Kicillof en Nueva York: bonos, inversiones y proyección internacional en la disputa con Milei
Axel Kicillof desembarcará la próxima semana en Nueva York con una agenda que excede la gestión cotidiana de la provincia de Buenos Aires. Habrá reuniones con fondos que poseen bonos bonaerenses y empresas con inversiones en el distrito, pero también una exposición en la Universidad de Columbia y un encuentro económico impulsado por el alcalde Zohran Mamdani junto a la Global Progress Foundation. La combinación le dará al Gobernador una vidriera particular en momentos en que su espacio busca construir una alternativa nacional a Javier Milei de cara a 2027.
Kicillof partirá el martes 22 de septiembre y regresará al día siguiente. Durante su ausencia, la vicegobernadora Verónica Magario quedará al frente del Ejecutivo bonaerense. En Nueva York mantendrá reuniones con tenedores de deuda provincial y con compañías que ya invierten o evalúan proyectos en territorio bonaerense, dos movimientos que le permitirán mostrar una faceta que su administración viene intentando reforzar: diálogo con capitales internacionales sin abandonar un discurso centrado en industria, producción y presencia estatal.
El viaje tiene además una dimensión nacional difícil de separar del calendario político. Kicillof no lanzó formalmente una candidatura presidencial, pero el Movimiento Derecho al Futuro viene desplegándose territorialmente con esa perspectiva y dirigentes del espacio ya impulsan públicamente una eventual postulación.
El propio Gobernador afirmó este año que trabaja en la construcción de una alternativa al gobierno libertario y habló con Reuters sobre la necesidad de una coalición amplia para enfrentar políticamente a Milei: “Se están llevando a cabo conversaciones para formar una coalición peronista que también pueda incluir a políticos de partidos opuestos a Milei”.
Nueva York, entre Wall Street y una agenda progresista
La primera pata del viaje será financiera. La Provincia buscará contacto directo con fondos que tienen títulos bonaerenses y con inversores privados, una relación especialmente relevante en momentos en que la administración provincial sostiene reclamos millonarios contra la Nación por recursos que considera adeudados y mantiene necesidades propias de financiamiento.
Los contactos con Wall Street tampoco empiezan ahora. Kicillof reconoció en junio que su administración mantiene un vínculo “permanente” con tenedores de bonos internacionales y confirmó que existen conversaciones con inversores interesados en la Provincia. La escala neoyorquina permitirá llevar esas gestiones al terreno presencial.
Pero la agenda económica convivirá con otra mucho más política. El miércoles 23, entre las 16 y las 17, el Gobernador participará en Columbia de “Argentina's Future in a Shifting Global Order”, una conversación organizada por el Instituto de Estudios Latinoamericanos junto a la Asociación de Estudiantes Argentinos y moderada por la profesora María Victoria Murillo.
El temario parece hecho a medida de la discusión que Kicillof viene planteando dentro de la Argentina: perspectivas de desarrollo, tensiones geopolíticas, fragmentación económica y respuestas de los gobiernos latinoamericanos frente a un orden internacional en transformación. Columbia presenta al bonaerense no sólo como gobernador del distrito más poblado del país, sino también como exministro de Economía y protagonista de la discusión política argentina.
A esa exposición se sumará el coloquio “Construyendo una economía para la mayoría”, previsto en Gracie Mansion y organizado alrededor de Mamdani y la Global Progress Foundation. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, confirmó también su participación en ese encuentro económico, que reunirá a referentes progresistas en coincidencia con la Asamblea General de Naciones Unidas.
Para Kicillof, ese escenario agrega una capa que no estaba presente en un simple viaje para reunirse con bonistas: lo coloca en contacto con dirigentes que discuten una agenda económica distinta a la que hoy identifica a los gobiernos de Donald Trump y Javier Milei.
El contrapunto económico con Milei
Ese contraste tiene una base concreta. El Gobierno argentino convirtió su relación con la administración Trump en uno de los ejes de su política exterior. En febrero, la Casa Rosada anunció un acuerdo de comercio e inversiones recíprocas con Estados Unidos destinado a reducir barreras al intercambio y promover inversiones en energía, minerales críticos, infraestructura y tecnología. En el comunicado oficial, la administración de Milei atribuyó expresamente el entendimiento a la relación del Presidente con Trump y definió el vínculo bilateral como estratégico.
