La industria bonaerense, entre cierres y despidos: el lado B del modelo Milei
La decisión de Granja Tres Arroyos de paralizar hasta nuevo aviso su planta de Capitán Sarmiento volvió a poner en primer plano una discusión que excede a una empresa y a una localidad. La firma avícola atraviesa desde hace meses un proceso de ajuste que incluyó cierres, suspensiones, despidos y una negociación con acreedores por una deuda de USD 350,9 millones. Ahora, una de sus plantas históricas en territorio bonaerense quedó sin actividad y sus trabajadores temen que la interrupción termine en un cierre definitivo.
El episodio se produce, además, en un escenario provincial en el que los números muestran una combinación difícil para el entramado productivo: la industria manufacturera permanece por debajo de los niveles de 2023, el comercio y la construcción también retroceden, el consumo continúa debilitado y la cantidad de unidades productivas cayó de manera sostenida desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
La fotografía que surge de los datos oficiales y de los informes elaborados por la Provincia muestra una economía con sectores que crecen con fuerza, especialmente vinculados al agro, la minería y las actividades financieras, mientras las ramas más relacionadas con la producción industrial, la construcción y el mercado interno enfrentan un escenario mucho más complejo.
Otra planta en pausa
La noticia que encendió las alarmas en Capitán Sarmiento se conoció este lunes. Granja Tres Arroyos comunicó internamente la suspensión de las tareas operativas de su planta ubicada en esa localidad bonaerense “hasta nuevo aviso”, a partir del 31 de agosto.
La empresa atribuyó la decisión a la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas vinculadas con circunstancias de fuerza mayor. La instrucción para los trabajadores fue concreta: no presentarse a prestar servicios salvo que fueran convocados expresamente por un encargado o supervisor.
El dato que profundizó la preocupación apareció alrededor de la propia planta. Según fuentes citadas por Infobae, parte de la maquinaria concesionada ya había sido retirada del establecimiento y también se habría producido el retiro de pertenencias de integrantes del directorio. La empresa, por el momento, comunicó una suspensión de actividades y no un cierre definitivo, por lo que ambas situaciones deben mantenerse diferenciadas.
La preocupación no surge de un episodio aislado dentro de la compañía. Desde fines de 2024, Granja Tres Arroyos atraviesa un proceso de reestructuración que incluyó un Procedimiento Preventivo de Crisis, cierres de establecimientos, suspensiones y desvinculaciones.
La planta de Tristán Suárez, en Buenos Aires, quedó en el centro de uno de esos procesos, con unas 200 desvinculaciones sobre una dotación de 270 trabajadores. En Entre Ríos, la firma anunció el cierre de la planta de Becar y trasladó a sus 270 trabajadores a La China, mientras que durante agosto desvinculó a otros 250 trabajadores de esa última planta, sobre un plantel de alrededor de 900 personas.
La crisis también alcanzó a Córdoba, donde la planta Avex, en Río Cuarto, extendió una paralización que inicialmente había sido presentada como una parada programada. En Buenos Aires, además, la planta Pinazo, en Pilar, suspendió a la totalidad de su personal, mientras Wade II, en Esteban Echeverría, atravesó conflictos salariales y bloqueos y Wade I, en Ezeiza, trabaja con una fuerte reducción de su actividad.
El cuadro financiero explica parte de la dimensión del problema. La compañía negocia con sus acreedores una reestructuración de una deuda de USD 350,9 millones, con un esquema que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago de hasta siete años y la venta de activos considerados no estratégicos.
El problema excede a una empresa
El caso de Granja Tres Arroyos permite mirar una tendencia más amplia. En la Provincia de Buenos Aires, los datos difundidos por el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, muestran que la cantidad de unidades productivas se redujo de manera continua desde noviembre de 2023.
La diferencia respecto de aquel punto de partida era de 5.675 unidades menos en abril de 2024. El número llegó a 12.216 en diciembre de ese año, trepó a 22.195 en diciembre de 2025 y alcanzó las 30.633 unidades productivas menos en mayo de 2026.
La pérdida de empresas se mueve en paralelo con el retroceso del empleo asalariado privado registrado. Según el mismo relevamiento, la Provincia tenía en mayo de este año 241.200 puestos menos que en noviembre de 2023. Frente a mayo de 2025, la disminución fue de 137.550 empleos.
La cifra adquiere otra dimensión cuando se observa el conjunto de las modalidades laborales registradas. El saldo frente a noviembre de 2023 era de 469.610 puestos menos, aunque parte de esa caída fue compensada estadísticamente por un aumento de las inscripciones al monotributo. El dato marca, de todos modos, un cambio en la composición del mercado laboral: menos asalariados formales y mayor peso de modalidades no asalariadas.
