Violento escándalo en el Senado por el despacho de Cristina López
Juan Manuel Villarreal


Un fuerte conflicto institucional sacudió este lunes al Senado de la Nación luego de que la senadora fueguina Cristina López denunciara haber sido agredida por personal de seguridad cuando intentó ingresar a su despacho, clausurado durante el fin de semana por orden de la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La legisladora presentó una denuncia penal por lesiones, amenazas y agresiones sexuales, señalando directamente a los custodios que responden a la titular de la Cámara Alta. Según su relato, el ataque ocurrió cuando intentaba recuperar sus pertenencias, entre ellas su notebook y documentación de trabajo.
El forcejeo y las lesiones constatadas por el cuerpo médico
López llegó a su oficina acompañada por un cerrajero luego de hallar la puerta bloqueada y fajada. De acuerdo con su denuncia, los agentes de seguridad habían montado una barricada improvisada con sillones, impidiendo cualquier acceso.

Al intentar avanzar, se produjo un forcejeo violento en el que la senadora terminó herida. El médico del Senado, Gustavo Apreda, constató un hematoma de 5 x 3 centímetros en su tobillo derecho y dolores en el brazo derecho, lesiones que quedaron asentadas en un informe oficial y fueron incorporadas a la denuncia presentada ante la Justicia.
El trasfondo político: la jura por los 30.000 desaparecidos
El episodio no puede desprenderse del clima político que atraviesa el Congreso. Según López, el conflicto estalló luego de que, el viernes anterior, jurara su banca “por los 30.000 desaparecidos”, un gesto que —sospecha— habría desatado la reacción de Villarruel.
La senadora aseguró que la vicepresidenta ingresó personalmente a su despacho, cambió la cerradura, colocó la faja de clausura y retiró la placa identificatoria. Calificó la maniobra como un “ataque de extrema gravedad institucional” y acusó a Villarruel de intentar disciplinarla políticamente.

“Si se permite que una autoridad del Senado castigue a un senador por su postura, mañana se podrá hacer lo mismo con cualquier representante”, advirtió López, al remarcar que “los dueños del Senado son los senadores, no la vicepresidenta”.
La disputa por el despacho y la intervención de Villarruel
El despacho en cuestión pertenecía al senador salteño saliente Sergio Leavy. López y Leavy —ambos de Unión por la Patria— habían acordado el traspaso siguiendo los usos y costumbres de la Cámara, y el interbloque había notificado formalmente a la Presidencia del Senado.

Se trataba de un despacho históricamente utilizado por legisladores de Tierra del Fuego. Según López, nada hacía prever un conflicto: existen múltiples acuerdos similares entre oficialistas y opositores que se ejecutaron sin inconvenientes.
La irrupción y el desalojo
Sin embargo, en este caso ocurrió lo contrario. Testimonios de jefes de seguridad que hablaron con la senadora Juliana Di Tullio indicaron que fue la propia Villarruel quien entró al despacho el viernes, ordenó el desalojo y la clausura con faja de seguridad.
López enfatizó que ninguna otra oficina tuvo la misma intervención y que la suya fue la única “fajada y con cerradura cambiada”, lo que consideró una muestra de arbitrariedad y persecución política.
Un fin de semana sin respuestas
Durante el fin de semana, la vicepresidenta no respondió llamados ni mensajes. Ante esa falta de comunicación, la legisladora decidió presentarse el lunes para recuperar sus pertenencias. Fue entonces cuando —según su denuncia— se produjo la agresión por parte de los custodios.
“Que la vicepresidenta ingrese de manera ilegal al despacho de otro senador es una violación a la autonomía del Poder Legislativo”, sostuvo López, quien ahora espera que la Justicia determine responsabilidades tanto entre el personal de seguridad como en las órdenes políticas que habilitaron el operativo.

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