Economía Por: Pamela Orellana19 de septiembre de 2026

La mora familiar bate un nuevo récord: crédito en retroceso y deudas bajo presión

El último informe del BCRA ubicó la irregularidad de los préstamos a hogares en 12,9%, mientras el financiamiento al consumo cayó 2,3% real. Casi 6 millones de personas registran atrasos y distintos relevamientos muestran que cada vez más argentinos recurren a tarjetas y préstamos para cubrir gastos básicos.
 

La mora familiar bate un nuevo récord: crédito en retroceso y deudas bajo presión.

La morosidad bancaria de las familias volvió a subir en julio y alcanzó el 12,9%, el nivel más alto en más de dos décadas. El indicador avanzó 0,1 puntos porcentuales frente a junio y más que duplicó el 5,6% registrado en el mismo mes de 2025, según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). 

El dato mide la proporción del saldo de los créditos familiares que se encuentra en situación irregular sobre el total del financiamiento de ese segmento: no significa que el 12,9% de los hogares argentinos esté en mora. A nivel de todo el sector privado, incluyendo familias y empresas, la irregularidad llegó al 7,7%, mientras que en las compañías se ubicó en 3,6%.

El deterioro interanual es marcado. En julio de 2025 la mora general del sector privado era del 3,2% y la de las familias, del 5,6%. Un año después, esos registros treparon al 7,7% y 12,9%, respectivamente.

Informe del BCRA (Julio, 2026).

La mora sube mientras el crédito al consumo cae

La evolución de los atrasos convivió con una contracción del financiamiento. El saldo real del crédito al sector privado en pesos disminuyó 0,9% en julio. Dentro de esa caída, los préstamos destinados al consumo retrocedieron 2,3% real, mientras que las líneas comerciales bajaron 0,1% y los créditos con garantía real aumentaron 0,5%.

Informe del BCRA (Julio, 2026).

Entre las familias, el saldo de los préstamos cayó 1,1% real durante el mes, con una reducción más pronunciada en las tarjetas de crédito.

Los mayores niveles de incumplimiento aparecen precisamente en algunas de las herramientas más utilizadas por los hogares. Los préstamos personales registraron una mora del 16,7%; las tarjetas de crédito, del 12,8%; y los prendarios, del 8,1%. Los hipotecarios se mantuvieron considerablemente por debajo, con un 1,6%.

El propio Banco Central explicó que la suba del indicador respondió a una combinación de dos movimientos: disminuyó el saldo real del financiamiento total —el denominador del ratio— y aumentó la cartera en situación irregular, aunque ese crecimiento viene desacelerándose.

Informe del BCRA (Julio, 2026).

Ese detalle introduce un matiz: mientras creció el ratio de mora, la probabilidad de default estimada para las familias bajó 0,5 puntos durante julio y quedó en 3,9%. Para el conjunto del crédito privado descendió hasta el 2,4% y entre las empresas se mantuvo en torno al 1,1%.

Casi seis millones de personas con pagos atrasados

La fotografía se amplía al incorporar obligaciones que están fuera del sistema bancario tradicional. Un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con información de la Central de Deudores del BCRA, contabilizó 5.935.719 personas en mora en julio al considerar compromisos con entidades financieras y proveedores no financieros de crédito.

En ese universo, el 15,7% de los deudores presentaba alguna situación de irregularidad. Entre quienes tenían compromisos con bancos, el indicador se ubicaba en torno al 13%, mientras que entre usuarios de billeteras virtuales y otros proveedores no bancarios alcanzaba el 33,9%. En la provincia de Buenos Aires se concentraban 2.222.026 personas con obligaciones impagas, el 37,4% del total nacional.

Informe del CEPA sobre datos del BCRA. 

Los relevamientos previos sobre los hogares ayudan a mostrar para qué se está utilizando parte de ese financiamiento. Un estudio nacional del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) detectó que el 92,3% de los hogares consultados tenía algún tipo de deuda y que el 49,3% de las obligaciones relevadas se encontraba fuera de los registros financieros tradicionales. Además, el 62,5% del uso de tarjetas de crédito estaba destinado a la compra de alimentos.

Otro relevamiento, realizado específicamente entre personas con dificultades financieras, encontró que el 44,5% se había endeudado para comprar alimentos y productos básicos y otro 32% para pagar servicios, impuestos, alquiler u otros gastos vinculados con la vivienda. En ese mismo universo, el 77,2% había tomado una deuda durante los seis meses previos para cancelar otra obligación.

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Un problema que ya había encendido alertas regionales

El avance de la mora local ya aparecía reflejado en las comparaciones regionales. Con datos correspondientes a marzo, un relevamiento de la Federación Latinoamericana de Bancos había ubicado la irregularidad bancaria argentina en 7,3%, frente a un promedio latinoamericano del 2,78%. Al mismo tiempo, el crédito representaba apenas el 14,3% del PBI argentino, contra un promedio regional del 47,3%. 

Pese al aumento de los incumplimientos, el BCRA indicó que el sistema conserva elevados niveles de cobertura. En julio, las previsiones constituidas por las entidades equivalían al 87,6% de la cartera irregular y el crédito con problemas de pago neto de esas previsiones representaba el 2,1% de la Responsabilidad Patrimonial Computable del sistema financiero.

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