Intendentes afinan el lápiz y recalculan ante la caída de tasas y el derrumbe de la coparticipación
El freno de la actividad económica ya no es una estadística macro: se siente en la caja chica de los municipios. Con el consumo en retroceso y el IVA en caída, la coparticipación se achica y la cobrabilidad de tasas municipales se desploma. El resultado es una ecuación cada vez más difícil de sostener para intendentes de todos los signos políticos.
En las aperturas de sesiones ordinarias de los Concejos Deliberantes, el diagnóstico se repitió como un eco incómodo: menos ingresos propios, más demanda social y obras paralizadas.
En Trenque Lauquen, el intendente Francisco Recoulat calificó de “sorprendentes” y “preocupantes” los números: al 20 de febrero había ingresado solo el 50% de lo previsto. “Eso nos obliga a un esfuerzo enorme para sostener servicios y salarios”, señaló.
En el conurbano, el impacto es todavía más visible. En Esteban Echeverría, el intendente Fernando Gray reveló que la recaudación cayó un 30% y que la demanda en el hospital municipal creció en igual proporción. “Estamos optimizando gastos porque vamos a tener que cubrir más cosas todavía”, advirtió.
En Tandil, el intendente radical Miguel Lunghi advirtió que la recaudación de tasas cayó del 70% al 56% en promedio durante 2025. “Las tasas bajaron a un 56% de recaudación, cuando estaban por encima del 75%”, detalló.
El jefe comunal habló de un desplome inédito en sus seis mandatos y lo vinculó con “las severas dificultades económicas” de los vecinos. Según los cálculos del Ejecutivo local, el municipio dejó de percibir más de 6.500 millones de pesos entre menor coparticipación y deudas acumuladas.
El problema no se agota en la tasa municipal. La caída del consumo impacta directamente en el IVA, uno de los principales componentes de la masa coparticipable. Cuando cae el IVA, cae la coparticipación que la Nación gira a las provincias, y eso repercute en los envíos a los municipios.
El interior bonaerense, en modo austeridad
En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, el intendente de Rojas, Román Bouvier, reconoció que la coparticipación “se ha planchado y ha caído”, lo que obliga a encarar 2026 con un esquema de fuerte austeridad.
Otro intendente del interior bonaerense fue más allá y advirtió a este medio que la quita de recursos busca “dejar al gobernador sin herramientas”, en un contexto donde crecieron los pedidos de asistencia alimentaria, salud y traslados.
En Tres Arroyos, el intendente Pablo Garate estimó que la caída de la coparticipación representa cerca del 10% del presupuesto municipal, entre 5.500 y 6.000 millones de pesos. Y en Coronel Suárez, Ricardo Moccero cuestionó que los distritos “envían miles de millones a la Nación y no reciben nada”.
Cruces políticos en un año sensible
Mientras intendentes opositores apuntan contra la gestión provincial de Axel Kicillof por deudas y menor transferencia de recursos, varios jefes comunales peronistas enfocan sus críticas en la administración nacional de Javier Milei, especialmente por la paralización de la obra pública y la caída de la Coparticipación Federal.
La discusión de fondo es estructural: los municipios dependen en gran medida de recursos que no controlan. Con ingresos propios en retroceso y transferencias en baja, el margen de maniobra se reduce a ajustar gastos, postergar obras o redireccionar partidas.
En un escenario donde la actividad económica no repunta y la presión social aumenta, la crisis recaudatoria municipal dejó de ser un dato técnico para convertirse en un problema político de primera magnitud.