Encuesta: el bolsillo empieza a pesar entre los votantes de Milei y cae la mirada positiva sobre la economía
Pamela Orellana


El deterioro del bolsillo dejó de aparecer únicamente entre quienes se ubican políticamente lejos del Gobierno. La última encuesta nacional de QSocial Big Data registró un movimiento significativo dentro del propio electorado de Javier Milei: la valoración positiva de la economía personal entre los votantes libertarios pasó del 68% en febrero al 40% en la medición de julio, una caída de 28 puntos en cinco meses.

El dato no permite afirmar por sí solo que esos votantes hayan roto políticamente con el Presidente, pero sí expone una distancia creciente entre la adhesión al oficialismo y la experiencia económica cotidiana. El relevamiento fue realizado entre el 8 y el 31 de julio sobre 1.550 casos de todo el país y sus resultados comenzaron a difundirse esta semana.
La fotografía general acompaña ese movimiento. El 45% evalúa negativamente su situación económica personal, nueve puntos más que en la medición anterior. A escala nacional, apenas el 11% mantiene una evaluación positiva de la economía argentina, indicador que acumula seis meses consecutivos de descenso, mientras el 46% espera que el escenario económico empeore durante los próximos doce meses.
El malestar llegó al electorado libertario
La evolución entre quienes respaldan a La Libertad Avanza es uno de los datos más sensibles del estudio porque permite separar dos planos que no necesariamente avanzan juntos. Una cosa es conservar una identificación política y otra, distinta, considerar que la propia economía marcha bien.
En febrero, casi siete de cada diez votantes libertarios tenían una percepción positiva de sus finanzas personales. Cinco meses después, esa proporción quedó en cuatro de cada diez. La baja ocurre mientras el panorama general muestra que solamente 15% de los consultados evalúa positivamente la situación del país, frente a un 49% que la considera negativa. Además, el 58% sostiene que la Argentina empeoró desde el inicio de la gestión de Milei y apenas el 24% espera encontrar un país mejor dentro de un año.

El relevamiento, de todos modos, obliga a evitar una lectura automática. Pese al empeoramiento de los indicadores económicos, la aprobación de la gestión nacional recuperó tres puntos y llegó al 34%, mientras la desaprobación se ubicó en el 61%. Es decir, el castigo al bolsillo todavía no se traduce de manera lineal en una ruptura con el Gobierno.
Ese desfasaje puede convertirse en uno de los elementos a seguir durante los próximos meses: cuánto tiempo puede mantenerse el respaldo político cuando la percepción favorable sobre la economía propia retrocede incluso entre quienes integran la base electoral oficialista.
Más deuda y menos margen para llegar a fin de mes
La encuesta muestra que el problema excede las expectativas y alcanza decisiones concretas dentro de los hogares. El 70% de los consultados asegura que aumentó su nivel de deuda durante el último año, mientras que el 66% afirma no tener capacidad de ahorro, el registro más alto de la serie relevada por QSocial.
La reducción del margen disponible también aparece en el consumo diario: 77% dijo haber recortado gastos para llegar a fin de mes y el 41% señaló que sus ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas del hogar. Los cuatro indicadores —deuda, ahorro, recorte de consumos e insuficiencia de ingresos— permiten observar la misma dificultad desde distintos ángulos, sin necesidad de trasladar automáticamente esos resultados al terreno electoral.
El cuadro económico coincide, además, con una mayor desconfianza respecto de la capacidad oficial para modificar la situación. El 63% considera que la administración nacional no puede resolver los principales problemas del país, uno de los registros más elevados de la serie de la consultora.
El apoyo político y el bolsillo empiezan a recorrer caminos distintos
La encuesta deja así una particularidad para la Casa Rosada: puede haber una recuperación puntual en la aprobación de la gestión al mismo tiempo que empeora la evaluación económica entre parte de sus propios votantes.
También creció la percepción sobre el alcance de las políticas oficiales. El 73% considera que el Gobierno gobierna para “algunos sectores”, nueve puntos más que en la medición anterior y el nivel más alto registrado por QSocial para esa pregunta.

Por ahora, esos movimientos no permiten establecer cuánto del malestar económico terminará alterando las preferencias políticas. Lo que sí muestra la serie es un cambio concreto dentro del universo que llevó a Milei a la Presidencia: en febrero, el 68% de los votantes libertarios miraba favorablemente su situación económica personal; cinco meses después, esa proporción cayó al 40%.

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