medicamentos y el debilitamiento de programas nacionales hasta las condiciones laborales, la salud mental, las residencias y la producción pública de insumos.
Sin embargo, el cierre elevó el tono político. Kreplak sostuvo que ya no se puede seguir trasladando el esfuerzo a los sectores más golpeados y llamó a la dirigencia, la militancia y la ciudadanía a trabajar para “sacar a Milei del lugar donde está”.
“No les podemos pedir más a los jubilados, a las personas con discapacidad y a nuestros vecinos que pongan el lomo, porque los están castigando a ellos”, afirmó el funcionario de Axel Kicillof.
El Congreso se desarrolló en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata y funcionó como instancia preparatoria del 13° Encuentro Nacional de Salud, previsto para el 28 de noviembre en el campus de la Universidad Tecnológica Nacional de Córdoba.
Durante la jornada se organizaron 23 mesas de trabajo sobre medicamentos, atención primaria, salud mental, enfermería, condiciones laborales, residencias, gestión hospitalaria, seguridad social, investigación, digitalización de historias clínicas y producción nacional.
El objetivo fue elaborar un diagnóstico federal que permita llegar a Córdoba con propuestas discutidas por quienes trabajan diariamente dentro del sistema. La apuesta consiste en evitar que el encuentro nacional quede reducido a una sucesión de denuncias y convertirlo en el punto de partida de un programa sanitario.
Ese criterio fue defendido por Grabois durante el cierre. El diputado señaló que existen tres tareas: enfrentar al Gobierno, construir una alternativa popular y dotarla de un plan de gobierno.
“Tenemos la tarea de sacar a Milei; luego, que haya un gobierno popular, con un buen presidente o una buena presidenta que defienda al pueblo argentino. Y hay una tercera tarea: hacerlo con un programa”, remarcó.
El dirigente vinculó ese objetivo con la planificación impulsada desde la provincia de Buenos Aires y reivindicó la idea de elaborar un plan quinquenal. “Es la diferencia entre que gobierne el poder económico o que gobierne el pueblo”, aseguró.
Kreplak elevó el tono contra Milei
La intervención del ministro bonaerense buscó conectar la crisis cotidiana del sistema con una discusión política de mayor alcance. Kreplak sostuvo que los sectores perjudicados por el ajuste ya realizan un esfuerzo desproporcionado y pidió que la responsabilidad sea asumida por quienes pretenden construir una alternativa.
“Nosotros tenemos que pedirle a toda la dirigencia política, a la militancia y, finalmente, a toda la ciudadanía que hagamos el esfuerzo necesario para sacar a Milei del lugar donde está y construir una Argentina en donde vivir sea un orgullo”, afirmó.
También reclamó que ese proceso se realice “con generosidad, trabajo y sin mezquindades”. La frase apuntó hacia el Gobierno nacional, pero dejó un mensaje para la oposición y, especialmente, para un peronismo atravesado por diferencias sobre liderazgos, candidaturas y métodos de construcción.
Nos encontramos con trabajadores y trabajadoras para debatir, intercambiar y construir que sistema sanitario que queremos para la Argentina.
— Nicolás Kreplak (@nkreplak) September 13, 2026
En un momento en el que el Gobierno nacional ajusta sobre los jubilados, las personas con discapacidad, los trabajadores y las familias,… pic.twitter.com/FBYauuM1B7
El desplome del Plan Remediar
El recorte del Programa Remediar ocupó una parte central de la discusión. Según los datos expuestos durante la jornada, su presupuesto real cayó un 72% entre 2023 y 2026, mientras que la cantidad de tratamientos distribuidos disminuyó un 52% entre 2022 y 2025.
El programa nacional abastecía con medicamentos esenciales a centros de atención primaria de todo el país. Su debilitamiento obliga a provincias y municipios a aumentar sus compras para sostener tratamientos vinculados con enfermedades crónicas, infecciones, salud cardiovascular y otras patologías frecuentes.