En ese escenario, López sostuvo que “la economía real está deteriorada en todos los frentes” y cuestionó un modelo que, según su diagnóstico, “destruye el entramado empresarial” y expulsa trabajadores del mercado formal.
Industria, comercio y construcción: los sectores más golpeados
La comparación sectorial permite entender por qué el cierre o paralización de una planta no puede analizarse únicamente como el resultado de las dificultades particulares de una empresa.
El indicador Pulso PBA, elaborado por Banco Provincia, mostró que entre enero y julio de 2026 la construcción acumuló una caída de 21,7% respecto del mismo período de 2023. La industria manufacturera quedó 11,6% por debajo y el comercio, 11,2%.
El contraste aparece cuando se observan otros sectores. En el mismo período, el agro avanzó 51,8% respecto de 2023, mientras minas y canteras crecieron 30,2% y la intermediación financiera, 15,6%. Frente a 2025, esos tres sectores también mostraron incrementos, mientras la industria retrocedió 2,1% y el comercio 3,7%.
La diferencia resulta central para entender la discusión económica que atraviesa a la Provincia. No se trata de una caída uniforme de toda la actividad, sino de una economía en la que conviven ramas con fuertes avances y otras que todavía no recuperaron los niveles previos al cambio de gobierno.
En junio, según el informe provincial, la industria bonaerense se encontraba 11,5% por debajo de 2023 y la construcción, 13,9%. La producción automotriz acumulaba una diferencia negativa de 36,7%, el consumo de cemento retrocedía 25% y la inversión medida por el IBIM se ubicaba 11,8% por debajo de aquel punto de comparación.
Los datos nacionales del INDEC también muestran las dificultades que atraviesa el sector manufacturero. La utilización de la capacidad instalada industrial se ubicó en 59,1% en junio de 2026, apenas por encima del 58,9% registrado en junio de 2025. Es decir, el aparato productivo trabaja todavía con una porción significativa de su capacidad sin utilizar.
La situación productiva se conecta con otra variable decisiva: el consumo. Con noviembre de 2023 como base 100, las ventas desestacionalizadas en centros de compras se ubicaron en 92,6 puntos en junio y el consumo masivo en 82,1. En la comparación interanual, las ventas de supermercados y autoservicios mayoristas cayeron 3,1%, las de los shoppings 4,9% y el consumo masivo 2,7%. Las ventas minoristas de julio retrocedieron 3,8%.
La comparación con 2023 es todavía más contundente: los supermercados quedaron 9,6% abajo, los mayoristas 24%, los centros de compras 6,7% y las ventas minoristas 20,5%.
El deterioro del consumo también se refleja en el crédito. Un relevamiento sobre la mora comercial publicado por GRUPOLAPROVINCIA.COM mostró que varios municipios bonaerenses presentan tasas superiores al 60% y, en algunos casos, por encima del 70%. Tres Arroyos, donde funciona la planta ahora paralizada de Granja Tres Arroyos, aparece entre los distritos con mayores niveles de mora en deudas con comercios, con una tasa de 63,82%.
El mapa incluye a Laprida, con 81,15%; General Alvear, con 75,69%; Benito Juárez, con 73,7%; General Alvarado, con 71,77%; y otros municipios del interior con indicadores igualmente elevados. En el Conurbano, Vicente López alcanzó 70,42%, Avellaneda 69,74% y Lanús 67,96%.
La lectura económica es directa: cuando el consumo pierde fuerza, las empresas que dependen del mercado interno enfrentan menos ventas, menor utilización de sus instalaciones y mayores dificultades para sostener costos, salarios e inversiones. Si además aumenta la morosidad, el crédito comercial deja de funcionar como una herramienta de financiamiento y pasa a ser otro punto de presión.
Una economía partida en dos
La propia Provincia sintetizó la situación a partir de una brecha cada vez más visible entre sectores. Mientras las actividades primarias y financieras muestran avances, industria, comercio y construcción permanecen por debajo de los registros de 2023.
El contraste también aparece en el empleo. Los sectores de industria, construcción y comercio concentran el 44,1% de los puestos privados bonaerenses, pero explican el 67% del empleo asalariado formal perdido desde noviembre de 2023, según los datos presentados por López.
Ese desbalance permite ubicar el caso de Granja Tres Arroyos dentro de un proceso más amplio. La compañía avícola enfrenta una situación financiera propia, agravada por una deuda millonaria, problemas operativos y una reestructuración que ya produjo cierres y despidos. Pero el impacto territorial de su crisis aparece en una Provincia donde la industria viene perdiendo unidades productivas y puestos registrados, mientras el consumo continúa sin recuperar los niveles de 2023.