IOMA, Mundial y reglamento: la jugada peronista que desinfló la sesión opositora
Pamela OrellanaLa oposición bonaerense consiguió este jueves lo que parecía difícil: sentar 47 diputados en el recinto para abrir la sesión especial por la crisis del Instituto de Obra Médico Asistencial. Pero el festejo duró poco. Con reglamento en mano, Fuerza Patria bajó a sus bancas en el momento justo, elevó el número necesario para aprobar los proyectos sobre tablas y dejó sin aire la ofensiva contra el titular del IOMA, Homero Giles.
La jugada tuvo olor a rosca de manual. La Libertad Avanza, el PRO, las dos tribus radicales, Unión y Libertad, la Coalición Cívica, Hechos, el Frente de Izquierda y Derecha Popular habían pasado buena parte del día haciendo cuentas para alcanzar la mitad más uno del cuerpo. El número era 47. Lo consiguieron al límite, aun con el ruido interno que provocaron las ausencias de legisladores que viajaron a Estados Unidos por el Mundial de Fútbol.
El quórum apareció, los votos no
Pasadas las 13, la Cámara de Diputados bonaerense, presidida por Alejandro Dichiara, abrió la sesión especial. Primero bajó la oposición. Durante varios minutos tuvo 45 bancas ocupadas y recién completó el quórum con la llegada de los diputados del Frente de Izquierda Christian Castillo y Mónica Schlotthauer.
El poroteo opositor se armó con 19 diputados de La Libertad Avanza, 10 del PRO, 5 de Unión y Libertad, 3 de la UCR que responde a Alejandra Lordén, 3 de la Coalición Cívica, 2 de la UCR abadista, 2 de Hechos, 2 del Frente de Izquierda y Juan José Esper, del monobloque Derecha Popular. Entre las ausencias señaladas quedaron Jazmín Carrizo, Martín Endere y Matías Civale.
Al inicio, las bancas peronistas estaban casi vacías. Solo aparecían Facundo Tignanelli, presidente del bloque, y Alexis Guerrera, referente del Frente Renovador. Después bajó Mariano Cascallares y, detrás suyo, el resto de Fuerza Patria. Ahí cambió toda la cuenta.
Como los proyectos no tenían despacho de comisión, la oposición necesitaba dos tercios de los presentes para habilitar su tratamiento. Con el oficialismo sentado en el recinto, ese umbral se volvió inalcanzable. Se izó la bandera, sonó el Himno, se leyeron las iniciativas, se votó el tratamiento sobre tablas, fue rechazado y la sesión especial se levantó.
Giles, lejos del recinto
El punto más sensible del temario era la interpelación a Homero Giles, impulsada por textos parlamentarios del radical Diego Garciarena y del libertario Juanes Osaba. La oposición quería que el titular de la obra social de más de 2 millones de afiliados bonaerenses fuera al recinto a responder preguntas sobre las demoras en la atención, los cortes de prestaciones, las deudas con prestadores y los atrasos en pagos a médicos.
La interpelación está prevista en el reglamento interno de Diputados como una herramienta para pedir la presencia de funcionarios del Poder Ejecutivo, aunque en la Legislatura bonaerense casi no se usa. Durante la gestión de Axel Kicillof ya hubo pedidos contra Sergio Berni, Javier Alonso, Nicolás Kreplak, Cristian Girard y el propio Giles. En tiempos de María Eugenia Vidal, el peronismo también había reclamado explicaciones de Cristian Ritondo, Gabriel Sánchez Zinny y Andrés Scarsi.
En la previa, desde el oficialismo habían dejado correr una salida alternativa: que Giles fuera invitado a la comisión de Salud para responder cuestionamientos, como ocurrió en 2024. Esa posibilidad había tenido el visto bueno de Diego Garciarena y del titular del bloque PRO, Alejandro Rabinovich, aunque no convencía a otros sectores, como La Libertad Avanza y el radicalismo de Lordén.
Los proyectos que quedaron afuera
La caída de la sesión también arrastró otras iniciativas opositoras. Martín Rozas, jefe del bloque Unión y Libertad, proponía que la administración provincial implementara medidas para normalizar el funcionamiento del IOMA. Priscila Minnaard, diputada de la UCR, impulsaba la creación de una Bicameral de Saneamiento, Normalización y Seguimiento de la obra social, a partir de lo que definió como una “crisis estructural”.
Garciarena, además, promovía una reforma del artículo 12 de la Ley 6.982 para garantizar la autarquía financiera del Instituto. Su propuesta buscaba que el Ejecutivo transfiriera los fondos antes del día 15 de cada mes y que el IOMA pudiera disponer de sus recursos sin pasar previamente por la Tesorería provincial.

También quedó sin tratamiento el planteo opositor para declarar la emergencia sanitaria, económica y financiera del organismo, exigir un plan de contingencia con ingresos, egresos y cobertura asistencial para 2026, transparentar deudas con hospitales municipales del interior y suspender el pago de pauta oficial para destinar esos fondos a cancelar obligaciones de la entidad.
La sesión especial terminó sin interpelación, sin emergencia y sin proyectos aprobados. En la oposición preparaban una conferencia de prensa de presidentes de bloque para cuestionar la maniobra del oficialismo, mientras en la Cámara quedaba flotando una postal incómoda: los opositores llegaron al quórum, pero el peronismo les ganó la votación que importaba.

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