La relación fue más allá de las señales diplomáticas. A comienzos de septiembre, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, reivindicó públicamente la utilización del poder financiero de Estados Unidos como instrumento de política exterior y señaló a la Argentina de Milei como uno de los casos centrales de esa estrategia. Washington ya había brindado durante 2025 un paquete de respaldo financiero multimillonario para contribuir a estabilizar la economía argentina.
Milei, por su parte, viene llamando a articular internacionalmente a los espacios que comparten sus ideas económicas y políticas. A comienzos de septiembre planteó que la derecha debía organizarse internacionalmente y defendió un programa apoyado en disciplina fiscal, apertura y desregulación.
Kicillof sostiene una concepción diferente. En sus últimas intervenciones puso el acento en política industrial, salarios, empleo, ciencia, tecnología y capacidad del Estado para orientar el desarrollo. Durante el Congreso Productivo Bonaerense de septiembre cuestionó al Gobierno nacional por promover, a su entender, un país “primarizado en lo productivo y precarizado en lo laboral”, y volvió a señalar la situación de la industria como uno de los principales puntos de ruptura con Milei.
La discusión se da sobre un escenario económico con señales contrapuestas. La desaceleración inflacionaria es uno de los principales activos que exhibe la Casa Rosada: el IPC de agosto fue del 1,7% mensual. Pero el último dato disponible del INDEC mostró, al mismo tiempo, una caída interanual del 5% en la producción industrial manufacturera durante julio, mientras la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 58,2%.
Ahí aparece uno de los núcleos de la disputa que Kicillof busca nacionalizar. Milei presenta la reducción de la inflación, la apertura económica y la disciplina fiscal como condiciones para recuperar el crecimiento. El Gobernador sostiene que esos resultados no alcanzan si al mismo tiempo retroceden ramas industriales, empleo e ingresos, y propone una estrategia con mayor intervención estatal y políticas productivas.
No se trata sólo de discursos. La propia agenda estadounidense de ambos muestra prioridades distintas: mientras Milei profundizó su relación con Trump y con el Tesoro norteamericano, Kicillof combinará reuniones con los mismos mercados financieros de Nueva York con actividades junto a referentes que cuestionan distintos aspectos del programa económico y político del presidente estadounidense.
Una construcción internacional que mira al escenario nacional
Nueva York tampoco será un movimiento aislado. Durante 2026, Kicillof fue armando una secuencia de viajes que combinó contactos empresariales y políticos. En abril estuvo en España, donde mantuvo reuniones con representantes de sectores energéticos, tecnológicos, alimenticios y fondos de inversión, además de entrevistarse con la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz. La gira incluyó también contactos con Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva y José Luis Rodríguez Zapatero, dentro de una agenda vinculada con sectores progresistas internacionales.
En agosto cruzó a Uruguay, donde se reunió con el presidente Yamandú Orsi y participó del III Congreso Panamericano. El próximo movimiento previsto era China, con una eventual participación en la Exposición Internacional de Importaciones de Shanghái y una agenda destinada a inversiones y exportaciones, aunque esa misión quedó sujeta a cambios de calendario.
La orientación encaja con otra definición que Kicillof viene intentando instalar: una política exterior menos alineada con un único actor y apoyada en relaciones con América Latina, Europa, China y distintos mercados. Esa mirada también forma parte de los cuatro ejes de trabajo del Centro de Estudios Derecho al Futuro, la usina programática asociada a su espacio político: soberanía, producción y trabajo, justicia social y democracia.
La construcción tiene como telón de fondo la discusión por 2027. Kicillof todavía no formalizó una postulación presidencial y el peronismo mantiene abierta su propia disputa interna, pero el MDF comenzó a extender su estructura fuera de la lógica estrictamente bonaerense. En agosto, desde Chaco, el Gobernador volvió a pedir una construcción amplia para enfrentar electoralmente a Milei, mientras dirigentes de su espacio comenzaron a hablar explícitamente de una candidatura nacional.
Nueva York ofrece ahora otra escena para esa proyección. No habrá solamente fotografías con dirigentes políticos: la presencia ante bonistas y empresarios le exige a Kicillof dialogar con actores financieros sobre deuda, inversiones y perspectivas económicas, al mismo tiempo que en Columbia deberá exponer su mirada sobre desarrollo y el lugar de la Argentina dentro de un orden global cada vez más fragmentado.
La actividad académica está programada para el miércoles 23 de septiembre, de 16 a 17, en el International Affairs Building de la Universidad de Columbia, y tendrá como eje explícito el futuro económico y político de la Argentina frente a las nuevas tensiones globales.