Milei, los gobernadores y el desdoblamiento electoral: por qué la provincia de Buenos Aires vuelve al centro de la pelea
La provincia de Buenos Aires empezó a ocupar un lugar central en la discusión electoral que se abre camino hacia 2027. Con Javier Milei lanzado a sostener su proyecto nacional y los gobernadores cada vez más atentos al costo político de quedar atados a la suerte de la Casa Rosada, el debate por el calendario de votación dejó de ser una cuestión técnica para convertirse en una pulseada de alto voltaje.
En distintos distritos ya circula una idea concreta: separar las elecciones provinciales de la presidencial y coordinar un “superdomingo electoral” antes de octubre. La movida, impulsada por mandatarios de diferentes signos políticos, busca preservar los territorios frente al desgaste del Gobierno nacional y, al mismo tiempo, obligar a La Libertad Avanza a multiplicar esfuerzos en varias provincias al mismo tiempo.
Entre quienes analizan esa posibilidad aparecen Martín Llaryora en Córdoba, Maximiliano Pullaro en Santa Fe y Alfredo Cornejo en Mendoza. También figuran Rogelio Frigerio en Entre Ríos, Leandro Zdero en Chaco y Claudio Poggi en San Luis, todos con distintos niveles de convivencia o entendimiento con el oficialismo nacional, pero con la misma preocupación: que la pelea presidencial termine condicionando las disputas locales.
“Somos muchos los gobernadores que pensamos en desdoblar la elección. Y trabajamos para hacerlo en la misma fecha”, anticiparon desde una de las provincias que participa de esas conversaciones.
La Provincia, otra vez en el tablero mayor
En Buenos Aires, Axel Kicillof sigue de cerca cada movimiento. El gobernador ya había desdoblado las elecciones legislativas bonaerenses y buena parte de los intendentes de Fuerza Patria empuja para repetir esa fórmula en 2027, con la intención de asegurar primero los territorios y evitar que la campaña nacional arrastre las discusiones municipales.
Sin embargo, en el Ejecutivo provincial reconocen que el escenario todavía está abierto. Una eventual caída más pronunciada de la imagen presidencial podría alterar los cálculos y volver conveniente una elección unificada, si el oficialismo bonaerense interpreta que la boleta nacional libertaria pierde capacidad de tracción.
La definición, además, estará atravesada por el rol del propio Kicillof, que busca consolidarse como una de las principales referencias opositoras al gobierno de Milei y aparece en el radar de la discusión presidencial.
La interna peronista también pesa. Mientras los intendentes cercanos al gobernador insisten con provincializar la campaña, sectores vinculados al kirchnerismo cuestionan el antecedente de las legislativas nacionales pasadas y advierten que aquel esquema pudo haber favorecido luego el crecimiento electoral de La Libertad Avanza en la elección nacional.
En la Casa Rosada miran el proceso con inquietud. En el entorno de Milei interpretan que un adelantamiento masivo de comicios provinciales podría leerse como una señal de distanciamiento político. La Libertad Avanza, por su parte, ya evalúa competir con listas propias en los distritos que resuelvan despegarse del cronograma nacional, sin abandonar los intentos de sostener acuerdos con gobernadores dialoguistas.
El aviso de la Justicia Electoral
La discusión política encontró además un soporte técnico. La Junta Electoral bonaerense avanzó con un anteproyecto de reforma de la Ley Electoral provincial que modifica plazos sensibles del cronograma. La iniciativa, firmada por la jueza Hilda Kogan antes de dejar la presidencia del organismo, propone ampliar los tiempos para convocatorias, inscripción de alianzas, presentación de listas, oficialización de boletas y desarrollo de campañas.
El texto plantea que la convocatoria a elecciones se realice con al menos 90 días de anticipación y que la campaña comience 60 días antes de los comicios. También limita la publicidad electoral en medios a los últimos 15 días previos a la votación, restringe la difusión de encuestas hasta ocho días antes y prohíbe actos de gobierno y publicidad oficial durante las dos semanas finales de campaña.
Además, incorpora reglas para la difusión de resultados electorales y modifica plazos vinculados a las PASO y a la oficialización de candidaturas. Según la Junta, el objetivo es “humanizar” el trabajo administrativo y garantizar mayor transparencia y legitimidad, luego de las dificultades operativas que generó el desdoblamiento bonaerense de 2025.
El Ejecutivo bonaerense recibió el planteo con interés. “Nos parece interesante”, señalaron desde el entorno de Kicillof sobre la iniciativa presentada por la Suprema Corte de Justicia provincial. El proyecto también propone llevar de 60 a 80 días el plazo mínimo entre la oficialización de alianzas y las primarias, extender de 50 a 60 días la presentación de candidatos y fijar con 45 días de anticipación la definición de las boletas partidarias.
La advertencia más fuerte llegó durante un conversatorio en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, organizado por el Centro de Estudios en Derecho Electoral que dirige el juez federal Alejo Ramos Padilla. Allí, Leandro Luppi, secretario electoral del Juzgado Federal N°1 de La Plata con competencia electoral, marcó los límites del debut de la Boleta Única de Papel en territorio bonaerense.
En 2025, la provincia votó solo cargos legislativos nacionales, con un padrón de 13.506.058 electores y una participación de 9.127.527 ciudadanos, equivalente al 67,58%. Los votos positivos alcanzaron el 97,68%, los anulados fueron el 2,32% y el voto en blanco cayó al 1,16%, uno de los registros más bajos de los últimos procesos electorales.
“Tenemos que tomar este éxito relativo con precaución y usar lo que hemos aprendido para comprometernos en las elecciones del año próximo. Así como fue simple, puede ser complicado en vista de unas posibles primarias. Si volvemos a tener elecciones simultáneas con la Provincia, que va a sumar dos o tres categorías, puede ser complicado”, advirtió Luppi.