El salario mínimo ya vale menos que en 2001 y debería triplicarse
Juan Manuel Villarreal


El salario mínimo, vital y móvil perdió 39,3% de poder adquisitivo desde noviembre de 2023 y actualmente se ubica por debajo de los niveles registrados en 2001, según un informe elaborado por el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL), dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y el Conicet.
El estudio advierte que el deterioro del ingreso mínimo se profundizó durante los primeros meses del gobierno de Javier Milei y que su valor actual representa apenas un tercio del máximo histórico registrado en septiembre de 2011.
De acuerdo con el relevamiento, el salario mínimo vigente en abril de 2026 asciende a $357.800 mensuales. Sin embargo, para recuperar el poder de compra que tenía al momento de su creación debería ubicarse entre $1.509.000 y $1.838.000.
El dato vuelve a poner el foco en la pérdida de ingresos de los trabajadores y en el deterioro del mercado laboral formal. Según el informe, la caída del salario mínimo se combina con una reducción del empleo asalariado registrado privado y con retrocesos en los salarios reales tanto del sector privado como del sector público.
Un ingreso por debajo de 2001
La investigación reconstruye la evolución histórica del salario mínimo desde su creación, en 1964, durante el gobierno de Arturo Illia. En aquel momento, la remuneración mínima fue concebida como un ingreso capaz de cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, vestimenta, educación, salud, transporte, vacaciones, esparcimiento, seguro y previsión.
El informe señala que, medido en términos de poder adquisitivo, el salario mínimo actual se encuentra por debajo del nivel observado en 2001. Ese dato resulta especialmente relevante porque ubica el deterioro presente en comparación con uno de los períodos más críticos de la historia económica argentina reciente.

El CEHEAL indicó que el salario mínimo alcanzó su máximo histórico en septiembre de 2011, cuando equivalía a $1.059.903 medidos a precios de abril de 2026. Desde entonces, comenzó una tendencia descendente que atravesó gobiernos de distinto signo político.
Cuando asumió la actual administración, en noviembre de 2023, el salario mínimo ya acumulaba una pérdida cercana al 44% respecto de aquel pico histórico. Sin embargo, el trabajo señala que el retroceso se aceleró desde diciembre de 2023.
La caída durante la gestión de Milei
Según el informe, desde noviembre de 2023 el salario mínimo acumuló una caída real de 39,3%. El deterioro tuvo un primer golpe fuerte en diciembre de 2023, cuando la remuneración mínima cayó 15% en términos reales por la aceleración inflacionaria.
En enero de 2024 se registró otra baja significativa, del 17%. Aunque en algunos meses posteriores hubo recuperaciones parciales, esos movimientos no alcanzaron para revertir la pérdida acumulada.

El estudio también remarca que desde julio de 2025 el salario mínimo registra diez meses consecutivos de caída real. En ese período, el ingreso mínimo perdió poder adquisitivo mes a mes, con retrocesos especialmente marcados en septiembre y octubre de 2025, cuando permaneció congelado en $322.200 mientras los precios siguieron subiendo.
La erosión acumulada desde el máximo histórico de 2011 alcanza el 66%. Ese nivel deja al salario mínimo en uno de los valores más bajos de las últimas tres décadas.
Cuánto debería valer
El informe calculó que, para preservar el poder adquisitivo original del salario mínimo, el monto debería ubicarse entre $1.509.000 y $1.838.000. Esa cifra contrasta con los $357.800 vigentes en abril de 2026.
La diferencia muestra la magnitud de la pérdida acumulada y explica por qué los investigadores hablan de un deterioro estructural del ingreso mínimo.
En términos prácticos, el salario mínimo debería más que triplicarse para recuperar el poder de compra que tenía al momento de su creación. El cálculo también expone la distancia entre el valor vigente y la función original de la herramienta, que era garantizar una base de ingresos suficiente para cubrir necesidades esenciales.
El dato tiene impacto directo sobre trabajadores formalizados con ingresos bajos, beneficiarios de programas atados al salario mínimo y discusiones paritarias que toman ese indicador como referencia.
Menos empleo y menores salarios reales
El deterioro del salario mínimo forma parte de un cuadro más amplio. El informe también analizó la evolución del empleo y de las remuneraciones registradas.
Según el relevamiento, el salario real del sector privado formal cayó 4,8% respecto de noviembre de 2023. En el sector público, la pérdida fue más pronunciada y alcanzó el 17%.
La remuneración promedio de los trabajadores registrados del sector privado se ubicó en marzo de 2026 en $2.111.085. Ese valor se encuentra 14,9% por debajo del máximo de la serie analizada, registrado en mayo de 2013.
El informe también indicó que el empleo asalariado formal privado acumula una reducción de 206.000 puestos desde noviembre de 2023, con las mayores caídas concentradas en la industria y el comercio.
Para los especialistas, la combinación de salarios reales más bajos, caída del salario mínimo y pérdida de puestos formales constituye uno de los principales problemas económicos y sociales del país.
El debate por los ingresos
El salario mínimo es definido por el Consejo del Salario, integrado por representantes del Estado, los trabajadores y las cámaras empresarias. Su evolución funciona como una referencia clave para el mercado laboral, las negociaciones salariales y distintas prestaciones sociales.
El informe de la UBA y el Conicet vuelve a instalar la discusión sobre la capacidad del ingreso mínimo para cumplir con su objetivo original. Con el valor actual, la remuneración queda lejos de cubrir los bienes y servicios básicos que la norma de creación había contemplado.
El Gobierno nacional sostiene que la prioridad económica pasa por consolidar la baja de la inflación y ordenar las cuentas públicas. Sin embargo, los datos sobre ingresos muestran que la desaceleración de precios no alcanzó para recomponer el poder adquisitivo perdido durante los últimos años.
En ese contexto, el deterioro del salario mínimo aparece como una señal de alerta para trabajadores, sindicatos y especialistas del mercado laboral.
Una pérdida histórica
El estudio del CEHEAL muestra que el deterioro del salario mínimo no comenzó con la actual gestión, pero sí se profundizó durante el gobierno de Milei. La tendencia descendente iniciada luego del pico de 2011 se aceleró en los últimos años y dejó al ingreso mínimo en niveles históricamente bajos.
La conclusión central del informe es que el salario mínimo actual está lejos de su función original. No solo perdió capacidad de compra frente a los precios, sino que también quedó desconectado del costo real de vida de una familia trabajadora.
Con un valor vigente de $357.800 y una estimación de recuperación que supera el millón y medio de pesos, la brecha expone la profundidad del deterioro salarial en la Argentina.

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