Ricardo Moccero, de Coronel Suárez, advirtió que la interrupción de Remediar había privado al municipio de un recurso central. En Saavedra, Matías Nebot señaló que la mayor demanda se concentraba en los adultos mayores, mientras que Julio Marini detalló que Benito Juárez había duplicado su gasto mensual en medicamentos hasta superar los $35 millones.
La Provincia respondió con el programa Medicamentos Bonaerenses, respaldado por una inversión de $24.500 millones para atender a los 135 municipios. Pero la administración de Kicillof insiste en que no posee capacidad financiera para sustituir indefinidamente las responsabilidades abandonadas por Nación.
La actividad reunió a cerca de 1.500 trabajadores, profesionales, investigadores, estudiantes, representantes sindicales y organizaciones sociales procedentes de distintas provincias.
Hospitales con mayor demanda y menos respaldo nacional
El ajuste no se limita al suministro de remedios. También alcanza la prevención, la provisión de vacunas, la asistencia a personas con discapacidad, la formación de profesionales, la investigación científica y los programas nacionales que sostenían tratamientos de alta complejidad.
La pérdida de cobertura social de trabajadores desocupados y el encarecimiento de las cuotas de la medicina privada trasladaron nuevos pacientes hacia el sector estatal. Muchos llegan con tratamientos demorados o enfermedades en etapas más avanzadas, lo que incrementa el costo y la complejidad de la atención.
Como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, la Provincia llegó al último Congreso Provincial de Salud con una demanda récord y recursos nacionales en retroceso. El escenario combinaba más consultas, presión sobre las guardias y dificultades para sostener medicamentos, insumos y personal.
Ese cuadro también obliga a los municipios a redireccionar fondos. En buena parte del interior bonaerense, los gobiernos locales administran hospitales o unidades sanitarias y deben absorber gastos que antes eran cubiertos, al menos parcialmente, mediante programas federales.
La Provincia sostiene que ese traspaso informal de responsabilidades se realiza sin recursos compensatorios. Nación reduce su participación, pero la demanda no desaparece: se desplaza hacia hospitales provinciales y municipales.

Las condiciones laborales constituyen otro frente sensible. El sistema necesita cubrir especialidades críticas, sostener guardias, retener profesionales en el interior y garantizar la formación de nuevos equipos.
La Provincia avanzó durante el año con aumentos, bonificaciones, regularización de becarios y modificaciones en las residencias. Sin embargo, persisten reclamos salariales y dificultades para cubrir cargos en determinadas localidades y especialidades.
Otra de las definiciones fue la necesidad de fortalecer la fabricación estatal y nacional de medicamentos, vacunas, equipamiento y tecnología. Para los organizadores, la dependencia de laboratorios y proveedores externos deja al sistema expuesto a variaciones de precios, interrupciones de stock y decisiones comerciales. La producción pública aparece, en ese contexto, como una herramienta sanitaria y también económica.
La Provincia viene impulsando un proyecto para crear una empresa bonaerense de emergencias y otra iniciativa vinculada con la producción de medicamentos. Esos expedientes abrieron discusiones en la Legislatura por su financiamiento, su estructura administrativa y la relación con los prestadores privados.
El encuentro de La Plata recuperó esa idea bajo el concepto de “soberanía sanitaria”. La propuesta no se limita a elaborar remedios: incluye recuperar investigación, ciencia, formación profesional y capacidad pública para decidir prioridades.
Córdoba, la próxima prueba
El encuentro del 28 de noviembre en Córdoba mostrará si la articulación puede superar el núcleo bonaerense y transformarse en una propuesta verdaderamente nacional.
Hasta entonces, las conclusiones de las 23 mesas serán sistematizadas y sumadas a los aportes de otras provincias. Entre los principales ejes quedarán el financiamiento, la recuperación de programas federales, los medicamentos, la producción pública, la salud mental, la atención primaria y las condiciones laborales.
La convocatoria de La Plata dejó dos mensajes complementarios. El primero es sanitario: provincias y municipios advierten que no pueden absorber indefinidamente las obligaciones que abandona el Estado nacional. El segundo es político: la resistencia al ajuste busca convertirse en un programa capaz de disputar el rumbo del país.

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