Entre Cristina y las PASO: por qué la interna entre Kicillof y Máximo sigue sin salida
El llamado entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner por la organización del funeral del Indio Solari movió expectativas en un peronismo bonaerense acostumbrado, desde hace meses, a mirar su propia interna como una novela de desgaste.
Pero el deshielo fue apenas operativo. Sirvió para ordenar una despedida multitudinaria, coordinar con municipios aliados y evitar que una movilización de enorme volumen quedara librada a la improvisación. No mucho más.
Según pudo reconstruir GRUPOLAPROVINCIA.COM, el diálogo entre el gobernador bonaerense y el diputado nacional no derivó en una conversación política de fondo. Las cuentas pendientes siguen abiertas. En ambos campamentos admiten, con distintos tonos, que la relación continúa dañada y que el funeral del ídolo popular apenas puso entre paréntesis una disputa que viene de arrastre.
La escena tiene un dato central: Kicillof y Máximo no hablaban desde el 26 de octubre, tras la elección legislativa nacional en la que el peronismo perdió en la provincia de Buenos Aires por medio punto, después de haber ganado con amplitud la bonaerense de septiembre.
Desde entonces, el vínculo se deterioró entre batallas legislativas, reproches públicos, disputas territoriales y reclamos cada vez más explícitos por el rol del gobernador frente a la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner.
“El diálogo no cambia la situación de fondo”, describió un dirigente cercano al gobernador. Desde el kirchnerismo fueron en la misma línea: “Hablaron por una cuestión operativa por el acontecimiento que estaba sucediendo”. La foto, si es que existió, no alcanzó para ordenar el álbum.
Cristina, las PASO y el mensaje de Máximo
El punto que más inquieta al kicillofismo no es el llamado por el funeral, sino lo que vino después. Máximo Kirchner salió a marcar públicamente que La Cámpora y el kirchnerismo van a insistir con la posibilidad de que Cristina sea candidata en 2027, pese a su condena, inhabilitación y detención.
“Vamos a hacer todo lo posible para que ella pueda competir, porque con esa forma de pensar terminamos aceptando cualquier cosa”, dijo el diputado nacional. Y remató con una frase que en La Plata fue leída como aviso directo: “Nos vamos a dejar la piel y la vida para que Cristina pueda ser candidata”.
En el entorno del gobernador tomaron nota. Kicillof viene construyendo una centralidad nacional con recorridas por el interior y movimientos fuera del país, bajo la idea de que puede transformarse en la alternativa peronista frente a Javier Milei. Pero el mensaje de Máximo altera esa comodidad: el cristinismo no parece dispuesto a resignar la lapicera simbólica ni la discusión por el liderazgo.
El propio Máximo también apuntó contra quienes, según su lectura, se acomodan a la ausencia de Cristina en la cancha. “A muchos les queda cómoda la situación de Cristina. Seguramente que hay dirigentes en el peronismo”, afirmó. Nombró a Raúl Jalil, gobernador de Catamarca, aunque en el peronismo bonaerense la lectura fue más amplia: el destinatario no dicho también podría ser Kicillof.
En ese escenario, las PASO aparecen como el único punto de coincidencia entre los dos grandes bloques del peronismo bonaerense. Ni Kicillof ni Máximo avalarían una eliminación de las primarias, una idea que el ministro del Interior, Diego Santilli, ya planteó a gobernadores afines. En la provincia, las PASO fueron suspendidas por única vez en 2025, pero siguen vigentes para el año próximo.
San José 1111, la visita que ordenaría todo —o nada—
La discusión tiene una postal pendiente: la eventual visita de Kicillof a Cristina en San José 1111. Para La Cámpora, ese gesto debería ser el primer paso de cualquier recomposición. Para el gobernador, en cambio, el reclamo aparece cargado de condiciones políticas y posibles imposiciones.
Kicillof movió su ficha con un mensaje público al cumplirse un año del fallo de la Corte Suprema que dejó firme la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua contra la expresidenta en la causa Vialidad. “Cristina es inocente y continúa injustamente detenida”, sostuvo. También habló de “una enorme infamia” y denunció una persecución judicial, política y familiar.
El gesto no alcanza para el núcleo duro kirchnerista. Mayra Mendoza ya había reclamado, en un programa de streaming, que “todo el peronismo debería poder manifestarse por la libertad de Cristina”. Ese reproche sigue latente y condiciona cualquier intento de recomposición.
Mientras tanto, el peronismo bonaerense mira 2027 con demasiados nombres y pocas certezas. En la danza por la sucesión provincial aparecen Mariel Fernández, Gabriel Katopodis, Julio Alak, Jorge Ferraresi, Federico Otermín, Mayra Mendoza y Leonardo Nardini. En paralelo, el plano nacional suma interrogantes sobre Eduardo “Wado” de Pedro, Sergio Uñac, Ricardo Quintela, Juan Grabois y otros dirigentes del peronismo federal.
Kicillof necesita gobernar una provincia que describe económicamente asfixiada por la Casa Rosada y, al mismo tiempo, sostener una Legislatura donde depende de La Cámpora y de sectores tradicionales del peronismo.
Del otro lado, Máximo insiste en que la unidad no puede construirse aceptando la proscripción de Cristina. “Dicen que no queremos la unidad. Nos ponen como divisores. No es así”, planteó. “Estamos a favor de las PASO. Hay personas que quieren el poder sin saber para qué”.