La Justicia define si reimprime las boletas bonaerenses
La renuncia de José Luis Espert desató un nuevo conflicto entre el oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) y la oposición, a menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 26 de octubre.
El pedido del Gobierno para reimprimir las boletas en la provincia de Buenos Aires, con la intención de reemplazar la imagen del economista por la de Karen Reichardt —nombre artístico de Karina Celia Vázquez—, derivó en una ola de impugnaciones, críticas cruzadas y sospechas políticas.
El eje del debate, según quedó claro en la audiencia convocada por la Junta Electoral Nacional con asiento Buenos Aires, es el costo millonario y los tiempos técnicos para concretar una nueva impresión de la Boleta Única de Papel (BUP).
De acuerdo con los informes del ministro del Interior, Lisandro Catalán, y del Correo Argentino, el proceso demandaría más de $12.169 millones y una operatoria continua de cinco días por cada lote de impresión.
“Compartimos la preocupación de que no se debe poner en riesgo la realización de las elecciones, garantizando la disponibilidad de las boletas sin confusiones”, sostuvo el apoderado del PRO, Luciano Gómez Alvariño, en representación de la alianza LLA.
El argumento oficial gira en torno a la necesidad de “garantizar la imparcialidad” y evitar que la imagen de Espert —que no competirá— figure en la boleta única.
El rechazo opositor y el costo político
El rechazo fue casi unánime. Siete apoderados en representación de Fuerza Patria, Propuesta Federal, Frente Patriota Federal, Nuevo Más, Provincias Unidas, Potencia, Proyecto Sur y el FITU, se manifestaron en contra de la reimpresión, por considerarla “injusta, arbitraria y económicamente irracional”.
“Es jurídicamente imposible, económicamente una locura tirar 12 mil millones por errores cometidos, por una torpeza política de La Libertad Avanza”, disparó Pablo Bonapelch, apoderado del espacio que encabeza Fernando Burlando.
En el mismo tono, Eduardo López Wesselhoefft, del PJ, sostuvo: “Tenemos una fecha perentoria, que es el día de la elección. En este marco de ideas, reitero nuestra oposición a la reimpresión”.
Incluso el dirigente Santiago Cúneo (Movimiento Democrático Confederal Argentino) fue más allá: “Yo no tengo ganas de que a mí me pague la boleta el cartel de Medellín”, dijo en alusión al escándalo que vinculó a Espert con el presunto narcotraficante Fred Machado, acusado por la Justicia de Estados Unidos.
Kicillof: “Son unos caraduras”
El conflicto escaló cuando el gobernador Axel Kicillof tomó la palabra desde Olavarría. “Ah, justo les sobraba, esta vez hay plata”, ironizó el mandatario bonaerense, en referencia a los $15.500 millones que, según Catalán, el Gobierno tendría disponibles para afrontar la reimpresión.
“Son unos caraduras —lanzó Kicillof—. Justamente es un gobierno que hizo bandera de no darle asistencia a personas con discapacidad; son capaces de privarlos de eso, pero electoralmente ahora les sobraba plata”, señaló ante los medios locales.
El mandatario recordó además que la misma fuerza que hoy impulsa una reimpresión de 15 mil millones fue la que antes había calificado a las boletas partidarias como “una herramienta de fraude”. “Perdieron por paliza y no hubo una sola denuncia. Ahora las quieren pagar dos veces”, remató.
Mientras tanto, el juez Alejo Ramos Padilla que encabeza la Junta Electoral Nacional anunció hoy que la definición se conocerá este mismo jueves, aunque cualquiera sea el resultado, podría terminar apelada ante la Cámara Nacional Electoral. El tiempo corre, y los libertarios sienten el reloj cada vez más cerca.