Precios en dólares: Argentina es 4,5% más cara que cuando asumió Milei y supera el promedio regional en seis rubros
Pamela Orellana
La desaceleración de la inflación convive con una foto menos favorable para el bolsillo: medidos al dólar oficial, los precios en Argentina ya se ubican 1% por encima del promedio de América Latina y son 4,5% más altos que cuando Javier Milei asumió la Presidencia. La diferencia se profundiza en algunos consumos: el país resulta más caro que la media latinoamericana en seis de once rubros y encabeza el ranking regional en comunicaciones, indumentaria y restaurantes.
Los datos surgen del Índice Mensual de Precios Relativos de Fundar, publicado este viernes y construido a partir del Price Level Index, una metodología desarrollada por el Programa de Comparación Internacional del Banco Mundial.
El relevamiento ubica por encima del promedio regional a restaurantes, indumentaria, comunicaciones, recreación, equipamiento del hogar y transporte. En cambio, alimentos, educación, vivienda y servicios, alcohol y tabaco y salud siguen siendo relativamente más baratos.

La comparación obliga, sin embargo, a evitar una lectura lineal: Argentina no es actualmente el país más caro de América Latina. Fundar la ubica por debajo de Uruguay y México, en un nivel similar al de Chile y por encima de Brasil, Colombia, Honduras y Ecuador.
También registra que durante el último año el país se abarató 7% en dólares frente a la región. Pero cuando la referencia se estira hasta el comienzo de la gestión libertaria, la trayectoria cambia: el nivel general de precios medido en dólares acumula un encarecimiento de 4,5%.
El bolsillo frente a Chile y Uruguay
La comparación se vuelve más concreta al medir cuánto del salario demanda sostener algunos gastos cotidianos. Un relevamiento de Randstad entre Buenos Aires, Montevideo y Santiago tomó como referencia una remuneración bruta de $1.600.829 para el sector privado formal argentino. La cifra coincide con la mediana informada por el último reporte del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), correspondiente a abril de 2026.
En vivienda, Buenos Aires no aparece como la plaza más cara de las tres, pero tampoco mejora. El alquiler de un departamento de dos ambientes en una zona media consume el 54% del salario de referencia, frente al 59% de Montevideo y el 49% de Santiago. La evolución respecto de 2024 deja otro contraste: en la capital argentina el peso relativo del alquiler pasó del 53% al 54%, mientras que en Santiago cayó del 64% al 49%.
La diferencia se ensancha en tecnología. Una notebook de primera marca con procesador i5, 16 GB de RAM y disco de 500 GB cuesta alrededor de $1,8 millones en Argentina, equivalente al 111% del salario utilizado como referencia por el informe. En Uruguay demanda el 80% y en Chile, el 49%. Para un trabajador argentino, el equipo relevado vale más que un sueldo bruto completo.
Algo parecido ocurre con Internet. El abono relevado representa el 2,50% del ingreso medio en Argentina y el 2,38% en Uruguay; en Chile, apenas el 0,75%. No todos los consumos dejan al país peor parado: un Combo Big Mac equivale al 0,99% del salario argentino, contra el 1,82% en Uruguay y el 0,66% en Chile. La nafta, por su parte, representa el 0,13% del ingreso en Buenos Aires, el 0,26% en Montevideo y el 0,12% en Santiago.

Menos inflación no significa precios bajos
La diferencia entre inflación y nivel de precios resulta central para leer el escenario. El INDEC informó que el IPC argentino subió 1,9% en junio, acumuló 16,8% durante el primer semestre y quedó 33,5% por encima del mismo mes de 2025. La velocidad de los aumentos se redujo, pero eso no determina por sí solo si los bienes y servicios locales son baratos o caros respecto de otras economías.
Los últimos registros oficiales de los países vecinos muestran, además, ritmos mucho menores. Chile tuvo en julio una inflación de apenas 0,1% mensual y 3,5% interanual. Uruguay registró 0,07% durante el mismo mes y acumuló 4,27% en doce meses. Para Argentina, el último dato nacional disponible al cierre de esta nota seguía siendo el correspondiente a junio.
El panorama se completa con el mercado laboral sobre el que recaen esos gastos. El SIPA contabilizó en abril 6,13 millones de asalariados privados registrados, 128.600 menos que un año antes, una contracción interanual del 2,1%. Sobre esa base de ingresos, el contraste regional de Randstad deja una diferencia contundente: comprar la notebook tomada como referencia demanda el 111% de un salario medio argentino, más del doble del 49% que necesita un trabajador en Chile.

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