El Salado, partido en dos: la Provincia acelera y Nación deja el cuello de botella intacto
El Plan Maestro del Río Salado volvió al centro de la escena política y productiva bonaerense con una postal repetida: avances sostenidos en los frentes que dependen de la Provincia y parálisis o ritmo lento en los tramos bajo órbita nacional. En una cuenca que atraviesa 59 municipios, alcanza a más de 1,5 millones de habitantes y define la suerte de 17 millones de hectáreas productivas, cada decisión —o demora— impacta directo en la economía real.
Mientras la gestión de Axel Kicillof sostiene licitaciones y obras complementarias, el Gobierno de Javier Milei mantiene trabado el tramo más sensible del esquema hidráulico: la etapa 2 del Tramo IV, clave para destrabar el escurrimiento entre Roque Pérez y el puente Ernestina-Elvira.
Un cuello de botella con impacto productivo
La paralización de ese sector no es un dato técnico más. Desde 2023, cuando se detuvo la obra en el marco del freno general a la obra pública nacional, el Tramo IV arrastra un cuello de botella que condiciona el funcionamiento integral del sistema. Si bien en septiembre de 2025 la Nación anunció la reactivación, los avances siguen siendo parciales y, según coinciden actores del sector, insuficientes.
El diputado nacional de Provincias Unidas, Pablo Juliano, llevó el tema al Congreso con un pedido formal de informes. Exigió precisiones sobre el estado físico y financiero del tramo, las causas de la interrupción y el impacto concreto en hectáreas productivas, empleo rural e infraestructura. También puso el foco en la posible subejecución de partidas y en la falta de transparencia sobre el uso del Fondo Hídrico.
El reclamo no quedó aislado. Desde el Consejo Asesor del Plan Maestro —con fuerte presencia de entidades agropecuarias— advirtieron que la ventana climática del verano, con niveles bajos del río, ofrecía condiciones óptimas para acelerar las obras. “Si no se reactivan ahora, una crecida puede volver a trabar todo el cronograma”, planteó Alberto Larrañaga, referente técnico de CARBAP.
En paralelo, el malestar crece por la administración de los recursos. Según datos difundidos por las entidades, el Fondo Hídrico acumularía más de $190 mil millones sin ejecución plena. “Son fondos afectados que están durmiendo la siesta”, sintetizó Larrañaga en un mensaje directo al ministro de Economía, Luis Caputo.
Provincia acelera donde Nación frena
Frente a ese escenario, la Provincia busca mostrar gestión activa. El ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, recorrió Roque Pérez y destacó los trabajos que sí dependen de la administración bonaerense: la construcción de un puente ferroviario y otro carretero sobre el Salado, obras que apuntan a mejorar la conectividad con Lobos en paralelo al dragado y ensanche del cauce.
Desde allí, el funcionario apuntó directamente a la Casa Rosada: “Necesitamos que Caputo deje de timbear la plata que debería invertirse en estas obras y que el Plan Maestro del Salado se reinicie también en su etapa IV, que hoy está a cargo del Gobierno Nacional”.
El contraste también se refleja en la planificación futura. Mientras el Tramo IV sigue empantanado, la Provincia avanzó con la licitación del Tramo V, cuya apertura de sobres está prevista para el 26 de abril en La Plata. Se trata de una intervención de 95,38 kilómetros entre Bragado y Junín, con una inversión estimada en USD 138 millones financiada en parte por el Banco Europeo de Inversiones.
El proyecto incluye la reconstrucción de siete puentes —cinco viales y dos ferroviarios— y la adecuación integral del cauce. Según las estimaciones oficiales, permitirá recuperar cerca de 400.000 hectáreas productivas.
En ese marco, Katopodis reforzó el mensaje político: “Aún con el ajuste de Milei —que le quitó a la Provincia $22,2 billones— no frenamos: seguimos sosteniendo la inversión pública para acompañar a quienes producen, trabajan e invierten en la Argentina”.
Presión territorial y agenda productiva
La tensión por el Salado no se limita a despachos técnicos. Intendentes del interior bonaerense vienen alertando sobre el impacto concreto de la falta de obras. En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, El jefe comunal de Bragado, Sergio Barenghi, habló de “abandono casi total del gobierno nacional” durante 2025 y remarcó que los municipios no tienen capacidad para enfrentar crisis hídricas sin asistencia.
En paralelo, el tema se coló en la agenda de Expoagro. Allí, autoridades de CARBAP mantuvieron reuniones con funcionarios provinciales para insistir en la necesidad de sostener e intensificar las obras. “El intercambio permitió poner en agenda la necesidad de continuar impulsando estas obras fundamentales para el normal desarrollo de la actividad agropecuaria”, señalaron desde la entidad.
El diagnóstico es compartido: sin una ejecución plena del Plan Maestro, la cuenca seguirá expuesta a inundaciones recurrentes, pérdida de productividad y deterioro de infraestructura. Con una extensión de 531 kilómetros y escurrimientos que involucran incluso a provincias vecinas, el Salado no admite soluciones parciales.