Agua contaminada con arsénico, fallo judicial y reacción tardía: crece la presión sobre Etcheverry en Lobos

La Justicia extendió la obligación de garantizar el suministro seguro a todos los vecinos del distrito, pero la comuna optó por un único punto de entrega que deja a muchos sin acceso. Organizaciones y dirigentes denuncian que la medida no cumple con lo ordenado y profundiza la desigualdad.
 
 
 
Política14 de abril de 2026Mariana PortillaMariana Portilla
Jorge Etcheverry, intendente de Lobos
Jorge Etcheverry, intendente de Lobos.

La crisis por el agua en Lobos sumó un nuevo capítulo que vuelve a poner en el centro de la escena a la gestión municipal. Tras un fallo judicial que obligaba a garantizar agua potable en todo el distrito, la reciente instalación de un único tanque cisterna desató críticas por considerarse una respuesta “tardía e insuficiente” frente a un problema sanitario que lleva años sin resolverse.

La Cámara Contencioso Administrativa de La Plata había ordenado en julio del año pasado que el municipio encabezado por Jorge Etcheverry garantizara el acceso al agua potable para todos los vecinos en un plazo de diez días.

El tribunal fue contundente: debía implementarse un sistema de distribución que asegurara agua con niveles seguros de arsénico —por debajo de 10 microgramos por litro— y libre de agrotóxicos. La resolución incluso extendía la protección a la totalidad de los habitantes del distrito, obligando a la comuna a desplegar centros de distribución que garantizaran el acceso universal.

Sin embargo, el cumplimiento llegó meses después y de forma parcial: el municipio instaló un tanque cisterna de 10.000 litros en la planta depuradora, obligando a los vecinos a trasladarse con bidones para abastecerse.

Tanque en Lobos

La respuesta oficial, bajo fuego

Desde la Multisectorial Lobos valoraron la medida, pero no dudaron en calificarla como “tardía”. Además, advirtieron que el esquema implementado no respeta el espíritu del fallo judicial.

Según remarcaron en una carta dirigida al intendente, el sistema actual presenta múltiples limitaciones concretas: deja afuera a quienes viven en zonas alejadas, complica a adultos mayores o personas con movilidad reducida, obliga a trasladar bidones pesados largas distancias y centraliza todo en un único punto.

Para la organización, esto convierte al acceso al agua potable en una solución parcial, desigual y hasta riesgosa. Frente a este escenario, propusieron implementar un sistema rotativo de distribución mediante camiones cisterna que recorran distintos barrios durante la semana, acercando el recurso a cada zona y evitando la concentración en un solo punto.

El conflicto por el agua en Lobos no es nuevo. La presencia de arsénico viene siendo advertida desde hace años por vecinos, organizaciones y especialistas.

Un informe del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) correspondiente a 2024 confirmó niveles elevados en distintos municipios bonaerenses, con concentraciones que en algunos casos superan ampliamente los límites permitidos por la normativa nacional.

La exposición prolongada al arsénico puede derivar en Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), una enfermedad asociada a afecciones respiratorias y distintos tipos de cáncer, lo que convierte el acceso a agua segura en una urgencia sanitaria y no solo en un problema de infraestructura.

Las críticas políticas se profundizan

El concejal de Unión por la Patria, Matías Thea, viene siendo una de las voces más críticas de la gestión de Jorge Etcheverry y apuntó directamente al corazón del problema: la combinación de presión fiscal creciente y servicios básicos en deterioro. Tiempo atrás, en diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, Thea fue contundente: mientras el municipio incrementa tasas, el servicio de agua no cumple con condiciones sanitarias básicas.

“El municipio distribuye un suministro que ha sido detectado con altos niveles de arsénico y contaminación por agrotóxicos”, advirtió, al tiempo que recordó que esta situación ya motivó reclamos judiciales por parte de los vecinos.

Para el edil, el problema no es coyuntural sino estructural, y refleja una falla profunda en la gestión de los servicios públicos. Según Thea, existe un desfasaje cada vez más evidente entre lo que pagan los vecinos y lo que reciben a cambio.

Mientras las tasas aumentan, sostuvo, los servicios muestran un deterioro sostenido: el agua no es apta para consumo, no hay avances en infraestructura y los servicios urbanos presentan deficiencias. Este escenario, afirmó, alimenta el malestar social y expone una falta de prioridades en la administración municipal.

Una década de “no gestión”

El concejal también enmarcó la crisis dentro de un balance más amplio de la gestión local. Tras diez años de gobierno, describió un distrito con múltiples déficits: falta de obras relevantes, ausencia de un plan habitacional, problemas crecientes de seguridad y servicios públicos deteriorados.

Jorge Etcheverry, intendente de Lobos
Jorge Etcheverry, intendente de Lobos.

“El intendente le da la espalda a los vecinos”, sostuvo, y remarcó que incluso proyectos en marcha corresponden a gestiones anteriores. Otro de los cuestionamientos apunta a la estrategia política del Ejecutivo local.

“Se limita a confrontar con el gobierno provincial en lugar de gestionar soluciones”, afirmó Thea, al advertir que la disputa política no puede desplazar la resolución de problemas urgentes como el acceso al agua segura.

La problemática del arsénico no es exclusiva de Lobos. En distritos como Roque Pérez, la Justicia también obligó a garantizar el suministro de agua potable mediante camiones cisterna. Esto refleja una problemática más amplia en la provincia de Buenos Aires, donde múltiples municipios enfrentan dificultades para garantizar agua segura.

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