Milei acelera el derrumbe pyme y enciende alertas en Buenos Aires: ¿Cuánto más resisten sin consumo ni obra pública?
El deterioro del entramado productivo bonaerense empezó a reflejarse mucho más allá de las estadísticas. En distintos puntos de la provincia, pequeñas y medianas empresas achican turnos, frenan inversiones, suspenden personal o directamente bajan la persiana en medio de una combinación que empresarios, gremios y dirigentes políticos describen como explosiva: caída del consumo, apertura de importaciones, freno de la obra pública y desplome de la actividad industrial.
La preocupación escaló en las últimas semanas luego de que la Superintendencia de Riesgos del Trabajo informara que desde el inicio de la gestión de Javier Milei se perdieron 327.813 empleos registrados y cerraron 24.437 empresas con trabajadores en blanco. El impacto golpea especialmente a los sectores ligados al mercado interno, donde las PyMEs concentran buena parte del empleo formal.
En paralelo, desde distintos sectores comenzaron a multiplicarse las advertencias sobre el cuadro económico. El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, y el intendente de San Martín, Fernando Moreira, convocaron a un encuentro con cámaras empresariales, sindicatos y dirigentes políticos para denunciar públicamente la situación que atraviesa la industria nacional.
“Ya no hay manera de esconder lo que está pasando en la Argentina. Vemos un gobierno encerrado que solo sabe ajustar”, afirmó Katopodis, quien además sostuvo que “25 mil PyMEs han bajado la persiana” desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.
En ese contexto apareció también la voz de la senadora bonaerense de Fuerza Patria, Valeria Arata, que utilizó sus redes sociales para advertir sobre el deterioro productivo y laboral en la provincia. “El modelo productivo de Milei está destruyendo empresas y empleo argentino”, señaló la legisladora, y remarcó que la caída de la actividad “ya supera incluso a la peor etapa de la pandemia”.
El golpe sobre la industria y la construcción
Los datos que circulan entre cámaras empresariales y dirigentes provinciales muestran un escenario particularmente delicado para la industria bonaerense. Según detalló Arata, el transporte y almacenamiento perdió el 15,7% de sus empresas desde diciembre de 2023, mientras que las inmobiliarias retrocedieron casi un 12% y la construcción cayó un 9,6%.
El freno de la obra pública aparece como uno de los factores más determinantes en ese deterioro. La paralización de proyectos nacionales impactó de lleno en rubros vinculados al cemento, la metalurgia, el transporte y la logística, sectores históricamente fuertes en la provincia de Buenos Aires.
Uno de los casos que volvió a encender alarmas fue el de Loma Negra en Olavarría. La empresa resolvió detener por seis meses uno de los hornos de su planta L’Amalí y frenar completamente el segundo durante mayo y junio. Aunque la compañía aseguró que mantiene capacidad suficiente para abastecer el mercado interno, la decisión dejó expuesto el desplome de la demanda en la construcción.
Actualmente, la cementera acumula más de 700 mil toneladas de clínker, el principal insumo para fabricar cemento portland. El stock creció al ritmo de una actividad que no logra recuperarse y de un mercado interno que sigue sin reaccionar.
Campana, otro símbolo de la crisis
La situación también impactó en el corredor industrial Zárate-Campana. Allí, la multinacional estadounidense CABOT decidió cerrar su histórica planta dedicada a la producción de negro de humo, un insumo clave para neumáticos y productos derivados del caucho.
La medida afectará alrededor de 150 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos y profundizó la preocupación en una región donde distintas industrias comenzaron a reducir producción frente a la caída del consumo y la incertidumbre económica.
En ese marco, Katopodis y Moreira impulsarán un documento conjunto junto a cámaras empresariales y organizaciones gremiales bajo la consigna: “En defensa de la industria nacional. 25 mil PyMEs fundidas, digamos basta”.
Los organizadores apuntan directamente contra las políticas económicas del Gobierno nacional y cuestionan especialmente la apertura de importaciones, el ajuste fiscal y el desfinanciamiento de la producción.
La Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) también salió a marcar posición frente al deterioro económico. Su presidente, Camilo Alberto Kahale, sostuvo que “la realidad cotidiana de los comercios y las pequeñas y medianas empresas sigue siendo alarmante”, pese a algunos indicadores positivos en la macroeconomía.
“El consumo no repunta, las ventas no alcanzan y cada vez son más las empresas que tienen dificultades para sostenerse”, afirmó el dirigente empresarial.
Según datos difundidos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme registraron en abril una caída interanual del 3,2%, reflejando la persistente debilidad del mercado interno.
Desde FEBA remarcaron que detrás de esos números aparecen fenómenos cada vez más visibles: comercios vacíos, inversiones frenadas, empresas endeudadas y familias con menor poder adquisitivo.
“Detrás de cada persiana que baja hay inversión perdida, empleos que desaparecen y proyectos de vida que quedan truncos”, sostuvo Kahale, quien además reclamó políticas para recuperar el consumo y garantizar financiamiento al sector productivo.