El Indec revela un dato alarmante sobre la deuda entre argentinos
Juan Manuel Villarreal


La crisis económica empuja a los argentinos a una estrategia desesperada: pedir plata a su entorno más cercano. Según el Indec, casi el 25% de los hogares de bajos ingresos debió recurrir a familiares o amigos para poder sostenerse durante el primer semestre de 2025.
Un reflejo del colapso del crédito formal
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH), publicada por el Indec, expone un fenómeno que crece de manera silenciosa: el endeudamiento intrafamiliar.
Durante los primeros seis meses de 2025, el 22,5% de los hogares de bajos ingresos pidió dinero prestado a familiares o amigos para afrontar gastos básicos como alimentos, alquiler o transporte. En la clase media el número baja al 13,3%, y en los sectores altos al 8,3%, lo que evidencia la desigualdad en el acceso al crédito.

Mientras los sectores acomodados se endeudan con bancos o financieras, los de menores recursos dependen de la buena voluntad de su entorno. “Si tenés plata, vas al banco; si no, le pedís a tu primo”, resume un economista del organismo.
El crédito, un privilegio para pocos
Históricamente, los momentos de mayor endeudamiento se canalizaban a través de los bancos. Pero la inflación persistente, los salarios estancados y la informalidad laboral redujeron drásticamente el acceso al sistema financiero.
El informe muestra que solo el 16,1% de los hogares consiguió préstamos bancarios, mientras que el 14,2% recurrió directamente a su círculo íntimo para sobrevivir.
Así, el crédito formal quedó reservado para quienes pueden demostrar solvencia, mientras que la mayoría depende del crédito afectivo: la confianza entre familiares y amigos.
Cuatro de cada diez hogares usaron sus ahorros para sobrevivir
El relevamiento del Indec también revela que el 40,8% de las familias argentinas usó ahorros o vendió pertenencias durante el primer semestre de 2025 para cubrir gastos corrientes.
Esa “liquidación de activos” se concentra especialmente en los sectores de ingresos bajos y medios, que ya no tienen margen de maniobra frente a la inflación.

En contraste, los hogares de altos ingresos recurren a préstamos bancarios antes que a sus ahorros, reflejando una brecha cada vez más profunda en las estrategias de supervivencia.
Endeudarse para comer: el síntoma de una crisis estructural
El endeudamiento informal entre familiares y amigos ya no es un hecho aislado, sino una tendencia estructural que se consolida en la economía doméstica argentina. Según los especialistas, esta dinámica revela un sistema financiero “de dos velocidades”: uno formal, para pocos; y otro informal, sostenido por los vínculos personales.
Con los bancos fuera del alcance de la mayoría y el consumo en caída, el préstamo entre conocidos se convierte en el último refugio económico de los sectores más vulnerables. Un pacto silencioso que, en tiempos de crisis, reemplaza a las instituciones.

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